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miércoles, 19 de diciembre de 2012

El asesino de Newtown

Lamento profundamente la masacre cometida a todos esos angelitos inocentes. No se puede concebir algo así más que en la mente perversa y obnubilada de un demente.
 
No deseo perderme en más muestras de cariño o condolencias. Creo que lo dicho es suficiente para entender qué es lo que siente la mayor parte de la población sobre este tema.
 
Me gustaría concentrar esta penosa entrada en dos aspectos fundamentales que derivan de esta matanza: el análisis del asesino y la polémica con los permisos de armas en EE.UU.
 
El ya tristemente conocido asesino Adam Lanza no era más que otro de tantos adolescentes o jóvenes adultos fracasados que tratan de llamar la atención en un mundo desesperadamente repleto de incomunicación. No podemos decir que sean jóvenes normales, pero tampoco podemos apartar nuestra mirada a aquellos que por ser fracasados no tengan derecho a una vida justa.
 
El caso es que Lanza no era más que un principio de hombre que, debido a su falta de encanto y carisma, no resultaba ser esa clase de personaje excéntrico. Es conocido que sufría síndrome de Asperger. Déjenme contestar que esta suele ser la típica excusa para querer no enfocar el auténtico problema de estos asesinos en masa: la ausencia de futuro en el individuo. Tanto Breivik como Lanza intercambian los papeles entre seres humanos y animales en una macabra caza. El famoso asesino de Noruega no puede ser considerado un loco en el mismo sentido que Lanza, aun a pesar de que su matanza fue similar. Mientras que Breivik entendía que éstos eran enemigos de la patria, Lanza consideraba que la escuela era la causa de esos problemas y que, si se permite ahora la especulación, o bien quería eliminar a los productos de la escuela (sus estudiantes) o bien quería eliminar el concepto de escuela en sí. No podremos entender nunca al cien por cien cuál fue la auténtica razón por la que pretendió matar a los niños, pero desde luego no es obra de un criminal, sino de un loco capaz de confundir a seres humanos con animales u otros seres inanimados.
 
En cuanto al acceso de armas en EE.UU., tanto Obama como la opinión pública están de acuerdo en limitar de algún modo su acceso. De todas maneras, la asociación del rifle norteamericana trata de minimizar aquello, alegando incluso que un mayor acceso a las armas podría ser un mayor grado de seguridad.
 
Hay una cosa cierta en todo esto y es que la ausencia de armas de fuego no garantiza la ausencia de asesinatos, pero los minimiza. Lo contrario es imposible: la presencia de armas de fuego garantiza la ausencia de asesinatos, debido a que incluso en el peor de los casos, el defensor mataría al agresor, convirtiéndose, desde el punto de vista moral de asesino.
 
Una sociedad con alto nivel armamentístico es una sociedad violenta. Esto es una realidad. Si una sociedad puede acabar sus problemas con las armas, entonces la cabida de la razón queda en segundas esferas. Razón y fuerza son a menudo incompatibles.
 
Hay quien piensa que Obama no puede prohibir las armas porque, entre otras cosas, podrían atentar incluso contra él mismo. De todas formas, Obama olvida las palabras de Maquiavelo, quien consigue el favor del pueblo no requiere de amigos ni aliados en la Corte. Esto significa que acabar con el mercado de armas es tarea compleja, pero que el pueblo lo apoyaría si lo ve realmente interesante. El problema es que Obama también tiene a muchos demócratas amantes de las armas y teme perder su puesto.
 
Creo en la libertad de portar un arma si ésta se otorga a sujetos tan cuidadosamente escogidos que se garantice la ausencia casi total de fallos en su uso o que su función sea la de velar por la seguridad de otros (guardas jurados o policías). Lo que no creo es en proveer a todo padre de familia de armas (algunas incluso automáticas), ya que lo que hacemos es militarizar a la sociedad, hasta tal punto de poder matar a familias enteras. Esto sí habría de ser innegociable para EE.UU: No se puede tener a nadie armado capaz de generar, por mínimo que sea, un altercado o tiroteo. Tampoco a nadie no entrenado en el manejo del mismo. De la misma manera, no se entrenaría a nadie a menos que lo haga con el fin de ser un profesional de la vigilancia.
 
En definitiva: soluciones hay, sólo hay que aplicarlas.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Mentalizarse es la clave del éxito

¿Cuántas veces no habremos escuchado esa frase? Mentalizarse es la clave del éxito. Dicho de otra manera, si uno piensa y se comporta como si fuera determinada persona, entonces se convertirá en dicha persona.
 
 
Se le denomina actualmente a esta técnica autosugestión o autohipnosis, éste último término no muy ajustado a la ortodoxia. En cualquier caso, todo se reduce a una idea: concienciación.
 
 
Esta idea está ahora muy extendida entre todos los gurús y hombres de negocios: eres lo que quieres llegar a ser.
 
 
 PURA DEMAGOGIA
 
 
El afán de El Ateneo de Archidux ha sido siempre el rigor y la búsqueda de la verdad como única pretensión, sin tapujos, censuras o prejuicios. Porque algo suene bien o porque algo genere efectos positivos en ciertas personas no necesariamente significa que sea una verdad.


La razón es fácilmente entendible: no todo depende uno mismo. No podemos llegar siquiera a plantear a un ilusionado enamorado o a un joven con afán de superación que con su simple esfuerzo puede llegar a conseguir todo lo que se proponga (más que nada porque no es cierto).


La mentalización es una mínima parte de la clave del éxito. Lo único que ocurre es que es sin duda una parte fundamental y que rara vez es entendida como fundamental. Sin embargo, son muchísimos los aspectos que son totalmente incontrolados (entre ellos el factor suerte) que nos impedirán conseguir el objetivo propuesto.


Por fortuna, esto no quiere decir que debamos tener una visión pesimista del tema. Es bien conocido el hecho de que probablemente no sea fácil (por no decir imposible) acabar con nuestro amor platónico, pero sí es más bien cierto que este esfuerzo por conquistar a nuestro ser amado puede traer como consecuencia conocer a un tercero que en algunos casos es hasta mucho mejor que nuestro amor platónico.


Algo parecido ocurre en los negocios. Todos quieren ser empresarios inmensamente ricos sin pararse a pensar si estarán dispuestos a asumir las consecuencias de ser inmensamente rico. Es posible que nunca pueda salir de casa sin escolta. Es posible también que una mala operación pueda llevarle a la cárcel. Es posible incluso que siendo inmensamente rico sea más infeliz que siendo un trabajador cualquiera. Es por este motivo que la gran mayoría de los empresarios fracasan en su intento de ser ricos, pero eso no significa que no lleguen a ser felices o que no ganen un buen dinero. Los contactos y, en definitiva, la suerte harán que los esfuerzos conlleven una retribución más o menos adecuada.


Podemos terminar con una frase muy concluyente: quien determina si algo fue finalmente exitoso no es la sociedad, sino el sujeto que lo planteó y lo trabajó.

miércoles, 16 de mayo de 2012

La pieza que falta. Alegato a la individualidad

Presenciar el trabajo de cualquier profesional es siempre algo que nos ofrece cierto interés. Ver a un albañil trabajando, a un alfarero, a un electricista, etc. es algo que nos causa una impresión favorable al trabajo que realiza, generalmente un trabajo creativo y o artesanal. Durante ese tiempo parece que no necesitaran ningún tipo de ayuda. Lo cierto es que en la realidad sí la necesitan y, si nos fijamos un poco, al alfarero le traen el barro conducido por un transportista, barro que fue sacado por un cantero de su lugar natural.

Cuando uno piensa que el mundo y la sociedad no es más que una gran maquinaria que funciona a diario, debería plantearse algo más que ese pensamiento. Debería pensar que esta crisis económica que sufre el mundo ha sido, quizá, fruto de esta interdependencia global. La realidad es que el ser humano actual tiene la sensación de que es un mísero grano del granero, una persona a la cual el mundo no echará de menos si muere; una persona por la cual el mundo no sufre ni disfruta cuando llora o cuando ríe. "El mundo es un sitio demasiado frío como para advertir la presencia de una sola persona", nos diremos.

Como la hormiga en el hormiguero o como el tornillo en la máquina, hemos querido sacrificar nuestra individualidad por un el bien común, relegar nuestras funciones a la de coadyuvantes de un bien mayor. Esto, sin embargo, plantea dos problemas fundamentales:

- ¿Cuál es ese bien mayor por el cual he sacrificado mi propia individualidad?

- ¿Quién dice que en la máquina el tornillo que sujeta el embellecedor de la puerta de acceso sea tan importante como el motor o como el tornillo de seguridad? ¿Por qué hemos de considerar que nuestra existencia se reduce a una simple definición y no a una descripción completa de nuestro ser?

Al Estado moderno le interesa enormemente crear masas sociales. Es y ha sido la principal preocupación de los movimientos políticos del siglo XX y parece que tratan de expresar lo mismo en el siglo XXI. Incluso en las Ciencias Económicas se considera completamente absurdo concebir la mano de obra como algo distinto a otro recurso, como es el capital o como es un inmueble.

Esta concepción del ser humano es rotundamente falsa e incapaz de solucionar los problemas sociales más elementales: la igualdad, es decir, la vulgarización de las personas sólo puede considerarse un cáncer que mata al cuerpo social. Las personas tienen nombres y apellidos, sin embargo los gobiernos se empeñan en poner números de identificación personal o fiscal, como dando a entender su pretensión de uniformar la sociedad.

Ante el desamparo de muchísimos jóvenes o ante las dudas y conceptos de fracaso de muchos hombres de mediana edad que ven cómo son despedidos sin miramientos, he de decir que no están solos y que deben reivindicar su individualidad.

Nunca me consideré miembro de ningún grupo, a no ser que consideremos grupo a una serie de pensadores muertos a los cuales he leído y con los que me he identificado en muchos casos. Es totalmente cierto que un hombre nada puede contra cientos o que la masa es mucho más atractiva que un simple ser humano, pero no es menos cierto que el poder de la palabra o el poder de la razón es tan extraordinario que sólo la violencia o las traiciones pueden acallarlo.

El mundo es un auténtico rompecabezas en el que somos una pieza más. Aunque esta idea pueda parecer idéntica a la que hemos criticado antes, es totalmente ajena al trato indignante que políticos y entes sociales, desde la Cruz Roja o la ONU hasta las asociaciones católicas, tratan de hacer ver. Ellos aseguran que somos todos como piezas de un gran reloj. Falso: lo que ellos quieren decir es que somos como granos de arena, es decir, insignificantes ante el montón, idénticos a los otros granos y por tantos ni más ni menos importantes.

