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viernes, 23 de septiembre de 2011

Un poco de relatividad

Esta mañana saltaba la noticia de que científicos habían descubierto que al emitir un haz de neutrinos se había conseguido que éstos viajaran a una velocidad mayor que la velocidad de la luz. Esto, como los mismos científicos han dicho, sería revolucionario, ya que la misma teoría de la relatividad asegura que nada puede viajar más rápido que la luz, convirtiendo a esta velocidad en una constante universal inmutable.

El caso es que de confirmarse el evento, habría que replantear, obviamente, la física tal y como la conocemos. Sin embargo, en la noticia, hay lagunas conceptuales que sería muy importante que se esclarecieran. Aquí vamos a tratar de enumerarlas y de comprenderlas.

Comencemos por analizar de dónde viene esa limitación de que nada puede viajar a mayor velocidad que la luz. Según la teoría de la relatividad especial, que hace uso de las ecuaciones de Lorentz, un cuerpo que se acerca a velocidades cercanas a la de la luz experimenta una serie de cambios que no se ven a velocidades inferiores. En principio, según la física clásica (y nuestra experiencia cotidiana), un cuerpo aumenta su cantidad de movimiento (m x v) cuando aumenta su velocidad. Parece muy obvio entender que si un coche quiere atropellar y hacer el doble de daño a un peatón, debería ir a doble velocidad y por tanto su cantidad de movimiento sería doble. Pero, ¿y si ahora alguien le dijera "oiga, y por qué no mantiene su velocidad pero aumenta su peso, así también podría tener doble cantidad de movimiento"? Soltaríamos una carcajada. Sería como ver una película de superman, donde el malo va aumentando más y más su tamaño con el tiempo.

Esto es, sin embargo, lo que realmente ocurre cuando hablamos de velocidades cercanas a la de la luz. En velocidades muy inferiores (0-3000 km/h), la masa de un cuerpo apenas aumenta al acelerar. Sin embargo, cuando estamos a velocidades próximas a la de la luz, cuando deseamos acelerar, en lugar de aumentar la velocidad crecemos en tamaño. De esta manera, podemos aumentar miles de veces el tamaño original del cuerpo. Esto, obviamente, restringe este tipo de experimentos a cuerpos muy pequeños, entre otras cosas porque no habría energía en el mundo capaz de hacer viajar a una taza (que sería del tamaño de la Tierra) a la velocidad muy cercana a la de la luz. Por tanto, sólo los cuerpos pequeños llegan a velocidades cercanas.

La luz está formada por partículas llamadas fotones. Los fotones no tienen masa y por tanto no sufren el problema de ir a esta velocidad, ya que no aumentan su tamaño. Cuando Einstein formuló su teoría indicó que nada podía ir más allá de la velocidad de la luz, pero se refería a nada "físico", es decir, nada con masa. No es descabellado pensar que pudiéramos llevar una partícula sin masa a velocidades superiores a la luz. Esto, de hecho, no fue invalidado nunca por Einstein. El problema está en este caso en que lo que han descubierto es que el neutrino (una partícula con masa, pero muy pequeñita) ha viajado a más velocidad que la luz.

¿Este descubrimiento supondría, de ser cierto, con el fin de la teoría de la relatividad? No necesariamente. Se afirma que el neutrino tiene masa, pero esta afirmación se basa en una serie de propiedades de las partículas con masa que ocurren de la misma manera con el neutrino. ¿Por qué hay que afirmar que la teoría de la relatividad es lo que está incorrecto? ¿No podría ocurrir precisamente lo contrario, que se haya considerado al neutrino cuerpo másico cuando quizá pertenece, tras este descubrimiento, a otro tipo de materia? Se conocen partículas y antipartículas, ¿por qué no otro tipo de partículas? Todo esto genera problemas que habrá que resolver.

En cualquier caso, para los fanáticos de los viajes en el tiempo, insistir en el caso de que los neutrinos apenas tienen masa, así que sólo ellos, caso de poder viajar en el tiempo, podrían ver lo ocurrido hace siglos. Un cuerpo con masa, literalmente aumentaría su tamaño hasta el infinito pero nunca alcanzaría al rayo de luz.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Didáctica moderna. Ciencia y matemáticas.

Estamos un poco cansados de tanta crisis. Hagamos un descanso sobre este tema y disfrutemos de una conversación distinta. Como dirían los budistas, todo está relacionado con todo, y en especial la crisis mundial no sólo afecta a un tema económico, sino también social e incluso me atrevería a decir que filosófico.

Aquí entra a fondo el tema educativo. Nunca nos cansaremos de decir y de oír que la educación es la base para la felicidad de una sociedad. Esto es cierto y buena cuenta de ello daban ya los griegos y sus más insignes pensadores, entre los que destaca el amigo Platón, cuyo diálogo La República nos indicaría cómo realizar la educación de nuestro pueblo.

Todo ha evolucionado, incluso la enseñanza. A nadie se le escapa que los viejos días de tiza y pizarra han desaparecido (o casi). Ahora son las diapositivas, las pizarras electrónicas, las agendas electrónicas y los libros electrónicos lo que inundan a millones de colegiales y de universitarios.

