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miércoles, 31 de agosto de 2011

La centésima entrada: un poco de ciencia y filosofía

Otro día más hay que dar gracias a Dios por estar vivo. A veces el pesimismo puede invadirnos, más aún si se trata de una época de crisis. Sin embargo, hemos de aceptar nuestra realidad cotidiana y pelear por la realidad futura. Si algo nos ha enseñado esta crisis mundial es eso: nada es imposible, por muy difícil que parezca, ni el fin del mundo, ni el fin de la guerra, ni la caída de un dictador, ni el desmoronamiento de China. Cualquier cosa es posible.

Por mi parte, he de agradecerles a todos ustedes el interés que ha suscitado este cuaderno virtual. Son muchos los lectores que lo visitan y por lo que se ve los hay de todo tipo. Hay amantes de la ciencia, amantes de la filosofía, de la religión, de la vida, del más allá... Como ya alguna vez mencioné, todos ustedes tienen cabida en este foro.

Seguro que si hay algo de esta crisis que me preocupa no será la economía. Cierto es que todos, en mayor o menor grado, estamos padeciendo los rigores de la crisis, pero poco a poco se ve la recuperación. La crisis ha enseñado que la especulación no puede ser la solución a los problemas económicos mundiales, sino que más bien el trabajo duro será lo que nos ayude a ser mejores en el futuro. La colaboración estrecha será, sin duda, el elemento clave en las relaciones del siglo XXI.

Lo que sí que me preocupa es la realidad social. Esta crisis quizá ha creado revoluciones sociales (como en Túnez, Libia o Egipto) y manifestaciones (Madrid), pero no ha favorecido la condena de la ineptitud. Estoy francamente preocupado. Ustedes, mis queridísimos lectores, y yo estamos hechos de otra pasta. ¿Quién sino nosotros perdería parte de su tiempo en leer las inquietudes de otros semejantes en lugar de ver el video más gracioso del momento en Youtube? Esto no es algo gratuito o esporádico. Se basa en un sentimiento común de que hay algo más allá de las continuas mamarrachadas que la masa y los políticos nos ofrecen todos los días.

Me preocupa mucho que todavía hoy no haya movimientos científico-políticos, al estilo de la República de Platón. No me refiero a los típicos científicos de programas de divulgación de la televisión, más interesados en sus egos, ni a excéntricos chiflados que tratan de aniquilar el mundo o presentan una cara fea al público. En este sentido, el mencionado Platón era un filósofo-político ejemplar: fue campeón olímpico, soldado, esclavo, filósofo y político. Él sí que era la clase de persona que mantendría feliz al pueblo. Y pudo haberlo logrado ciertamente, aunque no le dejaron.

Sucesos como los de Noruega, donde Breivik era un genio vuelto loco, han puesto en tela de juicio lo que Platón denominaba aristocracia (gobierno de los mejores). Cada vez más, empresas y partidos políticos occidentales evitan tener a personas demasiado inteligentes o preparadas en sus puestos, cosa que chinos, iraníes e indios, por ejemplo, contemplan como prioritario. Ellos ganarán, no les quepa dudas, a menos que nos protejamos.

No creo ni creeré en la gran guerra, aunque será cierto que vendrá. Es solo cuestión de tiempo, aunque estoy seguro de que los seres humanos serán capaces, aunque sea por intervención divina, de ser lógicos por una vez.

Esto de las redes sociales, internet, las bitácoras... da mucho que pensar. No hace mucho leí uno de tantos artículos que demuestran eso de que sólo hacen falta 6 personas para llevar un mensaje a la persona más alejada del mundo. Puede que alguno lo crea, puede que algún otro no. Lo cierto es que se trata de una media que por lo que se dice fue demostrada tanto por correo electrónico como por correo ordinario. Tratemos de averiguar si esto es cierto.

Los mensajes que se pueden enviar a nuestros amigos y conocidos dependen, obviamente del número de amigos que tengamos. Por lo general una persona tiene alrededor de 60 conocidos, quizá algunos menos, y se sabe experimentalmente que el cerebro humano es incapaz de tener vínculos afectivos con más de 150 personas a la vez, es decir, lo equivalente a una tribu grande prehistórica. Si ,de media, todas las personas tienen 60 conocidos, el número de personas totales con las que potencialmente podríamos comunicarnos que fueran amigos de amigos sería de:

60 x 60 = 3600

En una tercera ronda, el número total sería 60 x 60 x 60 = 216 000 personas. Es decir, por esta regla de tres, una persona famosa que viva en  una ciudad de tamaño mediano (200 000) podría sernos presentada, de media, por el amigo de un amigo.