La idea que queremos expresar aquí es radicalmente distinta: usted no es un grano, es una pieza de un rompecabezas. ¿Y qué ocurre si usted falta? A diferencia del grano, en la que nadie echa en falta su ausencia, en el rompecabezas cada pieza que falta representa una desgracia, una parte del puzzle que queda sin finalizar. Y esto es lo importante: este puzzle es infinito, pero no es lo mismo que falte una pieza del borde, que es menos visible, que del centro o incluso de algún detalle fundamental, como la sonrisa de la Gioconda. Usted no es alguien que deba ser ignorado por la sociedad: usted es una pieza importante.

El problema seguirá siendo el mismo: las piezas más mediocres tratan de ser piezas fundamentales, pero esto no es posible, no es natural, no es viable. Esas piezas, como ocurre en los rompecabezas reales, finalmente dan la cara y se muestran como lo que son: un fraude. ¿Cuántas veces no han hecho un rompecabezas en su casa, de 1000 o 2000 piezas, con el mar o el cielo de fondo y confundieron una pieza con otra entre tantas piezas azules o celestes? Esta es la auténtica realidad: somos completamente irremplazables.

Aunque nos sintamos a veces desgraciados, aunque nos sintamos a veces sin ganas de vivir... Hay que luchar. Usted es un gran luchador, usted es impresionante. Créame que usted tiene mucho que hacer por esta sociedad, usted es fundamental. Y si no lo es, usted debe convertirse en el instrumento de los que sín son fundamentales para la sociedad: SU DEBER ESTÁ EN CONOCERLOS Y EN SEGUIRLOS.

Seguir a un líder no significa, como pretenden nuestros políticos, perder la identidad individual. Cristo, cuando nombró sus 12 apóstoles, hizo que siguieran teniendo un papel fundamental dentro de la comunidad cristiana. Incluso en los Evangelios conocemos muchos nombres de sus seguidores y bien saben ustedes que no eran ni siquiera seguidores incondicionales y sin embargo eran fundamentales para las primeras comunidades cristianas.

Otro error que cometen algunos intelectuales es considerarse algo así como los defensores del pueblo llano o los paladines de la individualidad. Hemos de llegar a la conclusión de que estos intelectuales, fundamentalmente de izquierdas, lo que tratan es de confundir al ciudadano. Defender la individualidad no significa fomentar la anarquía, sino establecer una pirámide social. Soy amo o soy esclavo, pero sé lo que soy y admito lo que soy. Puedo trabajar por mejorar lo que soy, pero no renuncio a lo que soy ni cedo mi individualidad al grupo, al "bien común". Estos apologistas de la individualidad lo que desean es la ruptura de estos individuos con el grupo y ofrecerles refugio en sus propios grupos ideológicos (homosexuales, ecologistas, anarquistas, etc.).

Tenemos la obligación de que la gran máquina funcione, pero como ocurre en la vida real, las máquinas deben ayudarnos a desarrollarnos como individuos y no a convertirnos en máquinas biológicas. Ni usted ni yo somos iguales: no tratemos de considerarnos lo que no somos.


Dedicado a todas aquellas personas que sufren y no encuentran consuelo en el mundo. Dichosos los que sufren [...] porque de ellos es el reino de los cielos.

jueves, 1 de marzo de 2012

Comportamiento depresivo ante la crisis económica

Sigue siendo una realidad que la crisis económica no ha sido resuelta. Es lógico que día tras días, mes tras mes y casi año tras año la situación económica sea cada vez peor y que el número de familias afectadas crezca exponencialmente.

El caso es que por doquier existe un auténtico comportamiento depresivo a consecuencia de la crisis. Si nos fijamos en las caras de nuestros conciudadanos, veremos que tienen un aire de tristeza bastante acusado. ¿Hasta qué punto puede esta crisis afectar a nuestra personalidad?

Una cosa es obvia: cuando sobreviene alguna desgracia nadie desea reír. Pero una cuestión es una preocupación ocasional y otra muy distinta una preocupación crónica. A este respecto, multitud de expertos y estudios sobre conductas nerviosas o estresantes revelan un aumento de enfermedades psicosomáticas provocadas por la situación actual. Hay que entender que los mecanismos del cuerpo en relación a una preocupación están biológicamente y evolutivamente concebidas para una duración entre segundos, minutos y como mucho horas. Un animal que esté acosado por un depredador, por ejemplo, un caballo acosado por un lobo, podrá mantener su estado de estrés como mucho por unas horas o días. Finalmente, el agotamiento le llevará a la muerte en caso de no deshacerse de su perseguidor.

Algo parecido ocurre con las personas. Un comportamiento depresivo ante la crisis es evolutivamente antinatural o lo que es lo mismo, incompatible con la vida. El comportamiento depresivo genera ansiedad, miedo y se transforma en enfermedades como úlceras, depresiones, taquicardias, etc.

Lo que es más preocupante en la actitud actual de los ciudadanos medios es que nadie cree poder salir de la situación, cuando no es menos cierto que es más fácil de lo que parece. Es decir, es un trabajo general de todos, pero el primer paso es mostrar una cara alegre y no una cara triste a la situación.

Por ejemplo, es una realidad que la falta de trabajo está abrumando a millones de personas en todo el mundo. Es todavía más cierto que muchos de esos millones de personas son titulados universitarios que van a ver truncados sus sueños y que ven que sus títulos no sirven o no son considerados y todo parece aventurar que les van a obligar a seguir formándose, en una espiral que parece no tener fin. Sin embargo, es más cierto que una cosa es lo que parece y otra lo que es. En este sentido cabe preguntarse si es coherente que en un mercado laboral se exija tanta cualificación en puestos que no la requieren. Porque es una realidad que por todos lados se piden trabajadores que por tener tengan hasta un carnet de donante de órganos pero esto no es coherente. La actitud tiene que ser esa: enfrentarse a las incoherencias. No parar y seguir buscando en ofertas de empleo que no sean incoherentes.

Por otro lado, resultaría todo más fácil con un cambio de actitud, sobre todo entre las personas más allegadas. En época de crisis, comprar un pastel al pastelero, incluso si no tenemos mucho dinero, va a fomentar que este pastelero pueda crear riqueza y trabajo en el barrio. En ocasiones, no entendemos cómo poniendo escasamente 500 $ un grupo de 100 personas podrían fundar una empresa de 50000 $. Fundar una cooperativa que pueda funcionar no es nada descabellado con ese dinero.

Entiendo el punto donde fracasa el planteamiento: la confianza en el proyecto, en nosotros mismos y en los demás. No nos fiamos de que entre las 100 personas haya algún desalmado. Y probablemente lo haya. Pero no resulta inteligente desaprovechar oportunidades que nos pueden hacer feliz. Si pudiéramos ser menos ciegos y ver que el dependiente de la tienda de ropa al vendernos una camisa por 20 $ no está engañándonos sino que la vende a un justo precio, no sólo estaríamos haciendo a alguien más feliz, sino que en su justa medida esos 20 $ se usarán en comprar otro artículo que quizá sea el que nosotros producimos, vendemos o garantizamos.

La economía de lo que siempre rehuye es de los tipos despilfarradores y de los timoratos. El dinero está bien en gastarlo en cosas innecesarias, pero sólo cuando se tiene. En cambio, incluso si no se dispone de mucho, un gasto en algún artículo necesario (comida, ropa, higiene, etc.) es siempre un gasto solidario.

Por último, una sonrisa y una actitud positiva es, como bien se repite, la mejor manera de salir de la crisis. No es sólo un argumento o truco psicológico. Es realidad. Muchas veces parece que sólo los ricos son capaces de sonreír en esta crisis pero se equivocan. Los "pobres" nunca deben ser pobres de espíritu, ya que de esa manera sí que nunca llegarán a salir de su situación. Ya indicamos en otra ocasión en El primer paso para alcanzar un sueño es renunciar a él que no hay que sentirse mal por no conseguir inmediatamente lo que queremos. El fracaso, en ocasiones, es síntoma de aprendizaje y no de ineptitud. Obviamente somos finitos y nuestros objetivos tienen que ser realistas, pero hay mucho más talento del que pensamos ahí fuera. No todos los fracasos son culpa nuestra.

martes, 14 de febrero de 2012

El mundo de Fraggle Rock

Había una máxima en el mundo de la enseñanza según la cual una lección era mejor aprendida cuanto más divertida le resulta al alumno. Una visión mucho más acertada sería aquella que dice que la lección queda retenida en la memoria cuando el alumno queda impresionado con la lección. Si se consigue captar la atención del alumno, es muy probable que la clase y la lección resulten provechosas.

Las matemáticas y la física han sido siempre áreas de conocimiento cuya docencia entraña cierta dificultad al profesor, ya que la mayoría de los alumnos no contemplan las matemáticas como una bella armonía de números y relaciones algebraicas, sino más bien como una jungla extraña repleta de peligros. Si a esto añadimos que una parte del profesorado de estas materias no poseen la preparación suficiente, lo lógico es que el índice de fracaso sea alto. Hay quien opina que se aprende enseñando. Más bien es lo contrario, se enseña aprendiendo, o este es el objetivo que todo docente debería plantearse, sobre todo cuando sus alumnos no son capaces de quedarse, al menos, escuchando la lección.

Este conflicto, aunque se manifiesta en mayor grado en las enseñanzas técnicas, podría plantearse a todos los niveles y en todas las materias. Por doquier faltan maestros, auténticos magos de la transmisión de conocimiento. Además, los medios de comunicación, desde la televisión hasta internet, han provocado una disminución de la atención, ya que la información en ellos es de tal magnitud que provocan el mismo efecto que el empacho de una abundante comida. La intoxicación informativa, más que alimentar el conocimiento, provoca una confusión mental bastante aguda, sobre todo en aquellos grupos más influibles (niños y jóvenes).

Parece que hace unos 30 años, el titiritero Jim Henson logró crear una serie de productos televisivos que conseguían perfectamente unir el mensaje educativo con el entretenimiento. De sobra son conocidos los famosos Muppets (los Teleñecos) o Sesame Street (Bárrido o Plaza Sésamo en español). Sin embargo, estos programas, marcadamente infantiles, eran y son muy parecidos a otros que les siguieron, tanto en EE.UU. como en el resto del Mundo (por ejemplo, los Teletubbies). En cualquier caso, la calidad técnica, conceptual y el enfoque apolítico de los programas de Henson, incluidas cualesquiera insinuaciones acerca de temas polémicos como la homosexualidad, el racismo u otros, hacían a dichos programas muy superiores a los posteriores.