Según se dice en los actuales manuales de docencia, cuando preparan a uno para ser docente, la figura del maestro ha dejado de ser la de un sujeto omnisciente para convertirse en un vehículo de comprensión, algo así como un soporte, un bastón sobre el que el niño elabora su propio conocimiento (es lo que se llama teoría cognoscitiva, siendo Piaget uno de sus principales defensores). Reconozco que, por propia experiencia, hay niños que pueden desarrollarse según este esquema, pero la realidad es más bien distinta: los niños no son capaces de entender por sí solos la realidad si no se apoyan en las directrices del maestro.

Pongamos el siguiente ejemplo. Un niño vive en una inmensa biblioteca. Según Piaget, el niño desarrollará una curiosidad natural. El maestro únicamente se limitará a conducir esa curiosidad dentro de los límites del esquema. Por tanto, el auténtico descubridor del conocimiento será el niño. Así, antiguamente, el maestro era quien descubría el secreto (o como se dice en términos docentes, enseñaba el secreto). Entonces, de acuerdo a Piaget, el niño no realizaba esfuerzo creativo, sino un simple esfuerzo memorístico, lo que convertía al niño en un agente adaptado a la sociedad circundante, con poca o nula capacidad de expresión, de pensamiento único e incapaz de tener inventiva.

¿Por qué triunfaron las posturas de Piaget en la didáctica moderna? En la sociedad actual, tan tecnificada y con tantas posibilidades y recursos informativos y tantos canales de expresión, se ha vuelto fundamental que los estudiantes sean encaminados a una formación mucho más creativa. Por todos lados vemos aparecer profesiones como programador web, publicista, periodista, informático de sistemas, cocinero minimalista... que requieren un concepto mucho más creativo que profesiones como administrativo o camarero, profesiones mucho más establecidas en el sistema social. Este siglo XXI es más que ninguno el siglo de los artistas. Por todos lados se buscan a personas creativas, que generen la próxima pantalla ultraplana o el próximo avión-coche. Creatividad, esa es la clave. Una sociedad que avance sin límites.

Sin embargo, el propio Piaget no fue consciente del punto débil de su planteamiento. A poco que pensemos, lo encontraremos. Volvamos a ese niño que vivía en una biblioteca. El descubrimiento realizado por el propio niño evita, como dijimos, la enseñanza, propiamente dicha, y establece la tutoría. El maestro se convierte en tutor, en guía del aprendizaje. Es un simple freno que se acciona si el niño va demasiado lejos o malinterpreta la información. Pero su punto débil está en que las capacidades del niño, a efectos prácticos, son finitas y que el conocimiento realizado en esta manera requiere mucho más tiempo que el conocimiento adquirido por el método clásico. En efecto, la Historia de la Humanidad siempre ha sido así. ¿Imaginan tener que inventar la rueda y luego estudiarla para poder descubrir sus propiedades? En algo sí estamos todos de acuerdo y es que el conocimiento aprendido por uno mismo jamás se olvida. Si somos los generadores de nuestro propio conocimiento en vez de ser conocimiento adquirido e impuesto, entonces sabremos perfectamente aquella lección. Pero no parece sencillo que un niño pueda descubrir lo que ha llevado a cientos de hombres miles de años descubrir, cosas como la Ley de la Gravedad o conocimientos parecidos.

La didáctica clásica es muy superior a la didáctica moderna y de hecho los países que aún hoy la aplican (India, Irán, China, Alemania, ...) demuestran tener el mayor número de genios e intelectuales del mundo. Lo que hay que potenciar es la creatividad en fases avanzadas y no en fases tempranas, ya que lo principal es que los niños aprendan lo que ya se sabe. No importa el método, lo importante es que lo aprendan.

En este sentido, siempre se ha hablado de la dificultad de entender las ciencias (en particular la física y la química) y las matemáticas. Créanme que es culpa de dos factores, a saber, el primero es que no todos los profesores son capaces de transmitir correctamente lo que saben y el segundo es que no todos los profesores tienen la capacidad intelectual para haber entendido ellos antes lo que ahora se les pide que comuniquen. ¿O acaso nunca han tenido la sensación de estar delante de aquel profesor lleno de dudas o delante de aquel otro que usaba una terminología que no sólo no se entendía sino que se dudaba que fuera la correcta?

La didáctica de las matemáticas, fundamentalmente, que es la madre de las ciencias, consiste básicamente en establecerle claramente al alumno los elementos y cerciorarse de que entienden realmente lo que significa cada elemento. Así si tratamos de explicar los números racionales como el cociente de dos números en lugar de decir "son los números que representan qué porción de la tarta nos hemos comido", lo más probable es que nuestro tierno alumno no llegue a entender jamás lo que eran los "quebrados".