Por otro lado, el cálculo sigue una progresión geométrica. Así, si la base es 60 y el exponente es 6, obtenemos la cifra de 46 656 millones, casi 8 veces más los habitantes reales en la Tierra. Pensaríamos que quizá con 5 fuera suficiente, pero el resultado es de 777 millones, casi 10 veces menos habitantes de los necesarios para conocer al planeta entero.

Obviamente, si fuera esto tan cierto, hace mucho tiempo que el mundo estaría conectado, sin necesidad de internet. ¿Qué es, entonces, lo que ocurre? Ocurre que el cálculo no está del todo bien establecido y que si bien es cierto que de media podríamos decir que son necesarios solo 6 eslabones de amistad (y una red como Facebook podría sernos útil para establecer eso), hay muchas personas que viven aisladas del resto del mundo, mientras que otras tienen (o dicen tener) cientos de amigos. Por tanto, no sería real el cálculo matemático anterior.

Por otro lado, existe otra situación que no ha sido estudiada en el cálculo anterior. Supongamos que llega el fin del mundo y que quedan sólo 10 personas vivas, en distintas partes del planeta. Supongamos que cada una de ellas tuviera sólo 2 amigos. Según el cálculo anterior, se necesitarían sólo 3 eslabones para alcanzar a todos en el planeta. Esto significa 1 (el sujeto emisor) + 2^3 + 1 = 10. El cálculo, a priori, sería correcto, pero, ¿y si el número 1 tiene 2 amigos, que son 2 y 3, número 2 tiene sólo dos amigos que son 3 y 1 y número 3 sólo dos amigos que son 2 y 1? ¡¡¡ El número 1 jamás podría contactar con el número 10!!!

Aún más elaborado:

1................. tiene por amigos a 2 y 3;
2................. tiene por amigos a 3 y 4;
3................. tiene por amigos a 2 y 4;
4................. tiene por amigos a 3 y 2;

1 necesita 2 pasos para contactar con 4, pero jamás contactará con 10.

Por tanto, esto es lo que ocurre en la realidad. Si bien el conjunto se amplía y 60 personas es un número lo suficientemente alto para que los círculos se abran, el ser humano sigue siendo un animal tribal y no es cierto eso de que seamos una especie sociable, sino más bien social. Nos gusta, por lo general pertenecer a un grupo homogéneo, bien estructurado y odiamos terriblemente a los extraños, salvo si nos pueden servir de algo. De todas formas esto varía con cada cultura, y si bien los latinos o los árabes son más propensos a aceptar a extraños, nórdicos o judíos son muchos más reservados.

En cualquier caso, esperemos que nuestro foro siga creciendo y especiales gracias a todos nuestros mayores visitantes de Madrid (España), Miami (EE.UU), Trujillo (Perú), Rosario (Argentina), Berlín (Alemania) y Singapur. Pronto vendremos con nuevos temas.

martes, 30 de agosto de 2011

Steve Jobs, "el gay más poderoso del mundo "y "héroes gays"

Hace unos días Steve Jobs, consejero delegado de Apple, cedía su puesto a Tim Cook. La noticia no dejaría de tener más que una mera importancia económica de no ser porque Cook es homosexual. Pronto, los colectivos homosexuales de EE.UU. y del mundo celebraban dicho nombramiento, como una muestra más de que el "poder gay" crece y es más patente en el mundo.

Lo que se les escapa a estos colectivos homosexuales es que ya Tim Cook estuvo al frente de la empresa desde 2008. Todo esto es lo de menos. Lo realmente curioso es que los homosexuales han creado otro héroe más, de los muchos que ya pueblan la jungla de la homosexualidad.

En todo este asunto hay que pensar en lo siguiente, ¿por qué tratan de justificarse siempre?¿Por qué las noticias de este señor no son más que la realidad económica y lo que al final quedó recogido fue su condición sexual?