De todas formas, los personajes de Henson estaban claramente enfocados al público infantil, salvo algunos programas como el Cuentacuentos, destinado a un público más juvenil y a la familia en general, o Fraggle Rock. Esto hace que ver un capítulo de los Teleñecos resulte un tanto ñoño y pedante en algunos casos (como cuando la cerdita Peggy trata de ser novia de la ranita René o Gustavo) y sus chistes poco atractivos.

El caso de Fraggle Rock es distinto. Sin duda, es el programa de Henson no sólo más inteligente sino el más divertido, no sólo para los niños, sino también para el público adulto. Tanto el guión como los personajes hacen referencia no sólo a valores humanos como la amistad o el respeto, sino que en sí mismo el mundo de Fraggle Rock es una perfecta alegoría, que enlazaría incluso con algunos mitos antiguos de la cultura occidental.

El mundo de Fraggle Rock mantenía una extraña relación entre todos los personajes y especies. Además, cada una de estas especies correspondía o se podía identificar con diversos sectores de la sociedad estadounidense u occidental en general. El universo Fraggle está constituido, básicamente, por tres mundos:

Mundo humano: los humanos habitan en la superficie. El mundo humano, en el que habitamos también los espectadores, forma parte de antiguas leyendas fraggle, donde se hablaba de un extraño mundo incomprensible. El explorador Matt descubre una entrada a dicho mundo y decide explorarlo. Este mundo está habitado por criaturas extrañas y en muchos casos maleducadas, que son incapaces de pararse un segundo a pensar qué puede ser ese extraño ser diminuto que está explorando su mundo. Matt informa a su sobrino Gobo de todos sus descubrimientos. El mundo humano es una alegoría de lo que es la actual sociedad americana, con su excéntrico consumismo y su falta de actitud ante la investigación y el empirismo.

Mundo Fraggle: los Fraggle son una especie de seres de unos 30 cm (el doble que un liliputiense) que habitan en el subsuelo. Como bien explica el explorador Matt, los Fraggle piensan que son el centro del universo y que son la raza suprema del universo. Los Fraggle forman una sociedad sotisficada, muy parecida a la que la que plantean los mitos platónicos, donde lo principal es ser feliz y buscar el placer cantando, bailando, disfrutando, comiendo... Los Fraggle no trabajan, salvo para hacer cosas muy básicas (limpiar un cuarto, lavar la ropa, fabricar un utensilio, etc.), y no usan ni conocen el dinero. Esta sociedad feliz, sin embargo, es una sociedad incapaz de mantenerse a sí misma. Con el tiempo, los Fraggle han perdido perspicacia, no son emprendedores y su intelecto es escaso y lleno de prejuicios. Este mundo es una auténtica alegoría de la actitud puramente egoísta del estadounidense, que se considera miembro del ombligo del mundo y que se preocupa más de las cosas banales como la superbowl o comer hamburguesas que de los auténticos problemas sociales.

En el mundo Fraggle también abundan unas extrañas criaturas en miniatura llamados Curris o Inges. Estos curris son hombrecitos en miniatura que se dedican a la construcción de edificios y estructuras realizados con polvo de rábanos. Los Fraggle se comen sus estructuras sin misericordia y los Curris eternamente están construyendo. Su vida es la construcción. Ni los Fraggle se preocupan de los Curris ni los Curris de los Fraggle. Ambos grupos son completamente autónomos y parecen no valorar las virtudes del otro. Los Curris representan al sector industrial y financiero norteamericano, el cual construye y crea un mundo totalmente artificial sin importarle, por ejemplo, tapar completamente la casa de un Fraggle. Además, los Curris consideran que los Fraggle son un mal necesario: por desgracia se comen parte de sus construcciones y su riqueza, pero les permite mantener su sistema de construcción siempre vivo, convirtiéndose a la vez en clientes y proveedores del sistema constructivo.

Mundo Gori: por último, los Fraggle consiguen alimentarse a base de rábanos. El mundo Fraggle no tiene recursos, así que tiene que alimentarse del exterior. En el otro extremo del mundo Fraggle existe el mundo de los Gori. Los Goris son una familia compuesta por el Rey del Universo, la Reina y el Príncipe del Universo. No hay más Goris que ellos, así que si bien son reyes son al mismo tiempo los únicos habitantes del mundo, lo que les obliga a trabajar y cultivar la Tierra. Los Goris están siempre tratando de erradicar a los Fraggle, en especial el hijo, ya que se comen la cosecha. El mundo Gori es una alegoría de la sociedad occidental: siendo el punto opuesto del universo no significa un mundo feliz, sino un mundo distinto. Los Goris son la alegoría de la alta sociedad americana y de los nuevos ricos, que siendo mucho de ellos unos advenedizos, pretenden deslumbrar al mundo con su pomposidad. En cualquier caso, tampoco los Goris parecen ser una raza de seres inteligentes, sino más bien lo contrario: su extraordinario tamaño y fuerza son lo que les da el poder. Los Goris son todavía más ignorantes que humanos o fraggle, pero son más fuertes y violentos.

Por último, en el mundo de los Goris vive la Montaña de Basura. La Montaña de Basura lo sabe todo. A ella acuden los Fraggle a pedir consejo. La Montaña de Basura no es más que los desperdicios que dejan los Goris y ésta tiene vida propia. Al estilo de los oráculos griegos, predice el futuro. La Montaña de Basura representa la conciencia universal de los seres humanos y también quiere denunciar la prepotencia con la que diversas instituciones (políticos, religiones, grupos de presión...) aparecen defendiendo sus posturas, sin pensar que estos grupos viven en una constante inmundicia racional.


Fraggle Rock, a través de los distintos capítulos, hará descubrir al espectador que la vida puede tener una óptica distinta, no siempre acertada pero igualmente no siempre equivocada. Lo que los Fraggle consideran un mundo extraño y peligroso (el mundo humano) no es sino un sitio donde las personas viven con sus problemas cotidianos. La vida Fraggle, feliz y despreocupada, es únicamente posible porque otros seres (los curris) trabajan y se preocupan por ellos. Goris y Fraggles no son conscientes de que la raza humana es tecnológicamente y socialmente más avanzados que ellos, lo que les hace tener una visión parcial de la realidad del universo. Además, entre los propios Fraggle hay varias filosofías de vida: la intrepidez del aventurero Gobo, la práctica del deporte y el juego de Rosi, el pesimismo de Bombo, la apatía e ignorancia de Dudo (preocupado más bien en comer y no meterse en líos) o la idelista Musi, preocupada más por el plano espiritual que del plano físico de la realidad. En cada capítulo nos enseñan como a pesar de las dificultades y de sus defectos es posible ser feliz, ya que descubren como su estrechez de miras es lo que les impide llegar a ser más felices.

Fraggle Rock es sin duda un programa infantil, pero como le ocurría a los viajes de Gulliver, es realmente un programa adulto enmascarado. Lo más significativo es que aun siendo, como Gulliver, un programa y un libro con enfoque adulto, en ambas obras se evitan referencias sobre sexo, política o religión, sino que éstas se difuminan en lo auténticamente destacable: la estupidez y la falta de valores humanos.

jueves, 26 de enero de 2012

Encomendarse a Dios en los tiempos difíciles

Estos momentos tan complicados desde el punto de vista económico han hecho a más de uno encomendarse a la ayuda divina. Como niños perdidos, solicitamos la intervención de Dios, conviniendo que su poder nos librará de todos los males que estamos padeciendo.

Dejando a un lado, obviamente, la realidad transcendental de esos momentos, queda claro que la inmensa mayoría de las personas necesita creer en algún tipo de entidad divina que nos otorgue gracias en el presente y en el futuro, al mismo tiempo que nos proteja de todo mal. Esta creencia es inherente, como hemos dicho, al ser humano y en caso de querer ser sustituida, lo que se consigue es cambiar el objeto de culto aunque no el culto en sí. Es por ello por lo que se dice "creo en la ciencia" o "creo en la magia" o en cualquier otra cosa que nos permita mantener una conciencia mística entre el mundo y nuestras almas.

Hay una ventaja en encomendarse a Dios en lugar de encomendarse a la ciencia, al trabajo o al dinero. Incluso suponiendo que Dios no existiera, cosa que resulta más complicado si cabe que la demostración de su inexistencia, es mejor encomendarse a Dios que a cualquier otra cosa, ya que Dios simboliza el conjunto de todo lo bueno y de las buenas esperanzas. La ciencia puede demostrarnos fenómenos o creer en la riqueza nos puede proporcionar una visión mucho más realista de la vida. Sin embargo, creer en Dios proporciona una creencia lo bueno en sí y en la Justicia eterna. Este concepto de Justicia eterna es sinónimo de tranquilidad eterna: la tranquilidad de que por muchos pesares e injusticias que pasemos, un Dios padre nos va a conceder en última instancia una solución a cualquier problema.

Según Freud, la necesidad de un padre fue la causa del origen de las religiones. Este padre primitivo habría sido matado en sus inicios por los hijos varones para conseguir las hembras o concubinas del padre. Al sentirse culpables de este delito y evitando las confrontaciones entre los hermanos, idearon la imagen de un padre omnipotente que podría regresar del inframundo para castigar a los que se portaran mal. Estas ideas de Freud pueden ser acertadas, aunque esa hipótesis plantea más dudas que la hipótesis primera, que es la existencia de un Dios todopoderoso.

Encomendarse a Dios sólo puede tener buenas consecuencias, salvo cuando Dios es usado exclusivamente como un medio para obtener beneficios. Insistimos en que, incluso en el caso de que Dios no exista, encomendarse a Dios sólo como medio de obtener beneficios es un craso error, ya que estamos incluso desvirtuando nuestra propia conciencia. Creer exclusivamente cuando las cosas van mal no ayuda más que a lo que Marx llamaba "alienación". Así hubo en todas las épocas religiosos que motivaban a los fieles a ser temerosos de Dios, cuando Dios es precisamente lo contrario, es decir, amor. De esta manera, Dios se convierte en un ser al que temer cuando somos malos pero al que olvidar cuando las cosas van bien.