La enseñanza de las matemáticas, una vez que se sabe realmente lo que se quiere enseñar, entraña una menor complicación que otros saberes, como son la literatura o la filosofía. Si el profesor conoce con rigurosa exactitud, siguiendo el ejemplo de los números racionales, las propiedades de las fracciones, raramente sería capaz de no transmitir su conocimiento usando siempre un lenguaje comprensible para el alumno. Para ello, hay que tener la suficiente imaginación (o quizá la suficiente memoria) para entender qué piensa el niño. Para un niño una expresión de tipo metafórico (por ejemplo, "esta fracción nos dice cuál es número asociado") puede ser un auténtico trauma, ya que aún no está habituado al lenguaje simbólico. Para un niño, las fracciones no hablan y por tanto no "dicen" nada. Lo mejor sería decir "esta fracción es lo mismo que...". Parecen cosas absurdas, pero créanme que es así y nuestros docentes enseñan en muchos casos de esta manera.

En cuanto a la física o a la química, su dificultad estriba más que nada en el afianzamiento del conocimiento. Por ejemplo, si tratamos de enseñar lo que es una fuerza sin explicar en primer lugar por qué se mueven los objetos, difícilmente el niño se verá atraído por esta materia. De hecho, la cinemática siempre se enseña antes que la dinámica. Pero de la misma manera, si tratamos de enseñar lo que es la velocidad o la aceleración sin habernos cerciorado de que todos saben lo que es el movimiento, no podremos explicar conceptos superiores.

La ciencia y su enseñanza se traduce en dos parámetros: a) enseñar el concepto; b) enseñar las propiedades del concepto y su relación con el entorno. Los problemas, los ejercicios, las tareas, son cuestiones más bien salvables si se conoce con total seguridad el concepto teórico. No en vano, la física se traduce en aplicar fórmulas matemáticas (es decir, propiedades) a conceptos físicos.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Escándalo griego

No nos sorprende la noticia de la próxima suspensión de pagos griega. Aún así, todavía los mercados se sienten amenazados y los inversores huyen despavoridos a valores más seguros (y por otro lado, menos rentables).

Esto ya es demencial. Quiero decir que como siempre, algunos tratan de engañar y de hacernos creer lo que realmente no es. La bancarrota de un estado, sea de la envergadura que sea, es siempre una posibilidad remota y aún más cuando estamos hablando de un país europeo y para mayor información, un país de la zona Euro. Por supuesto que lo que hay es lo que hay y no admite discusión: Grecia dispone de dinero líquido para un mes y esta es la cruda realidad. Lo que no está tan claro (o al menos a mí no me queda tan claro) es que se permita a este país morir de hambre, al estilo de cualquier país africano de cuarta categoría, como podría ser Somalia.

Entonces, ¿cuál es la auténtica realidad? Bueno, en este caso, hablar de "auténtica realidad" sería una prepotencia y un ejercicio astrológico más que otra cosa, pero podemos hablar de las medidas concretas para solucionar el asunto. Ya comentamos tanto las medidas concretas como las consecuencias de estas medidas en un mensaje anterior (El nuevo rescate a Grecia o de las medidas extraordinarias). El caso es que Francia y Alemania, como suele ocurrir en estos casos, tratan de mantener cohesionada a toda Europa a pesar de los continuos escándalos económicos del país heleno.

A veces, las medidas económicas radicales representan la solución a todo. Otras veces no. En este caso, Grecia está herida de muerte y sólo un auténtico rescate (pero hablamos de rescate real, no de eufemismos) podría devolver la vida a esta economía europea. Ya indicamos en aquel momento algunas de las medidas necesarias para rescatar al país y del mismo modo, como quedaba expuesta la soberanía nacional del país al dominio de los bancos privados. Ahora Alemania y Francia hablan de "eurobonos", es decir, la emisión de bonos o deuda no por parte de un estado, sino de la propia Unión Europea. Con esto, se podría obtener dinero a corto plazo pero suficiente como para poder aliviar las maltrechas finanzas griegas.

¿En qué consistiría un eurobono? La Unión Europea (ese ente que nos recuerda al ya extinto Sacro Imperio Romano Germánico, en el sentido de que el emperador tenía un título más nominal que real) emitiría deuda en nombre de todos los países de la unión. Cada país recibiría una parte de ese dinero obtenido, en función del peso del pago que tendría que realizar al propietario del bono a un número determinado de años. Por tanto, si Alemania paga la mitad de la deuda del bono, la mitad del dinero invertido iría a parar a las arcas alemanas. Sin embargo, en el panorama actual, ese dinero, en lugar de ir a las arcas, iría destinado a Grecia. Sería como un préstamo extraño, ya que los países no pagarían nada a Grecia, sino inversores privados que tendrían la garantía de pago por parte de la UE. Grecia a su vez devolvería este préstamo a cada país de la UE en un tiempo independiente del tiempo de vencimiento del "eurobono".

Todos conocen el riesgo de dicha operación. En primer lugar, porque la UE, como hemos dicho, es un ente y en definitiva no garantiza el pago ella, sino el conjunto de sus miembros. ¿Qué ocurriría si uno de esos miembros, caso de España o Italia, decidiera no pagar al inversor por falta de fondos? En ese caso, Alemania o Francia tendrían que hacer un esfuerzo adicional. En definitiva: el eurobono es una herramienta óptima para los países que son malos pagadores, mientras que para los países más estables se convierte en una trampa.