Algunos dirán (aquí incluyo a los homosexuales) que esta situación no es más que una muestra más de la discriminación que sufre dicho colectivo, pero mienten. A ellos les interesa e interesará eternamente aparecer como víctimas sociales, ya que las víctimas siempre son las buenas y quedan como buenas.

Habríamos que sacar a colación aquella mítica historia de Nietzsche sobre la transvaloración de los valores. ¡Qué acertado estuvo!¡No hubo nadie que acertara esta situación con tanta claridad! En aquel texto, las ovejas son buenas porque no dañan a nadie y sin embargo las águilas eran malas, porque hacían daño a las ovejas, sin reparar en que las águilas tenían que comer y por tanto matar. Era su condición.

En este caso ocurre al revés. Los homosexuales siempre tratan de justificar su condición, a través de mostrar que su condición es "lo bueno". Estas "ovejas" tratan de decir que ellas no hacen daño a nadie y que quieren que las dejen en paz. Este medio fue el que los judíos y los primeros cristianos usaron para dispersarse por todo el mundo. Nietzsche ya lo aprecia así. Ante una cultura o pensamiento de esfuerzo, nobleza y abnegación, muchos grupos (los homosexuales incluidos), aportan la cultura o visión de la relajación, la libertad sexual y el goce de placeres. Esta visión, obviamente, a nadie se le escapa que es mucho más atractiva que la primera, pero tiene una desventaja: a largo plazo sólo trae la corrupción y la desgracia (en este sentido podemos apreciar que un homosexual como Oscar Wilde relata estas consecuencias en El retrato de Dorian Gray).

Esta situación, que es innegable, llevó a los grupos homosexuales a buscar y justificar esa transvaloración, haciendo mucho más dulce la visión que se tenía de ellos. Así, han creado y crean a sus héroes, al estilo griego, los cuales proporcionan una representación victoriosa del movimiento homosexual. El último ejemplo ha sido Tim Cook, pero podemos recordar casos como Ricky Martin o Rock Hudson, los cuales han sido o son ídolos tanto en los ambientes homosexuales como heterosexuales.

Además, desde hace bastante tiempo, los homosexuales, para evitar cualquier ataque, también reconocieron como dignos a los bisexuales. A esto lo llaman "gusto" cuando se trata de libertinaje. Incluso dicen estar a favor de los heterosexuales, es decir, están a favor de lo que no creen.

¿Es este tipo de creencia realmente efectiva? Imaginemos por un momento alguien que esté en contra de los asesinos, pero luego, dijera "estoy en contra pero amo a los asesinos por ser criaturas de Dios". Veamos. Esto no tiene ningún sentido y esta falta de lógica sólo trae consigo la muerte del pensamiento lógico, a la larga. Si dos conceptos tan claros, como el bien y mal, se superan y ya no existe distinción, ¿quién impide el crimen?

Algunos dirán: "oiga, usted exagera". Yo les digo que no. Sostener la verdad y rebajarla al grado de opinión no sólo es peligroso sino que es realmente definitivo. Si hacer el amor con cualquiera (o con cualquier cosa o animal) es lícito, ¿qué me impide hacerlo con niños? Porque, dicho sea de paso, los homosexuales también pugnan porque los niños desde muy temprana edad sepan todo sobre el sexo. Dicho de otra manera, tratamos de eliminar todos los niveles, categorías, clasificaciones para acabar siendo todos "humanos".

¡Adiós a las personas más válidas!¡Adiós al trabajo duro!¡Adiós a los hombres y a las mujeres! De todas maneras, todo en esta vida es más duro de lo que parece. Igual que los alemanes no acabaron con los judíos o que 10 siglos de Edad Media pudieron acabar con la homosexualidad, tampoco resulta creíble que estos personajes se salgan con la suya. Ni la propia Iglesia pudo salirse con la suya y lleva más de 20 siglos de vida.