Hemos hablado de Freud y de Marx. Ambos no encuentran en Dios más que un medio de control de las mentes humanas. Para Freud, Dios no es mas que un invento de control mental de las pulsiones sexuales, mientras que para Marx Dios no es más que un intento de control del burgués de la mente y el trabajo del proletario. A estas dos versiones, habría que añadir la de Nietzsche. La visión de Nietzsche sobre Dios no es de invento de control exterior sino un tipo de control interior. Dios no sería más que la mala conciencia que impide el desarrollo completo del individuo (es decir, alcanzar el superhombre). No obstante, el concepto de Dios para Nietzsche no es tan radical como en Marx: Nietzsche no considera a Dios como algo que erradicar del individuo, sino que hay que eliminar de la vida lo que representa a Dios como excusa. Por ejemplo, si nuestra creencia en Dios nos va a excusarnos de dejar nuestras obligaciones porque es domingo, Nietzsche dirá que ese concepto de Dios ha de desaparecer de nuestra mente. De hecho, como recuerda Nietzsche, Cristo reprende a los fariseos que lo acusan de trabajar en domingo por curar, alegando que el buen pastor no deja de buscar a la oveja perdida en domingo, sin ser por ello trabajo u ofensa al sabbath.

Deberíamos pensar que nuestra vida son nuestras creencias y que lo más importante es creer en la verdad. Dios es la esencia de la verdad y por tanto, hablar de Dios es hablar de la verdad. Creer en la verdad sólo puede traer consecuencias buenas. Por tanto, creer en Dios nunca puede ser malo, salvo que Dios sea manipulado. Y ya se sabe qué ocurre cuando la verdad es manipulada.

jueves, 29 de diciembre de 2011

El enigma de los dinosaurios

Así se llamaba un libro que me leí hace ya más de 22 años (y prometo que lo volveré a leer). El libro tenía un argumento bastante extenso sobre el origen de la paleontología, cómo se desarrolló la ciencia (incluyendo un capítulo, aún me acuerdo de memoria, Cope y Marsh: la guerra de los huesos, en el que se describía cómo estos dos investigadores se arruinaron económica y socialmente por ser líderes en su campo de investigación) y por último una no muy extensa discusión, aunque bastante argumentada, sobre el final de los dinosaurios en los capítulos ¿Término con una explosión? y ¿Terminó con un gemido?

Me temo que no podría ser lo suficientemente preciso en los argumentos pero creo recordar que las dos posibles causas de la desaparición de los dinosaurios fueron el choque de un meteorito con la Tierra (teoría exógena) y una probable extinción debida a algún tipo de virus como la gripe aviar (teoría endógena). Sea como fuere es bastante interesante comprobar que aún hoy el misterio sobre el final de los dinosaurios no ha sido resuelto satisfactoriamente y que aún sigue despertando interés por el gran público.

La hipótesis del meteorito vendría a acentuar el hecho de que se han descubierto por todo el planeta cráteres que podrían ser datados de aquella época y que determinaría la posibilidad de que se hubiera levantado alguna especie de nube de polvo que hubiera cubierto la Tierra y hubiera contribuido a un enfriamiento global que habría matado posteriormente a los dinosaurios (por su necesidad de calor solar, como cualquier otro reptil).

La hipótesis de algún tipo de infección masiva o incluso una superpoblación de estos seres vivos parece menos probable (quizá también a que es menos espectacular y romántica que la apocalíptica "gran explosión"). Sin embargo no debería desecharse, debido fundamentalmente a que en épocas recientes hemos vivido casos muy parecidos de virus capaces de matar a la población joven (incluida la humana). La superpoblación podría haber significado la muerte de alguna que otra especie, pero es demasiado aventurado afirmar que todas las especies de dinosaurio (sin excepción) sufrieron al mismo tiempo una superpoblación y por último muerte debido a la ausencia de recursos. En mi opinión, parecen mucho más creíbles las dos anteriores.

El fin de los dinosaurios fue triste. Muchos de nosotros a veces soñamos con qué habría sido del mundo de haber podido disfrutar de un hermoso Tyranosaurus en el zoo. El famoso libro y posterior película Parque Jurásico debatía, como ya saben, sobre este sueño y las desventajas de una hipotética resurrección de estas especies. Pero como decían en mi viejo libro, la suerte de haber desaparecido los dinosaurios es que permitieron el desarrollo de los mamíferos y posteriormente de la especie más perfecta entre los animales: el ser humano.

Las grandes crisis, entre ellas aquella que mató a los dinosaurios, siempre han causado enormes pérdidas, algunas irreparables, como es el caso de la desaparición de todo un orden reptiliano, pero al mismo tiempo ha sido la base de órdenes más evolucionados y adaptados al medioambiente, lo que ha permitido mejores especies con una mayor capacidad de supervivencia.

Algo así pasa en las crisis económicas. No cabe duda de que hoy más que nunca podríamos considerar al siglo XXI como el período jurásico económico. No ha habido en la historia de la humanidad un período de mayor prosperidad económica, con enormes corporaciones que pelean entre sí por millones de millones de dólares. Esos son los dinosaurios modernos, auténticas máquinas de matar que pueden con todo, con capacidad de aniquilar a cualquier otra compañía más pequeña que pretenda prosperar o que intente presentarles batalla.

La visión de esta situación es paradójica, hasta tal punto de que cuando el presunto enemigo es una sola persona (por ejemplo, un autónomo), no se puede pensar en otra cosa que en una lucha desigual de la que el pequeño no va a salir bien parado. De hecho, por lo general, las grandes corporaciones, con sus pagos a 6 meses o incluso a 1 año, han conseguido la bancarrota de muchas de estas empresas y trabajadores que sólo deseaban llevar un plato de comida a sus familias.

Los dinosaurios son magníficos, pero al mismo tiempo son tiránicos y pueden hacer grandes catástrofes. Eso es una gran multinacional. Sin embargo, en época de crisis, la desaparición de algunas de estas grandes empresas puede ayudar a que otras pequeñas y aún minúsculas ocupen nichos de mercado que de otra manera no podrían ocupar.

La empresa grande debería existir siempre y la ausencia de la misma puede significar una auténtica revolución e incluso dificultar la expansión de otras más pequeñas. Dicho de otra manera: sin empresas grandes es poco probable un desarrollo próspero, debido a la falta de medios. Sin embargo, en la crisis actual, es posible ver a pequeñas empresas que han sido capaces de prosperar. Esto es alabable, a la vez que es entendible: como en el caso de los dinosaurios, a la pequeña empresa le es más difícil mantenerse pero una vez cubiertas estas necesidades, su crecimiento es notablemente más alto y a la vez más efectivo que el de la empresa grande. Estas empresas pequeñas ocupan entonces los nichos de mercado de las grandes, contribuyendo a una mejora y a un futuro próspero para estos aún pequeños negocios.

Hemos conocido ejemplos de grandes negocios que en unos 40 años han crecido tanto que son líderes mundiales. Ejemplos como Apple o Microsoft no deberían quedan como algo anecdótico, hasta tal punto que si bien los dinosaurios eran enormes, el animal más grande jamás conocido proviene de un pequeño mamífero. Este animal tan grande es la ballena azul, que mide unos 10 m más que cualquier enorme dinosaurio. Hoy estas compañías, al igual que Facebook o Twitter no fueron más que eso, pequeñas compañías venidas a más. No discutiremos si fue esto merecido, si lo hicieron mediante engaños o si realmente son fórmulas de éxito. Lo realmente importante es que hasta de lo más pequeño puede surgir una idea revolucionaria.

En el nuevo año 2012 hemos de ser claramente optimistas. Gracias a esta aguda crisis y a los millones de desempleados que aparecen cada semana seremos capaces de llevar nuestras vidas a cotas insospechadas, siempre y cuando hayamos tenido un auténtico afán de hacer negocios y la suficiente suerte (también un poco es necesaria).

¿Y a los desempleados?¿Qué les diremos? Sí, ellos son víctimas, como la gacela lo es del león. Pero les diremos que aún siguen vivos y que si bien la situación anterior fue buena, ¿por qué la próxima vez no habría más suerte? Sólo deberíamos ponernos en la piel de gente que ni siquiera tiene experiencia. ¿Quién sabe si nuestra experiencia y este desempleo momentáneo no será sino el trampolín para un puesto de responsabilidad?

La catástrofe acabó con los dinosaurios y creó al hombre. Que sea el hombre, la criatura más perfecta, la que sea capaz por sí mismo de dar solución a las crisis provocadas por él mismo. Para ello ánimo y no ocultar el gusto por los sueños con final feliz.

martes, 13 de diciembre de 2011

Talento y trabajo

En ocasiones merece la pena pararse y meditar sobre los propios asuntos, más si cabe en esta época de crisis que parece que no vaya a abandonarnos nunca.

Pero de todo, créanme, se sale y esta crisis no será distinta. Volverán los días de gloria y de cierta tranquilidad a las economías domésticas y a los mercados.

El caso es que más que nunca puedo decir que la gente se lamenta de que su talento está siendo desaprovechado. Es decir, la crisis parece alentar todos los sentimientos de autoestima, motivados probablemente en parte por una autorresistencia de la mente humana y por otra parte por una serie de mensajes más o menos connotativos que los gobiernos se han encargado de difundir.

¡Tienes talento!

El talento (o lo que es lo mismo o quieren los gobiernos que sea lo mismo, la inteligencia) es una de las cualidades a las cuales el ser humano se aferra con más ímpetu. Más amplio es el significado que se le ha querido dar a la palabra talento como conjunto de capacidades intelectuales o emotivas que nos convierten en alguien virtuoso o con capacidad para el triunfo. Así pues, estamos asistiendo en este sentido a un suicidio colectivo de grandes mentes, a las cuales los gobiernos y las empresas poderosas impiden que se desarrollen. Si a esto le sumamos la gran cantidad de personas ineptas que ocupan estos puestos de trabajo que le corresponderían de pleno derecho a estos talentosos, el panorama es poco menos que tétrico, absurdo y fatal. En pocos años de la crisis pasaremos a la llegada de los cuatro jinetes del Apocalipsis.

No son ciertas estas especulaciones. Lo siento, pero no puedo darle la razón a aquellos que piensan que nuestros jóvenes en particular y nuestros ciudadanos en general están mejor preparados y tienen un mayor talento que las generaciones anteriores. El talento es algo más que poseer un título colgado en la pared que nos capacita como abogados, ingenieros, arquitectos o médicos. El talento implica una capacidad cerebral e intelectual muy superior, lo que antiguamente se catalogaba como genio.