La solución más rápida para la situación actual griega pasa exclusivamente por ser la más vergonzosa: el protectorado económico. Esto quiere decir que una entidad extranjera o supranacional (Alemania, Francia, el FMI o la ONU) se harían cargo de las finanzas y de la política económica del país. Para ayudarnos a comprender esta situación tan vergonzosa, sería similar a una situación que no ocurría desde la colonización de África, como por ejemplo en el caso de Marruecos, donde las potencias extranjeras (en este caso España y Francia) dominaban las políticas nacionales, si bien existía un gobierno marroquí, aunque en este caso eran meros funcionarios de aquellas potencias.

Grecia inició su independencia en el siglo XIX y el protectorado sería una ofensa tan grande que es probable que acabara en revolución. Pero no nos engañemos. Grecia está incapacitada temporalmente, como puede estarlo una persona que pierde el juicio. Por tanto, el protectorado sería una solución más que viable, por mucho que pudiera herir egos (nunca mejor dicho, en el caso griego) o ser una solución políticamente incorrecta.

Seguimos siendo unos malos hijos de la democracia. Sentimos algo así como que el tiempo de las colonias ya pasó. Sin embargo, no nos podemos dejar engañar. Las naciones, como las personas, nacen, crecen y mueren. A veces, incluso, pueden resucitar. No hay nada malo en aplicar doctrinas de éxito en el pasado. Esa idea de que una dictadura, por ejemplo, sólo puede traer algo malo a la sociedad es una soberana estupidez. Si no, que se lo digan a Roma con César o a Francia con Napoleón, que hicieron grandes a sus naciones. Tampoco tiene sentido condenar la idea del protectorado, y aún menos el del protectorado económico, aun cuando vemos que existen muchos países en el mundo que son protectorados de hecho de países como Reino Unido o EE.UU.

Lo de Grecia es escandaloso, pero aún más escandaloso es el efecto mundial que puede llegar a tener esta situación. Por otro lado, como dicen muchas fábulas, nunca pensemos que nuestra situación es inmodificable o que viviendo de las rentas podremos subsistir. Una situación como la que está viviendo Europa y EE.UU., a expensas del crecimiento de países como China o India, sólo puede entenderse desde un punto de vista: relajación cultural, democracia mal interpretada y sobre todo desprecio irracional a la capacidad de estos países emergentes de poder destruir la supremacía occidental. Recuerden: no hay enemigo pequeño.

miércoles, 31 de agosto de 2011

La centésima entrada: un poco de ciencia y filosofía

Otro día más hay que dar gracias a Dios por estar vivo. A veces el pesimismo puede invadirnos, más aún si se trata de una época de crisis. Sin embargo, hemos de aceptar nuestra realidad cotidiana y pelear por la realidad futura. Si algo nos ha enseñado esta crisis mundial es eso: nada es imposible, por muy difícil que parezca, ni el fin del mundo, ni el fin de la guerra, ni la caída de un dictador, ni el desmoronamiento de China. Cualquier cosa es posible.

Por mi parte, he de agradecerles a todos ustedes el interés que ha suscitado este cuaderno virtual. Son muchos los lectores que lo visitan y por lo que se ve los hay de todo tipo. Hay amantes de la ciencia, amantes de la filosofía, de la religión, de la vida, del más allá... Como ya alguna vez mencioné, todos ustedes tienen cabida en este foro.

Seguro que si hay algo de esta crisis que me preocupa no será la economía. Cierto es que todos, en mayor o menor grado, estamos padeciendo los rigores de la crisis, pero poco a poco se ve la recuperación. La crisis ha enseñado que la especulación no puede ser la solución a los problemas económicos mundiales, sino que más bien el trabajo duro será lo que nos ayude a ser mejores en el futuro. La colaboración estrecha será, sin duda, el elemento clave en las relaciones del siglo XXI.

Lo que sí que me preocupa es la realidad social. Esta crisis quizá ha creado revoluciones sociales (como en Túnez, Libia o Egipto) y manifestaciones (Madrid), pero no ha favorecido la condena de la ineptitud. Estoy francamente preocupado. Ustedes, mis queridísimos lectores, y yo estamos hechos de otra pasta. ¿Quién sino nosotros perdería parte de su tiempo en leer las inquietudes de otros semejantes en lugar de ver el video más gracioso del momento en Youtube? Esto no es algo gratuito o esporádico. Se basa en un sentimiento común de que hay algo más allá de las continuas mamarrachadas que la masa y los políticos nos ofrecen todos los días.

Me preocupa mucho que todavía hoy no haya movimientos científico-políticos, al estilo de la República de Platón. No me refiero a los típicos científicos de programas de divulgación de la televisión, más interesados en sus egos, ni a excéntricos chiflados que tratan de aniquilar el mundo o presentan una cara fea al público. En este sentido, el mencionado Platón era un filósofo-político ejemplar: fue campeón olímpico, soldado, esclavo, filósofo y político. Él sí que era la clase de persona que mantendría feliz al pueblo. Y pudo haberlo logrado ciertamente, aunque no le dejaron.