Todos, y en particular los jóvenes, plantean a diario que la vida es injusta con ellos, ya que tienen que trabajar mucho, ganan poco y además no ocupan los puestos para los cuales han estudiado. Además plantean el sempiterno nepotismo, por el cual entran en una situación de competencia desleal por parte de estos "primos".

Completa y rotundamente falso: achacar a los demás nuestra situación laboral, económica o social cuando ellos no son realmente los causantes directos no es más que excusarse. El trabajo duro es el que realmente proporciona esta capacidad y esta exposición al talento.

Muchos me dicen: ¿cómo puedo demostrar mi valía en el trabajo si no trabajo? A diferencia de otros, que invitarían a seguir estudiando, yo declaro que lo importante no es tener talento, sino potenciarlo. Si realmente alguien es bueno cocinando pero no es capaz de encontrar un empleo de cocinero, nuestra virtud y talento pasaría por enseñar nuestros secretos, aunque fuera gratuitamente, a un conjunto de alumnos o de personas que compartan nuestras inquietudes. En este sentido las redes sociales han facilitado mucho el trabajo.

Lo primero para reconocer si alguien tiene talento es su capacidad para generar el acto o el producto del cual se presume el talento. Por ejemplo, si alguien es un gran escultor, debemos demostrar con hechos (estatuas) que alguien sea un gran escultor. De lo contrario, la afirmación quedará como simple anécdota.

Insisto en la idea de que tener un título universitario no capacita a tener talento. Quizá, hace muchísimos años, el disponer de un título garantizaba la genialidad o la valía intelectual de su poseedor, pero actualmente la obtención de un título universitario se ha convertido en una cuestión de tiempo y de que los padres asuman los gastos de matriculación.

La educación ha de ser un bien disponible para todos, pero la educación debe ser optimizada, enfocada a los ciudadanos que mayor bien o mayor benificio pueden obtener de sus valías. Es totalmente inútil formar en ingeniería a un individuo que será incapaz de asumir la realización de cálculos al resultarle éstos muy complicados o casi imposibles de simular. El comparar el talento de estas personas con el talento de los universitarios de hace 70 años es odioso.

En cambio, existe un especial talento al trabajo que está siendo totalmente desaprovechado. La gente no desea trabajar, sino ganar mucho dinero. Eso revierte en una idea totalmente falsa: vivir bien es no trabajar.

El trabajo es obligatorio, necesario y sobre todo permite desarrollar a la persona. Como dijimos al principio, hemos querido mezclar talento con inteligencia, cuando ambos son completamente distintos. Mucha gente debería suplir su falta de inteligencia o su falta de capacidad en los estudios por trabajos que sí que puedan realizar y para los cuales sí dispongan de talento especial. El problema ha sido que hemos estado tan ensimismados con la idea de que todos somos especiales o tenemos algo de especial, como si fuera esto una triste comedia, que no nos hemos parado a pensar que quizá todo es más simple: hay personas que son mejores que otras. En qué aspecto son mejores puede ser discutible pero es impropio considerar que todos somos mejores en algo, como si todos tuviéramos algo especial, inconfesable y único. Esta es una falacia habitual, pero falacia al fin y al cabo.

Insisto: es el trabajo y no el talento lo que realmente hace que el mundo prospere, ya que el trabajo es algo mucho más común que el talento. Si de talento se tratara, el mundo tendría una población de escasamente 300 000 almas y quizá me pase. Quizá haya quien piense que exagero, pero la realidad es que en ocasiones veo que existe una confusión muy clara entre lo que es talento y lo que es trabajo y esta confusión es simplemente causada porque quien la aprecia no tiene el suficiente talento que le permitiría diferenciarlas.

martes, 11 de octubre de 2011

Lo que debemos aprender de Hitler (IV)

La última entrega de la serie de artículos relacionados con las enseñanzas útiles de tan singular y, ¿por qué no decirlo?, en ocasiones siniestro canciller debería mostrarnos su evolución última. Hitler, cuando ya tiene plenos poderes en Alemania, cuando ya es el Führer, cataliza sus propias virtudes hasta límites insospechados.

A partir de aquí, entramos en la época más conocida de Hitler, la más nombrada y quizá la más temida. Lo más destacado de esta época y de todos los estudios relacionados con el dictador es probablemente la negatividad del período. Un cierto tufo a completo fracasado, a total víctima de su propia megalomanía invade las páginas de periódicos y libros de Historia. Es hora de conocer lo que algunos pretenden encubrir: los méritos de Hitler, que también los tuvo.

Hemos de partir de la base, como hemos repetido en otras ocasiones, de que por muy malo que sea alguien nunca es lo suficientemente malvado como para no encontrar alguna virtud en su comportamiento. La demonización absoluta de Hitler no puede ser concebida. Lo que puede ser juzgado (y la Historia dirá realmente su veredicto) es si en conjunto su gobierno fue positivo o negativo para Alemania, Europa y el Mundo y si fue juzgado con demasiada severidad por parte de sus contemporáneos (ya sea por envidia o por miedo) y si fue más bien un beneficio para el conjunto de los ciudadanos su pronta desaparición mediante suicidio. Insisto en la idea de que eso lo juzgarán quienes no conocieron, por no haber siquiera nacido, a Hitler y por tanto pueden ser imparciales y estudiar al personaje desde la independencia histórica.

El Hitler posterior a 1933 es ante todo un intento de llegar a ser el superhombre de Nietzsche. Hitler es un perfecto organizador, es una persona con una capacidad intelectual soberbia para el reparto de actividades. Es capaz, con su virtud psicológica, de delegar competencias, de repartir las tareas contando con el hombre adecuado, sin cometer el error de dejar a un lado sus obligaciones de estar al corriente de las actividades de sus subordinados. Delega, pero no pierde el control, ya que conoce todos los movimientos, como el padre que observa atentamente en el parque todo lo que sus hijos están haciendo y que silba o grita a aquel que iba a realizar alguna trastada, adelantándose a su pensamiento.

Esto es algo que debemos aprender de Hitler, sobre todo aquellos que son jefes o padres: nuestros hijos y empleados no son menos inteligentes que nosotros e incluso pueden facilitar nuestro trabajo o nuestra vida. Sin embargo no hay que caer en la irresponsabilidad: ceder competencias, delegar, no significa perder las responsabilidades de un área. Quizá significa precisamente lo contrario: hay que controlar aún más, pero confiar la tarea (que no la responsabilidad). Para aclarar aún más el concepto, podríamos decir que nuestro deber es delegar la tarea de estudiar a nuestros hijos, pero no la responsabilidad de que aprueben (esa ha de ser nuestra exclusivamente, aunque realmente no podamos estudiar por ellos debemos controlar su estudio).

Hitler además era un auténtico conocedor de las necesidades de su pueblo: esta es otra fantástica lección que podemos aprender de él. Su pueblo necesitaba un fuerte desarrollo tecnológico, que le permitiera ser más competitivo y llevar una vida más feliz y de mejor calidad. Así, Hitler asigna la tarea a F. Porsche de confeccionar un coche (el Volkswagen Käfer) para el ciudadano medio alemán. Su nombre será un símbolo nazi por excelencia y la única reminiscencia heróica del nazismo. Volkswagen (el coche del pueblo, literalmente) será un referente mundial en tecnología, belleza y economía.

El Hitler paternalista ha sido bien descrito. No fue un padre perfecto, algún hijo díscolo le surgió, pero tuvo esa capacidad de deshacerse de ellos cuando fueron excesivamente malvados. Otra cosa muy importante en Hitler es su conciencia de lo grande. Hitler no es consciente sólo de su realidad, sino de la Realidad con mayúsculas. Es necesario hacer algo grande, por él mismo, por Alemania y por los alemanes. Puede que incluso pensara en Europa o incluso en los arios, en general. Es necesario dejar monumentos, proteger nuestra cultura ancestral, sobrevivir al pasado. Es algo propio de todos los dictadores este punto, pero si bien en otros dictadores (como Gadafi, Lenin, Franco o Mao) su principal objetivo era la supervivencia de su propia figura, para Hitler lo principal es que sobreviva el movimiento, el ideal y la cultura. Hitler, salvo los cuadros (algo bastante lógico, ya que no olvidemos que él era pintor), no dejó estatuas o retratos del mismo que fueran exhibidos en público. Deja la simbología, deja monumentos funcionales (teatros, estadios, salas de conciertos, palacios de congresos...) y sobre todo deja ideas. Las ideas sobreviven a los hombres más que sus propios retratos.

Podemos aprender de Hitler que, cuando se va apoderando de las distintas regiones de Europa, no lo enfoca, al menos al principio, como una ocupación territorial sino como una recuperación del control alemán de aquella región. Por ejemplo, la ocupación de Austria o de los Sudetes no era más que la administración de espacios extranjeros ocupados por población alemana. Quizá esto pueda ser criticado, pero no es más que lo que otros países, como Israel, han hecho o hacen actualmente (como los territorios de Gaza, Cisjordania o los Altos del Golán). En todo caso, podemos aprender que su ocupación pudo ser hiriente para los políticos pero no para la población. Es decir, el pueblo siempre estuvo contento de la ocupación nazi, ya que era la ocupación de territorios de etnia alemana por Alemania. Resulta un tanto jocoso pensar que fuera extensible a toda Austria el sentimiento enfrentado de la familia Trapp (aquella en la que se basó la película Sonrisas y Lágrimas) con el nazismo, a no ser que las clases más pudientes austríacas vieran con orgullo rencoroso que su otrora poderoso Imperio Austríaco era subyugado por su vecino del norte. Hitler, guste o no, en aquella época, se hizo querer por el pueblo. Debemos aprender a tratar bien a nuestros subordinados y a las personas que tenemos a cargo. Eso nos proporcionará a numerosos incondicionales.

Por último, existen numerosos documentos en los que el dictador hacía gala de una simpatía y un cariño especial hacia sus conocidos y amigos. Hitler no tenía vicios, no era una persona desquiciada (como muchos tratan de enseñar o de demostrar) ni era una mala persona, tal y como se entiende en el lenguaje popular. Quizá su excesivo celo y su carácter enérgico, duro, polémico y su radicalismo es lo que causó toda la leyenda posterior. Hitler no hizo con los judíos lo que otros políticos, de los más diversos países y épocas, hicieron. La diferencia fue que para ser la década de 1930, Hitler mostraba un talante mucho más progresista. No en vano, el hecho de crear guetos y campos de concentración es algo más propio de décadas posteriores a 1930 que de décadas anteriores. De haber sido más conservador, Hitler hubiera acordado simplemente la expulsión de los judíos a otras regiones de Europa (resultaba, de hecho, más económico).

Como ven en este y en el resto de comentarios, tenemos que aprender de Hitler muchas cosas. Hemos de ser lo suficientemente racionales como para dejar a un lado los comentarios inciertos sobre Hitler. Es un personaje que ha sido demonizado, pero porque nadie se ha preocupado en estudiarlo imparcialmente. Es la eterna injusticia de los vencidos.

martes, 30 de agosto de 2011

Steve Jobs, "el gay más poderoso del mundo "y "héroes gays"

Hace unos días Steve Jobs, consejero delegado de Apple, cedía su puesto a Tim Cook. La noticia no dejaría de tener más que una mera importancia económica de no ser porque Cook es homosexual. Pronto, los colectivos homosexuales de EE.UU. y del mundo celebraban dicho nombramiento, como una muestra más de que el "poder gay" crece y es más patente en el mundo.

Lo que se les escapa a estos colectivos homosexuales es que ya Tim Cook estuvo al frente de la empresa desde 2008. Todo esto es lo de menos. Lo realmente curioso es que los homosexuales han creado otro héroe más, de los muchos que ya pueblan la jungla de la homosexualidad.

En todo este asunto hay que pensar en lo siguiente, ¿por qué tratan de justificarse siempre?¿Por qué las noticias de este señor no son más que la realidad económica y lo que al final quedó recogido fue su condición sexual?

Algunos dirán (aquí incluyo a los homosexuales) que esta situación no es más que una muestra más de la discriminación que sufre dicho colectivo, pero mienten. A ellos les interesa e interesará eternamente aparecer como víctimas sociales, ya que las víctimas siempre son las buenas y quedan como buenas.

Habríamos que sacar a colación aquella mítica historia de Nietzsche sobre la transvaloración de los valores. ¡Qué acertado estuvo!¡No hubo nadie que acertara esta situación con tanta claridad! En aquel texto, las ovejas son buenas porque no dañan a nadie y sin embargo las águilas eran malas, porque hacían daño a las ovejas, sin reparar en que las águilas tenían que comer y por tanto matar. Era su condición.

En este caso ocurre al revés. Los homosexuales siempre tratan de justificar su condición, a través de mostrar que su condición es "lo bueno". Estas "ovejas" tratan de decir que ellas no hacen daño a nadie y que quieren que las dejen en paz. Este medio fue el que los judíos y los primeros cristianos usaron para dispersarse por todo el mundo. Nietzsche ya lo aprecia así. Ante una cultura o pensamiento de esfuerzo, nobleza y abnegación, muchos grupos (los homosexuales incluidos), aportan la cultura o visión de la relajación, la libertad sexual y el goce de placeres. Esta visión, obviamente, a nadie se le escapa que es mucho más atractiva que la primera, pero tiene una desventaja: a largo plazo sólo trae la corrupción y la desgracia (en este sentido podemos apreciar que un homosexual como Oscar Wilde relata estas consecuencias en El retrato de Dorian Gray).

Esta situación, que es innegable, llevó a los grupos homosexuales a buscar y justificar esa transvaloración, haciendo mucho más dulce la visión que se tenía de ellos. Así, han creado y crean a sus héroes, al estilo griego, los cuales proporcionan una representación victoriosa del movimiento homosexual. El último ejemplo ha sido Tim Cook, pero podemos recordar casos como Ricky Martin o Rock Hudson, los cuales han sido o son ídolos tanto en los ambientes homosexuales como heterosexuales.

Además, desde hace bastante tiempo, los homosexuales, para evitar cualquier ataque, también reconocieron como dignos a los bisexuales. A esto lo llaman "gusto" cuando se trata de libertinaje. Incluso dicen estar a favor de los heterosexuales, es decir, están a favor de lo que no creen.

¿Es este tipo de creencia realmente efectiva? Imaginemos por un momento alguien que esté en contra de los asesinos, pero luego, dijera "estoy en contra pero amo a los asesinos por ser criaturas de Dios". Veamos. Esto no tiene ningún sentido y esta falta de lógica sólo trae consigo la muerte del pensamiento lógico, a la larga. Si dos conceptos tan claros, como el bien y mal, se superan y ya no existe distinción, ¿quién impide el crimen?

Algunos dirán: "oiga, usted exagera". Yo les digo que no. Sostener la verdad y rebajarla al grado de opinión no sólo es peligroso sino que es realmente definitivo. Si hacer el amor con cualquiera (o con cualquier cosa o animal) es lícito, ¿qué me impide hacerlo con niños? Porque, dicho sea de paso, los homosexuales también pugnan porque los niños desde muy temprana edad sepan todo sobre el sexo. Dicho de otra manera, tratamos de eliminar todos los niveles, categorías, clasificaciones para acabar siendo todos "humanos".

¡Adiós a las personas más válidas!¡Adiós al trabajo duro!¡Adiós a los hombres y a las mujeres! De todas maneras, todo en esta vida es más duro de lo que parece. Igual que los alemanes no acabaron con los judíos o que 10 siglos de Edad Media pudieron acabar con la homosexualidad, tampoco resulta creíble que estos personajes se salgan con la suya. Ni la propia Iglesia pudo salirse con la suya y lleva más de 20 siglos de vida.

Si me preguntan mi opinión, pienso que Cook es un tipo inteligente y organizado y que sabe hacer bien su trabajo. Eso no implica que sea igual en su vida personal. Ni el hecho de ser gay lo hace mejor trabajador ni que no lo fuera le haría mejor persona. Un gay que se preocupa de pasar desapercibido, como el heterosexual que hace lo mismo, es una persona correcta. Lástima que, por lo general, en la sociedad actual solemos estar más orgullosos de nuestros defectos (y ser un degenerado lo es, sea cual sea su condición sexual) que de nuestras virtudes.

martes, 21 de junio de 2011

Lo que debemos aprender de Hitler (III)

En anteriores ocasiones mostramos la evolución de Hitler y el paso por el ejército y la Primera Guerra Mundial. Hitler ya hacía tiempo que había dejado de ser un joven para convertirse en una persona madura. Con 31 años, Hitler se convierte en el líder del partido nazi, sustituyendo incluso a su fundador, Anton Drexler.

¿Cómo se consigue eso? Todos, en nuestros trabajos o en nuestra vida cotidiana, comprendemos que lo que hizo Hitler no se consiguió de una manera fácil. Si hay, no obstante, alguno entre los presentes que considere que es fácil conseguir el puesto de su jefe e incluso expulsarlo, entonces que hable y que indique cómo.

Esta es otra valiosa lección que deberíamos grabar a fuego. La primera razón de que Hitler desbancara a Drexler fue su mayor carisma. Entonces llega la pregunta, ¿cómo se puede llegar a ser carismático? Esta es una cuestión difícil y que quizá podríamos abordar en otra ocasión, pero básicamente el carisma es una cualidad propia de los líderes y por tanto, para ser carismático hay que ser líder. ¿Y cómo se es líder? Para ser un líder sólo son necesarias 2 cualidades:

a) Que el grupo deposite confianza total en el líder.
b) Que el líder esté convencido de que realmente lo es.

Nada más, ni nada menos. Hitler, ya lo dijimos en capítulos anteriores, estaba completamente convencido de que él era la luz del mundo y consiguió que todos depositaran confianza en él. Nuevamente surge la pregunta, ¿cómo se consigue eso? La respuesta es sencilla y hasta un niño la sabría: siendo recto, trabajador, sincero, no prometiendo lo que no se puede cumplir y sobre todo mostrando siempre la verdad.

Hitler tenía todo eso: él era sincero y mostraba la realidad vivida (aquellos judíos y aquellos marxistas no eran más que sucios cobardes); era trabajador (su misión en el partido era fundamentalmente la de control y la oratoria, trabajos en los que estaba muy comprometido e incluso estudiaba); Hitler era también una persona muy recta: no fumaba, no comía carne, sexualmente era muy moderado y realmente creía y luchaba por su gran madre, Alemania.

Poco a poco, Hitler convence. Algunos dirán: ¡qué suerte, con lo fácil que era! Yo digo, lector, ¿eres tan recto como él?¿Eres tan trabajador como él?¿Dices la verdad o sigues al rebaño? Si dices que sí, probablemente mientes y si aún así no mientes, probablemente falten aquellos contactos a los que Hitler hizo referencia en el capítulo anterior. Un poco de suerte, pero sólo un poquito, es también necesaria, qué duda cabe, pero la suerte hay que buscarla.

Otra gran virtud que tenía Hitler era que se sabía rodear de los mejores. Hitler tenía un gabinete de gobierno de primera clase: en propaganda tenía a Göbbel, uno de los padres de la propaganda moderna; en urbanismo a Speer, un fantástico arquitecto; en el ejército contó con militares de la talla de Rommel. Sus únicos fallos fue contar con Göring y Himmler, dos aduladores que finalmente resultaron ser una decepción para Hitler.

Hitler por otro lado, no era perfecto. También cometía errores, como cualquier humano. Sin embargo, ante los errores su reacción era siempre la misma: superarse. En 1923, Hitler comete el error de secuestrar el gobierno de Baviera. En dicho golpe de estado Hitler trataba de hacerse con el poder de toda Alemania, iniciando una marcha hacia Berlín. Pero no contó en todo esto lo que su bien idolatrado Alejandro Magno hizo en Egipto: primero afianzar posiciones antes de dar el golpe mortal. Baviera se rebeló mientras marchaban sobre Berlín y Hitler fue arrestado y encarcelado por alta traición.

He aquí otra valiosa lección: a pesar de que cometió errores, él siguió siendo honesto y recto, lo que ayudó aún más si cabe a ganar adeptos. Durante su juicio por el golpe de estado, nunca dejó de asumir su responsabilidad (¿Cuántos no trataríamos de eludir la cárcel yendo contra nuestras propias creencias?) y además, resultó que en todo momento del juicio su discurso defendió las mismas posturas que él tuvo en el propio partido nazi, en la que defendía el Deutschland über alles [Alemania sobre todo].

Estuvo 9 meses encarcelado. ¿Qué haría el lector en esa situación?¿Lamentarse?¿Dormir?¿Hablar con su camarada? Hitler escribió su famoso libro Mein Kampf [Mi lucha]. ¿Cuántos hubieran usado su estancia para hacer un libro realmente útil y no una "autoexperiencia" o una novela? Hitler no perdió el tiempo y menos cuando disponía ampliamente de él.