Sucesos como los de Noruega, donde Breivik era un genio vuelto loco, han puesto en tela de juicio lo que Platón denominaba aristocracia (gobierno de los mejores). Cada vez más, empresas y partidos políticos occidentales evitan tener a personas demasiado inteligentes o preparadas en sus puestos, cosa que chinos, iraníes e indios, por ejemplo, contemplan como prioritario. Ellos ganarán, no les quepa dudas, a menos que nos protejamos.

No creo ni creeré en la gran guerra, aunque será cierto que vendrá. Es solo cuestión de tiempo, aunque estoy seguro de que los seres humanos serán capaces, aunque sea por intervención divina, de ser lógicos por una vez.

Esto de las redes sociales, internet, las bitácoras... da mucho que pensar. No hace mucho leí uno de tantos artículos que demuestran eso de que sólo hacen falta 6 personas para llevar un mensaje a la persona más alejada del mundo. Puede que alguno lo crea, puede que algún otro no. Lo cierto es que se trata de una media que por lo que se dice fue demostrada tanto por correo electrónico como por correo ordinario. Tratemos de averiguar si esto es cierto.

Los mensajes que se pueden enviar a nuestros amigos y conocidos dependen, obviamente del número de amigos que tengamos. Por lo general una persona tiene alrededor de 60 conocidos, quizá algunos menos, y se sabe experimentalmente que el cerebro humano es incapaz de tener vínculos afectivos con más de 150 personas a la vez, es decir, lo equivalente a una tribu grande prehistórica. Si ,de media, todas las personas tienen 60 conocidos, el número de personas totales con las que potencialmente podríamos comunicarnos que fueran amigos de amigos sería de:

60 x 60 = 3600

En una tercera ronda, el número total sería 60 x 60 x 60 = 216 000 personas. Es decir, por esta regla de tres, una persona famosa que viva en  una ciudad de tamaño mediano (200 000) podría sernos presentada, de media, por el amigo de un amigo.

Por otro lado, el cálculo sigue una progresión geométrica. Así, si la base es 60 y el exponente es 6, obtenemos la cifra de 46 656 millones, casi 8 veces más los habitantes reales en la Tierra. Pensaríamos que quizá con 5 fuera suficiente, pero el resultado es de 777 millones, casi 10 veces menos habitantes de los necesarios para conocer al planeta entero.

Obviamente, si fuera esto tan cierto, hace mucho tiempo que el mundo estaría conectado, sin necesidad de internet. ¿Qué es, entonces, lo que ocurre? Ocurre que el cálculo no está del todo bien establecido y que si bien es cierto que de media podríamos decir que son necesarios solo 6 eslabones de amistad (y una red como Facebook podría sernos útil para establecer eso), hay muchas personas que viven aisladas del resto del mundo, mientras que otras tienen (o dicen tener) cientos de amigos. Por tanto, no sería real el cálculo matemático anterior.

Por otro lado, existe otra situación que no ha sido estudiada en el cálculo anterior. Supongamos que llega el fin del mundo y que quedan sólo 10 personas vivas, en distintas partes del planeta. Supongamos que cada una de ellas tuviera sólo 2 amigos. Según el cálculo anterior, se necesitarían sólo 3 eslabones para alcanzar a todos en el planeta. Esto significa 1 (el sujeto emisor) + 2^3 + 1 = 10. El cálculo, a priori, sería correcto, pero, ¿y si el número 1 tiene 2 amigos, que son 2 y 3, número 2 tiene sólo dos amigos que son 3 y 1 y número 3 sólo dos amigos que son 2 y 1? ¡¡¡ El número 1 jamás podría contactar con el número 10!!!

Aún más elaborado:

1................. tiene por amigos a 2 y 3;
2................. tiene por amigos a 3 y 4;
3................. tiene por amigos a 2 y 4;
4................. tiene por amigos a 3 y 2;

1 necesita 2 pasos para contactar con 4, pero jamás contactará con 10.

Por tanto, esto es lo que ocurre en la realidad. Si bien el conjunto se amplía y 60 personas es un número lo suficientemente alto para que los círculos se abran, el ser humano sigue siendo un animal tribal y no es cierto eso de que seamos una especie sociable, sino más bien social. Nos gusta, por lo general pertenecer a un grupo homogéneo, bien estructurado y odiamos terriblemente a los extraños, salvo si nos pueden servir de algo. De todas formas esto varía con cada cultura, y si bien los latinos o los árabes son más propensos a aceptar a extraños, nórdicos o judíos son muchos más reservados.