El enfrentamiento directo con los políticos le había dado a Hitler una penosa derrota. Lejos de sentirse perdedor, Hitler trató de reponerse, de ser un trabajador incansable. ¿Qué hizo entonces? Trató de ganar las elecciones democráticamente. Si el poder había que ganarlo según unas reglas y esas reglas consistían en convencer, ¿por qué no intentarlo? No en vano, el partido había crecido en número de adeptos y él representaba realmente la ideología victoriosa: "pan para todos, trabajo para todos, prosperidad para todos".

Tras varias elecciones generales desde 1930, Hitler fue aumentando su número de votantes, hasta que llegó a ser la fuerza más votada. Era 1932. Sin embargo, el presidente de la República de Alemania, Hindenburg, no aceptaba a Hitler, obligando reiteradamente a que se celebraran nuevas elecciones. Finalmente, fue convencido y Hitler consigue en 1933 ser canciller de Alemania. Entonces, Hitler toma una decisión inesperada. Con mayoría en el parlamento, pero con sólo el 34% del control de la cámara y contra todo pronóstico ¡convoca nuevas elecciones! ¿Cuántos presidentes del gobierno harían esto? Ninguno. Es por ello por lo que sus acciones les restan credibilidad, ya que lo único que les importa no son sus países, sino su salario.

Posteriormente, los acontecimientos fueron dando la razón a Hitler. El incendio del parlamento supuso un control más férreo. Sobre la autoría del incendio no hay consenso, aunque la hipótesis más probable para todos los historiadores es que fueron los comunistas los que lo hicieron. Los comunistas no querían a Alemania, ya que habían atacado uno de sus monumentos más preciados. Hitler manda limitar la libertad de expresión y el derecho de reunión. El 5 de marzo de 1933 Hitler tiene el 44% de los votos y con ayuda del resto de los nacionalistas, consiguió la mayoría absoluta del parlamento. Con estos resultados, los comunistas son expulsados del parlamento y el 23 de marzo Hitler da un discurso diferente a sus habituales discursos. Es un discurso serio y optimista, de futuro y de promesas. Pide plenos poderes para llegar a esto y pide al parlamento que le den esos plenos poderes. Finalmente, añade que si no consigue este poder de manera democrática, lo obtendrá por el medio que sea necesario. Esto es lo que podemos llamar "claridad de exposición".

Hitler es ya canciller de Alemania y líder absoluto (Führer). En próximos capítulos, aprenderemos como Hitler fue capaz de de reorganizar Alemania y darle una época de esplendor no sólo militar, que no era conocida en los últimos 60 años, sino social, de la que no gozaba desde el siglo XV.

martes, 14 de junio de 2011

El castigo físico como método de aprendizaje

El castigo físico no está de moda. Una bofetada o una nalgada no está de moda. Los antiguos métodos de aprendizaje están dando paso a los nuevos métodos, a los cuales los países occidentales se han acogido con tanta fuerza que se roza a veces la intromisión de la vida pública en la privada. No importa lo que se aprenda, sino sólo cómo se aprende.

Salgo por la calle y habitualmente veo a madres y padres interactuando con sus hijos. Ni atisbo, salvo raras excepciones, de toque o de contacto físico para castigar. La razón, las buenas maneras, imperan por doquier. En este ambiente tan positivo, estamos a las puertas de una nueva era, de una era de paz, conductas pacíficas, entendimiento y esperanza para el mundo (al menos el mundo occidental). ¿Es todo esto un espejismo o hay algo de verdad?

Ha quedado demostrado que desde que existen los métodos no violentos, los adolescentes se están comportando con una abierta violencia, verbal y física, hacia sus mayores, hacia la autoridad y hacia sus compañeros. Sólo el encarcelamiento o la exclusión social parecen ser los frenos para estos adolescentes, que si bien no son todos, sí son un grupo bastante numeroso.

¿Qué tiene de malo la violencia?, pregunto yo. ¿Acaso no lo ve usted? La violencia engendra violencia, como diría un Martin Luther King cualquiera. Sí, pero... ¿no estaremos, una vez más, confundiendo los términos? Las lenguas abusan de la polisemia en favor de una economía lingüística y es casi evidente que nuevamente estamos ante una confusión entre lo que llamaríamos castigo o correctivo e imposición por la fuerza. Actualmente, a ambos hechos los llamamos "violencia", pero no siempre fue así.

La violencia o brutalidad era una cualidad considerada, fundamentalmente desde la época de los romanos, como una exposición de una fuerza exacerbada, desmedida y a medias entre el concepto de justicia e injusticia. Existía, por tanto una violencia justa (como era la represalia) y una violencia injusta (lo que actualmente denominamos propiamente violencia). El caso es que ninguna de estas dos acciones que podemos llamar violentas constituye nada parecido a algún método de aprendizaje, ya que si bien se puede aprender algo es aprender a odiar o aprender a sentir un miedo atroz al ejecutor del acto violento.

Es esta definición de violencia la que ha tratado de implementar en la psicología pedagógica actual los psicólogos modernos. Para el psicólogo moderno, las acciones correctivas anteriores a la pedagogía de los años 80 y 90 son acciones violentas, conducentes siempre a fomentar el odio y la represión del pupilo. De ahí que sea altamente importante que los niños sean protegidos de una violencia que puede engendrar violencia (M.L. King).

Volvamos otra vez al principio. El castigo físico es una forma de ejercitar la violencia en el niño. Vayamos un poco más lejos y apliquemos el concepto castigo físico a la mujer, como ocurre en diversas culturas o ha ocurrido en el mundo occidental en épocas pasadas. Busquemos luego la relación que actualmente se observa entre castigo físico - violencia - maltrato. ¿Es cierta esta relación o se basa en falsos principios socialistas?

Partamos de dos conceptos que no pueden ser jamás olvidados: el niño y el adulto. Por mucho que queramos negar la realidad, un niño y un adulto son entes totalmente distintos. No podemos tratar a los adultos como niños y a los niños como adultos. Las razones, entre otras, parecen obvias: los niños no tienen ni la madurez ni el raciocionio de un adulto. Cualquier acción sobre el niño no puede ni podrá ser reconocida como una acción similar en el adulto, así como el efecto de una misma acción sobre el adulto no será el mismo efecto en el niño. Si no somos capaces de asumir esta realidad o no queremos admitirla, jamás resolveremos este problema.

El aprendizaje. ¿En qué consiste el aprendizaje? Es una pregunta un tanto retórica, pero podemos afirmar que aprender es lo mismo que entender (y sus derivados, conocer, experimentar, razonar, etc.). De hecho, en latín, la inteligencia es la capacidad de entender. Muchos han sido los métodos de aprendizaje, desde la mayéutica de Sócrates hasta los métodos condicionados de Skinner, pasando por los métodos constructivos, los métodos clásicos de prueba-error o la repetición. Para un utópico, el método ideal consistiría en una proporcional fracción de cada uno. ¡Utópicos! No entienden que ante todo los niños no son adultos.

Supongamos una casa de hace 300 años, con la madre y el niño. El padre y cabeza de familia, no en pocas ocasiones habría hecho uso con ambos de una violencia indiscriminada, totalmente amparada por la ley, y que en ningún caso podemos considerarla ejemplarizante o didáctica. Hoy ocurren casos parecidos, si no más graves. El hombre se ha valido de su superioridad física para imponer de una manera villana sus "razones". El maltrato físico al niño y a la mujer, o incluso al esclavo, nunca fue bien visto, siendo tachado de brutal. Existían leyes ya en el derecho romano que protegían a los débiles de los abusos. Sin embargo, es también cierto que en no pocas ocasiones, los problemas domésticos eran considerado, como su nombre indica, problemas de cada uno y no del conjunto del Estado o de la comunidad vecinal.

Es importante enseñar, sea hombre, niño o mujer. Enseñar a un hombre es fácil, hasta cierto punto. Será porque el hombre ha sido siempre objeto del estudio del erudito por lo que el método para que aprenda está mucho más detallado. El razonamiento suele funcionar con el hombre letrado. No es importante que haya disputas o distintos puntos de vista: lo importante es que exista un flujo racional que acabe en un punto final o conclusión. El hombre iletrado no suele ver esto, siendo imposible entonces enseñarle. Ante la inoperancia o la ignorancia, el castigo (o mejor aún, la ausencia de placer) se muestra como única alternativa para enseñar al hombre adulto (fundamentalmente la multa, la pérdida de libertad y de placeres, como la comida o el sexo, y en raras excepciones, el castigo físico).

La mujer, en cambio, es completamente distinta al hombre. Ni es elegante ni tampoco aconsejable el uso del castigo físico ante una mujer. Quien llega a esos extremos demuestra tener poco sentido humano o varonil. La mejor manera de enseñar a una mujer es retirarle su condición adulta. Tratar a una mujer como a un niño es una manera más que ejemplarizante (y divertida) de enseñar a una mujer. Quizá el ejemplo más claro para este concepto lo dé Shakespeare en La Fierecilla Domada.

Entramos entonces en el niño. ¿Por qué es desaconsejable una nalgada al niño? En este aspecto el psicólogo infantil no entiende por un momento lo que es el niño y el adulto. Pongamos el siguiente ejemplo: para que un hombre pueda darle una nalgada a una mujer, debido a que ésta tiene mayor fortaleza física que un niño, es necesario hacer mucha fuerza y por tanto dañar a la mujer. En todo momento hay que distinguir castigo físico de maltrato. Un castigo físico es simplemente la aparición de dolor como forma para recordar. Un cosquilleo puede ser un fuerte castigo físico. Usar castigos físicos en el niño (al que indudablemente hace falta mucha menos fuerza para causar dolor) o en la mujer (hacerle cosquillas, darle palmaditas, pellizcos, etc. y tratarla como a un niño) pueden ser formas divertidas o ejemplarizantes.

Polémicas habrá para todos los gustos. Probablemente incluso mis palabras no gusten a muchos. Pero lo cierto es que cuando al niño hay que enseñarle, pocos métodos son tan claramente efectivos y útiles como el castigo físico. Cualquiera que vea un niño de 1 año, verá que ya trata de usar su corto entendimiento e inteligencia para salirse con la suya. Trata de llorar para atraer la atención de los padres, trata de engañar para comer una galleta sin que lo vean, aprenden a mentir... Estas conductas deben ser totalmente erradicadas si no se desea que en el futuro en lugar de querer comerse una galleta a escondidas pretenda robar un banco sin que lo vean.