En cualquier caso, esperemos que nuestro foro siga creciendo y especiales gracias a todos nuestros mayores visitantes de Madrid (España), Miami (EE.UU), Trujillo (Perú), Rosario (Argentina), Berlín (Alemania) y Singapur. Pronto vendremos con nuevos temas.

martes, 30 de agosto de 2011

Steve Jobs, "el gay más poderoso del mundo "y "héroes gays"

Hace unos días Steve Jobs, consejero delegado de Apple, cedía su puesto a Tim Cook. La noticia no dejaría de tener más que una mera importancia económica de no ser porque Cook es homosexual. Pronto, los colectivos homosexuales de EE.UU. y del mundo celebraban dicho nombramiento, como una muestra más de que el "poder gay" crece y es más patente en el mundo.

Lo que se les escapa a estos colectivos homosexuales es que ya Tim Cook estuvo al frente de la empresa desde 2008. Todo esto es lo de menos. Lo realmente curioso es que los homosexuales han creado otro héroe más, de los muchos que ya pueblan la jungla de la homosexualidad.

En todo este asunto hay que pensar en lo siguiente, ¿por qué tratan de justificarse siempre?¿Por qué las noticias de este señor no son más que la realidad económica y lo que al final quedó recogido fue su condición sexual?

Algunos dirán (aquí incluyo a los homosexuales) que esta situación no es más que una muestra más de la discriminación que sufre dicho colectivo, pero mienten. A ellos les interesa e interesará eternamente aparecer como víctimas sociales, ya que las víctimas siempre son las buenas y quedan como buenas.

Habríamos que sacar a colación aquella mítica historia de Nietzsche sobre la transvaloración de los valores. ¡Qué acertado estuvo!¡No hubo nadie que acertara esta situación con tanta claridad! En aquel texto, las ovejas son buenas porque no dañan a nadie y sin embargo las águilas eran malas, porque hacían daño a las ovejas, sin reparar en que las águilas tenían que comer y por tanto matar. Era su condición.

En este caso ocurre al revés. Los homosexuales siempre tratan de justificar su condición, a través de mostrar que su condición es "lo bueno". Estas "ovejas" tratan de decir que ellas no hacen daño a nadie y que quieren que las dejen en paz. Este medio fue el que los judíos y los primeros cristianos usaron para dispersarse por todo el mundo. Nietzsche ya lo aprecia así. Ante una cultura o pensamiento de esfuerzo, nobleza y abnegación, muchos grupos (los homosexuales incluidos), aportan la cultura o visión de la relajación, la libertad sexual y el goce de placeres. Esta visión, obviamente, a nadie se le escapa que es mucho más atractiva que la primera, pero tiene una desventaja: a largo plazo sólo trae la corrupción y la desgracia (en este sentido podemos apreciar que un homosexual como Oscar Wilde relata estas consecuencias en El retrato de Dorian Gray).

Esta situación, que es innegable, llevó a los grupos homosexuales a buscar y justificar esa transvaloración, haciendo mucho más dulce la visión que se tenía de ellos. Así, han creado y crean a sus héroes, al estilo griego, los cuales proporcionan una representación victoriosa del movimiento homosexual. El último ejemplo ha sido Tim Cook, pero podemos recordar casos como Ricky Martin o Rock Hudson, los cuales han sido o son ídolos tanto en los ambientes homosexuales como heterosexuales.

Además, desde hace bastante tiempo, los homosexuales, para evitar cualquier ataque, también reconocieron como dignos a los bisexuales. A esto lo llaman "gusto" cuando se trata de libertinaje. Incluso dicen estar a favor de los heterosexuales, es decir, están a favor de lo que no creen.

¿Es este tipo de creencia realmente efectiva? Imaginemos por un momento alguien que esté en contra de los asesinos, pero luego, dijera "estoy en contra pero amo a los asesinos por ser criaturas de Dios". Veamos. Esto no tiene ningún sentido y esta falta de lógica sólo trae consigo la muerte del pensamiento lógico, a la larga. Si dos conceptos tan claros, como el bien y mal, se superan y ya no existe distinción, ¿quién impide el crimen?

Algunos dirán: "oiga, usted exagera". Yo les digo que no. Sostener la verdad y rebajarla al grado de opinión no sólo es peligroso sino que es realmente definitivo. Si hacer el amor con cualquiera (o con cualquier cosa o animal) es lícito, ¿qué me impide hacerlo con niños? Porque, dicho sea de paso, los homosexuales también pugnan porque los niños desde muy temprana edad sepan todo sobre el sexo. Dicho de otra manera, tratamos de eliminar todos los niveles, categorías, clasificaciones para acabar siendo todos "humanos".

¡Adiós a las personas más válidas!¡Adiós al trabajo duro!¡Adiós a los hombres y a las mujeres! De todas maneras, todo en esta vida es más duro de lo que parece. Igual que los alemanes no acabaron con los judíos o que 10 siglos de Edad Media pudieron acabar con la homosexualidad, tampoco resulta creíble que estos personajes se salgan con la suya. Ni la propia Iglesia pudo salirse con la suya y lleva más de 20 siglos de vida.

Si me preguntan mi opinión, pienso que Cook es un tipo inteligente y organizado y que sabe hacer bien su trabajo. Eso no implica que sea igual en su vida personal. Ni el hecho de ser gay lo hace mejor trabajador ni que no lo fuera le haría mejor persona. Un gay que se preocupa de pasar desapercibido, como el heterosexual que hace lo mismo, es una persona correcta. Lástima que, por lo general, en la sociedad actual solemos estar más orgullosos de nuestros defectos (y ser un degenerado lo es, sea cual sea su condición sexual) que de nuestras virtudes.

viernes, 19 de agosto de 2011

Jornada Mundial de la Juventud

La llegada del Santo Padre a Madrid provocó un entusiasmo generalizado en la cara de miles de jóvenes. Llevaban días esperando que el Pontífice llegara y por fin se hicieron realidad sus anhelos.

No obstante, las noticias no han sido del todo positivas. Como habrán leído o visto, movimientos laicistas irrumpieron en la Puerta del Sol y se enfrentaron con jóvenes católicos. Esta situación, que en cualquier caso podría haber sido prevista, supuso una batalla entre policías y manifestantes.

Esta visita ha venido a ratificar dos cosas: la ruptura total del binomio Iglesia-Estado que imperaba en España desde los Reyes Católicos y la confirmación de que si bien España no es un país católico, es un país lleno de católicos.

Déjenme explicar esta diferencia, obvia por otro lado. El estado español, en su constitución, recoge que es un estado aconfesional. Esto quiere decir que no considera a ninguna religión como verdadera, aunque no condena a ninguna religión como dañina. Esta diferencia es fundamental con respecto a otros países, como Francia, que se configura como un estado laico. Esto significa que promueve la abolición de la religión. España es por tanto, un país no católico pero cuya población es mayoritariamente católica.

Este asunto no es baladí. Lo que fueron olvidando los distintos gobiernos socialistas es que España puede prescindir de la religión en época de bonanza, pero no puede prescindir de ella en época de crisis. Aunque sea muestra de un mal cristianismo, la parábola del hijo pródigo puede aplicarse a esta situación. El español, ante la miseria, corre a refugiarse y a pedir perdó al padre al que dejó de amar. El padre acepta al hijo, ya que ha recuperado a aquél a quien daba ya por perdido. La Iglesia en España actúa de igual manera: vuelve a aceptar a todo aquel que se marchó. Y muchos han vuelto, encontrando tanto el lado espiritual (la misa, la palabra, la esperanza en Cristo) como el lado material (cáritas cristianas, comedores sociales, cuidados por parte de religiosos, etc.).

La Iglesia ha demostrado siempre que en época de crisis ha sabido devolver la fe a sus fieles. Desde la época de los césares, cuando miles de pobres se agolpaban en Roma por un pedazo de pan, la Iglesia siempre ha preconizado la Esperanza Cristiana. Hay quien dice que el poder de la Iglesia está en hacer creer que existe un dios que puede hacer milagros o que puede castigar a quien se porte mal. Es bien sabido que cuando la Iglesia ha hecho uso de este mal enfoque interpretativo nunca ha salido bien parada. Esta situación dio lugar a la Reforma de Lutero y con posterioridad, el uso indiscriminado de la teología popular trajo las críticas de Marx.

Sin embargo, la fortaleza de la Iglesia es y será siempre el consuelo ante las adversidades. Dios es Amor, Dios nunca nos abandona... Este es el verdadero mensaje. Y cuando el creyente duda, aparece la figura de Cristo, un hombre que siempre creyó, incluso cuando en la cruz estaba siendo maltratado. No obstante, no sólo la fuerza de la fe ha sido lo que ha mantenido a la Iglesia en su posición hasta nuestros días.

La Iglesia ha defendido siempre a los pobres y a los oprimidos, erigiéndose como la primera organización social de la Historia. Puede que alguno alegue que esta misión sea una misión hipócrita (¿cómo se puede ser defensor de los ricos y sin embargo vivir en la opulencia?). Esto no es del todo cierto. La Iglesia Católica, a diferencia de otras organizaciones políticas y sociales, ha estado siempre constituidas por personas cultas. Nada más que para ser cura hace falta leer, porque lógicamente no se puede leer la palabra de Dios en misa si no se sabe leer. Dicho de otra manera, otra fortaleza de la Iglesia ha sido que ha mantenido la educación y la formación como un punto importante de su apostolado. Esta entorno culto tiene dos vertientes: por un lado, es cierto que un mayor control de la cultura, permite un control del pueblo (por ejemplo, amenazando con que un Dios malo vendrá a castigar los pecados); sin embargo, lo normal es que donde hay personas con altos conocimientos y con amplia cultura, ocurra precisamente lo contrario: haya gente muy implicada en hacer el bien, en conocer la importancia de la obra de Cristo y en hacer exégesis y denuncia de lo que otros religiosos menos escrupulosos hacían con sus fieles.