Los padres de hoy dan vergüenza. "¡Nene, no toques eso!" El niño se acerca, lo toca y lo cae. El padre le dice "¡Mal, muy mal! Eso no se hace". No existe castigo físico, sino sólo la palabra. Entendamos lo siguiente, ya que somos adultos: cuando un niño tiene corto entendimiento y no es capaz siquiera de razonar correctamente, ¿cómo se pretende que sean capaces de asumir que lo han hecho es malo?

Sintiéndolo mucho, debo decirles que el niño es el eslabón perdido entre el mono y el hombre. Mucho más inteligente que el mono, es incapaz de entender el bien y el mal en términos racionales, si no es por medio del dolor o del castigo. Los psicólogos actuales están tan convencidos de que los castigos convencionales (supresión del placer, tratándolos como adultos) son tan eficientes que no entienden que un niño no podrá entender conceptos más elaborados si no comprende los básicos o axiomáticos. El dolor, lo dulce, el abrazo o cariño, la risa... son elementos básicos en el niño que aprende incluso antes de la etapa cognitiva. Risa---- placer---- bueno; nalgada--- dolor---- malo. Darle un beso a papá...... mamá da un beso----- placer---- bueno; romper el jarrón de la abuela------ nalgada----- malo.

Lo que para un niño, con su piel sensible, representa un escozor, a efectos corporales no es nada, ni deja secuelas. Los mismos perros o mamíferos saben que darle pequeños mordiscos a sus crías las harán más dóciles, sin que les causen un daño real. El psicólogo quizá no entenderá que el niño pueda recibir una cachetada, sin embargo la naturaleza no sólo lo entiende sino que lo aprueba. Con el tiempo, sin embargo, se entiende que el individuo o el animal aprendió y ya desarrollado, sólo es posible un castigo muy duro y al borde de la muerte para "enseñarlo" nuevamente.

Está demostrado que los niños en entornos donde se aplicaron castigos físicos (volvemos a insistir, no maltratos), son mucho más responsables e inteligentes que los niños que fueron siempre protegidos o disculpados, los cuales se vuelven unos déspotas. En ningún caso se puede considerar que un niño maltratado pueda desarrollar estos puntos positivos, ya que el exceso de dolor no conlleva la precaución (o en términos humanos, respeto) sino que conlleva la supervivencia (o en términos humanos, el odio y el rencor).

Como decía Aristóteles, en el término medio, está la virtud.

lunes, 13 de junio de 2011

Lo que debemos aprender de Hitler (II)

Sigamos con la emocionante historia del Führer de Alemania. Hitler demostró en las trincheras una actitud irreprochable, incluso criticable desde la comunidad militar base, por estar firmemente de acuerdo y no mostrar discrepancias con el alto mando, a pesar de que la Guerra Mundial estaba concluyendo de una manera triste para Alemania.

Hitler reprochará siempre a sus compañeros, al ejército alemán en general, su falta de entrega, por olvidar los esfuerzos que sus viejos abuelos hicieron por la reunificación de Alemania y por convertir a este estado en una potencia militar de primer orden, al nivel de Francia o Austria. Imaginemos, en mitad de los disparos, un Hitler ya cabo, tratando de animar a sus abatidos compañeros, algunos de ellos llorando, otros gritando: "Se acabó, se acabó todo...". En todo esta situación, muy probablemente muchos desertores judíos que tratando de comprenderlos, no consideraban a Alemania como su verdadera patria, o al menos no tanto como para no diferenciarse de sus compañeros auténticamente alemanes.

En mitad de los disparos y las deserciones, ahí está el cabo Hitler. ¡No es posible! Estos muchachos, que tienen tanto por lo que luchar, por un futuro glorioso para Alemania, de prosperidad a costa de franceses e ingleses, huyen sin parar. Él, que tanto había luchado por tener un nuevo futuro, que había descubierto en el ejército una puerta para una prosperidad real en su vida, ve nuevamente truncado su sueño, pero esta vez, mucho más tristemente, la culpa no es de él o del sistema. La culpa la tienen la actitud de los alemanes. Él ya había leído a Nietzsche, por ejemplo, y conocía hasta qué punto los alemanes habían perdido su esencia noble y trabajadora. Estos alemanes compañeros suyos eran la vergüenza de la raza. Habían realmente perdido el norte.

Llegaron los aliados y vencieron. Hitler llorará amargamente por esta derrota porque habiendo estado en el frente, combatiendo codo con codo con sus hermanos alemanes, había visto hasta qué punto sus hermanos eran cobardes, desconsiderados y sobre todo faltos de energía. Él mira al horizonte: nunca jamás volverá a consentir que su futuro lo obstaculicen ni los alemanes (sobre todo los socialistas), ni los franceses ni los judíos.

Lo fascinante y al mismo tiempo fundamental en esta historia, desde este punto hasta el final, es que Hitler es capaz de convertir una idea propia en una idea nacional. Esto es lo más grande que puede realizar un ser humano: que un país o incluso el mundo piense, actúe y sueñe como lo que uno piensa, actúa y sueña. Estamos ante una falsa apreciación: Hitler no convenció a nadie; Hitler compartió su mundo feliz con todos. Quien no sepa apreciar esto, no sabrá apreciar hasta qué punto se logró que todo un pueblo fuera capaz de seguir al líder. Porque él no impuso sus ideas por medio de la lógica, sino por medio del corazón.

Ideas, sueños, un fin, un objetivo.... ¡Despierta, Adolf! En aquel momento, nuestro aún joven cabo Hitler se ve en la post-guerra. El quiere iniciar una nueva empresa (esta vez, ve claro que puede ser un gran político o al menos, un colaborador con la propaganda nacionalista, de una Alemania poderosa. Recordemos, una vez más, que Hitler no era alemán, sino austríaco, aunque Alemania le había proporcionado más perspectiva de futuro que su Austria natal. Además, poco o nada quedaba del imperio de los Habsburgo y Hitler pensaba sólo en el futuro.

¿Pero por donde empezar? Hitler no tenía amigos, no tenía contactos, ni siquiera tenía dinero. ¿A dónde ir?¿Qué hacer? Una vez más los sueños se veían tan lejanos. Es en este punto donde un hombre cualquiera debe sentarse y meditar. Conocerse a sí mismo. Hitler ya sabe la respuesta: no hará nada, seguirá en el ejército y hará carrera, tratando de aprovechar su situación para poder hacer política cuando tenga oportunidad. Esta es una lección valiosa que Hitler le da al mundo: podemos tener miles de sueños, algunos imposibles, pero no podemos perder la noción de lo que somos. No se trata de olvidar los sueños (Hitler nunca lo hizo), sino de asumir la realidad y tratar de convertirla a lo que uno quiere y no pretender que ella misma, por nuestra simple voluntad mental va a convertirse en nuestro sueño.

Muy importante: el que manda nuestras vidas es nuestro propio yo. Si alguien o algo manda sobre nosotros (dinero, familia, amigos, jefes...) entonces no pretendamos cambiar la vida. Al final de la guerra se proclama la república soviética de Baviera. ¿Ser esclavo de los comunistas? ¡Nunca! Entonces Hitler se marcha de Baviera y se traslada. Él no va a consentir que la escoria comunista invada su intimidad. No convivirá con ellos. Trabaja durante un tiempo en un campo de prisioneros.

Para algunos fantasiosos, Hitler se estaría formando aquí la idea de los campos de concentración, del exterminio judío, del odio racial, etc. Insistimos en la idea de que salvo contadas excepciones, provocadas por intensas experiencias, una persona no se forja una idea de la noche a la mañana. Hitler ha visto en el campo de batalla cómo sienten Alemania los comunistas o los judíos. No hay que mirar más que alrededor de cualquier país del mundo actual para darse cuenta de que los comunistas o los ecologistas siguen siendo los destructores de los países y las sociedades. Él lo contempla. Él lo conoce. Él lo hace saber al mundo.

Los soviéticos bávaros fueron derrotados por el ejército alemán. Es otro golpe de suerte. Son estos momentos los que hay que aprovechar siempre. Esta enseñanza también la podemos sacar de Hitler, cuando decide regresar a Munich y acepta su primer trabajo político: buscar y denunciar comunistas y partidos comunistas. Le tocará investigar a un pequeño partido, el Partido Obrero Alemán, del que se pensaba que podría tener ciertos tintes comunistas y Hitler debía denunciar estos hechos. Su sorpresa fue que este partido no era tal como sospechaban, sino precisamente era un partido leal a las ideas de la república, al nacionalismo. Durante una de sus reuniones, uno de los asistentes expresa la necesidad de que el estado libre asociado de Baviera se desvinculara de Alemania y se unificara con la nueva Austria, con la que unían lazos históricos y geográficos. Hitler pronuncia entonces su primer discurso político, llenando de asombro a los asistentes (apenas unas decenas de miembros).

El tiempo se ha parado. Ha nacido el Hitler político. No se trata de convencer, se trata de despertar al pueblo. Aquellos hombres salieron esa noche totalmente renovados. ¡Cuánta razón tenía el nuevo camarada! Lo que debemos aprender es que nunca debemos temer la opinión, aunque sea contraria, de los demás, porque incluso hablando ante miembros de un partido que él mismo investigaba, y por tanto podría no haber sentado mal su intervención, éste se presentó y habló.

Ahora empieza la etapa del Hitler ideólogo, teórico y práctico. Todas esas ideas, puras, encerradas en su cabeza desde hacía años, estaban emergiendo con tanta fuerza, pureza y cantidad que embelesaba a todo el que escuchaba su discurso. Esto es también importante: no importa lo que se tarde en hacer que una idea tome forma si esta es pura y perfecta. Anton Drexler, el líder del partido, entiende que Hitler es una baza importante y tiene el tirón para atraer adeptos. El problema fue que Drexler no pudo luego mantener a Hitler, ya que su ímpetu era extremo. Hitler es ya el dueño del partido, rebautizado con el nombre de partido nacionalsocialista (en su apócope alemán, nazi).

Es hora de que hagamos una parada y reflexión sobre la lección de hoy. En la próxima ocasión veremos cómo Hitler, líder ya del partido, consiguió que no sólo sus adeptos (como ocurre con la mayoría de los políticos) sino sus propios conciudadanos llegaron a respetarle e incluso a amarle.