Lutero, el reformista; Santo Tomás Moro, San Francisco de Asís y otros muchos más religiosos fueron reformadores de los abusos que muchos clérigos hacían de sus fieles. La ventaja que existe en el seno de la Iglesia es que a pesar de ser una institución político-religiosa, sus componentes han gozado siempre de una libertad y de una capacidad de expresión muy amplia. Los cardenales, príncipes de la Iglesia, por ejemplo, no son ni uno ni dos, sino decenas, y no son elegidos por cuestiones políticas, como los partidos, sino por méritos. No cabe duda de que muchos serán más cercanos a ciertas ideologías del presente o del anterior Papa, pero sobre todo el consenso suele ser debatido. La Iglesia es una de las pocas instituciones que organiza concilios, es decir, puestas en claro de todas las tendencias para unificar criterios y no incurrir en cismas. La Iglesia cuenta además con un problema que a la vez pasó a ser ventaja para los fieles: éstos son por fe, súbditos de la Iglesia, y por nacimiento súbditos del país, lo cual siempre ha ayudado a que muchos que denunciaran abusos (como Lutero, por ejemplo) fueran protegidos por sus príncipes. Lo contrario, por desgracia, también ha ocurrido: Tomás Moro denunció los abusos del rey Enrique VIII y su condición de clérigo y protección especial del Papa no le valió contra la pena de muerte impuesta por el rey.

La Iglesia, ahora más que nunca en los últimos 20 años, está de moda. En ciertos aspectos ha demostrado que puede dar una explicación espiritual más amplia a las necesidades del ser humano que la fe en otras disciplinas más oscilantes, como son la fe en la ciencia, la fe en la magia, la fe en los políticos o la fe en el dinero.

viernes, 5 de agosto de 2011

Strauss-Kahn y la acampada de la Puerta del Sol (II)

Retomamos un tema anterior (Strauss-Kahn y la acampada de la Puerta del Sol) para hablar de un asunto actual. Y es que el ex director gerente del FMI parece que no fue excesivamente culpable o al menos la mujer ya conocía a dicho hombre.

Más importante parece que podría ser el hecho de la famosa acampada de la Puerta del Sol. Si echamos un vistazo a lo que está ocurriendo en estos días en España, cualquier tipo de justificación por parte de los manifestante carece de fundamento. Cierto es que la situación en España es y va a ser durante bastante tiempo caótica, de creciente empobrecimiento y con un acusado nivel de desempleo, pero en ningún momento se puede achacar a "unos pocos" lo que una sociedad democrática ha elegido libremente.

Recalco lo que siempre hemos venido aquí hablando: las democracias, como decían Platón o Thomas Hobbes, no son más que la antesala a la aparición de los tiranos. El caso es bien claro: en una democracia perfecta (como ocurre en España y en casi todos los países occidentales), el valor del voto inculto es el mismo que el del voto consensuado. Las mayorías nunca tienen razón por lo general, porque la mayoría suele ser muy poco dada a la reflexión.

El 15-M, como lo llaman los manifestantes. Proclamas comunistas y anarquistas. ¿Pero de qué estamos hablando? ¿Es lógico permitir que unos cuantos indignos (que no "indignados", como ellos se autoproclaman) tomen pulso a un gobierno. ¡No!

El caso es que si bien no se puede defender la nefasta actuación de Rodríguez Zapatero, uno de los peores gobernantes de toda la Historia de España, junto con Evo Morales, Kirchner o Castro (dejo en tela de juicio a Hugo Chaves, porque si bien es actualmente un gorila inepto, hubo una época en la que era realmente un ejemplo a seguir). Sin embargo, si bien no se puede defender su actuación, si podemos defender lo que estos "indignados" reclaman: la falta de legitimidad del gobierno.

Miren ustedes, señores "indignados". Entiendo que ustedes no tengan la capacidad intelectual suficiente para entender mis palabras, pero quiero que sepan, caso de que el Espíritu Santo les ilumine, que no podemos deslegitimiar o penalizar lo que ustedes mismos admitieron. Es lo que se denomina un "contrato social". No pueden romperlo ahora que no les conviene. ¡Más suerte la próxima vez, desgraciados!

Lo peor de todo es que siempre hay víctimas en cualquier conflicto. En este caso, las víctimas no son ni el gobierno ni los "indignados" (por mucho que unos y otros se consideren ofendidos). Las auténticas víctimas son los ciudadanos modelos que todos los días se levantan en Madrid a trabajar. ¡A trabajar, señores indignos!¡Indignos son de ser siquiera ciudadanos de un país civilizado!¡Trabajen, leñe!¡Acepten que debido a su incultura y a su falta de esfuerzo ahora están ustedes en paro!¡Haber estudiado unas oposiciones!¡Haber estudiado y tenido buenas calificaciones, en lugar de beber whisky todos los fines de semana y entre semana!

No quisiera hoy acabar con una conclusión simple, porque simple es lo que son ellos. Unos simples animales de rebaño, unas ovejas asustadizas que son incapaces de decir lo que piensan de uno en uno. ¡Malditos cobardes comunistas! ¡Indignos! Lo que es importante es que de una vez por todas el gobierno tome medidas y defienda al ciudadano libre. ¡Haga cumplir la ley, gran señor presidente indigno, antes de que los indignos auténticos le creen aún más problemas!