Si me preguntan mi opinión, pienso que Cook es un tipo inteligente y organizado y que sabe hacer bien su trabajo. Eso no implica que sea igual en su vida personal. Ni el hecho de ser gay lo hace mejor trabajador ni que no lo fuera le haría mejor persona. Un gay que se preocupa de pasar desapercibido, como el heterosexual que hace lo mismo, es una persona correcta. Lástima que, por lo general, en la sociedad actual solemos estar más orgullosos de nuestros defectos (y ser un degenerado lo es, sea cual sea su condición sexual) que de nuestras virtudes.

viernes, 19 de agosto de 2011

Jornada Mundial de la Juventud

La llegada del Santo Padre a Madrid provocó un entusiasmo generalizado en la cara de miles de jóvenes. Llevaban días esperando que el Pontífice llegara y por fin se hicieron realidad sus anhelos.

No obstante, las noticias no han sido del todo positivas. Como habrán leído o visto, movimientos laicistas irrumpieron en la Puerta del Sol y se enfrentaron con jóvenes católicos. Esta situación, que en cualquier caso podría haber sido prevista, supuso una batalla entre policías y manifestantes.

Esta visita ha venido a ratificar dos cosas: la ruptura total del binomio Iglesia-Estado que imperaba en España desde los Reyes Católicos y la confirmación de que si bien España no es un país católico, es un país lleno de católicos.

Déjenme explicar esta diferencia, obvia por otro lado. El estado español, en su constitución, recoge que es un estado aconfesional. Esto quiere decir que no considera a ninguna religión como verdadera, aunque no condena a ninguna religión como dañina. Esta diferencia es fundamental con respecto a otros países, como Francia, que se configura como un estado laico. Esto significa que promueve la abolición de la religión. España es por tanto, un país no católico pero cuya población es mayoritariamente católica.

Este asunto no es baladí. Lo que fueron olvidando los distintos gobiernos socialistas es que España puede prescindir de la religión en época de bonanza, pero no puede prescindir de ella en época de crisis. Aunque sea muestra de un mal cristianismo, la parábola del hijo pródigo puede aplicarse a esta situación. El español, ante la miseria, corre a refugiarse y a pedir perdó al padre al que dejó de amar. El padre acepta al hijo, ya que ha recuperado a aquél a quien daba ya por perdido. La Iglesia en España actúa de igual manera: vuelve a aceptar a todo aquel que se marchó. Y muchos han vuelto, encontrando tanto el lado espiritual (la misa, la palabra, la esperanza en Cristo) como el lado material (cáritas cristianas, comedores sociales, cuidados por parte de religiosos, etc.).

La Iglesia ha demostrado siempre que en época de crisis ha sabido devolver la fe a sus fieles. Desde la época de los césares, cuando miles de pobres se agolpaban en Roma por un pedazo de pan, la Iglesia siempre ha preconizado la Esperanza Cristiana. Hay quien dice que el poder de la Iglesia está en hacer creer que existe un dios que puede hacer milagros o que puede castigar a quien se porte mal. Es bien sabido que cuando la Iglesia ha hecho uso de este mal enfoque interpretativo nunca ha salido bien parada. Esta situación dio lugar a la Reforma de Lutero y con posterioridad, el uso indiscriminado de la teología popular trajo las críticas de Marx.

Sin embargo, la fortaleza de la Iglesia es y será siempre el consuelo ante las adversidades. Dios es Amor, Dios nunca nos abandona... Este es el verdadero mensaje. Y cuando el creyente duda, aparece la figura de Cristo, un hombre que siempre creyó, incluso cuando en la cruz estaba siendo maltratado. No obstante, no sólo la fuerza de la fe ha sido lo que ha mantenido a la Iglesia en su posición hasta nuestros días.

La Iglesia ha defendido siempre a los pobres y a los oprimidos, erigiéndose como la primera organización social de la Historia. Puede que alguno alegue que esta misión sea una misión hipócrita (¿cómo se puede ser defensor de los ricos y sin embargo vivir en la opulencia?). Esto no es del todo cierto. La Iglesia Católica, a diferencia de otras organizaciones políticas y sociales, ha estado siempre constituidas por personas cultas. Nada más que para ser cura hace falta leer, porque lógicamente no se puede leer la palabra de Dios en misa si no se sabe leer. Dicho de otra manera, otra fortaleza de la Iglesia ha sido que ha mantenido la educación y la formación como un punto importante de su apostolado. Esta entorno culto tiene dos vertientes: por un lado, es cierto que un mayor control de la cultura, permite un control del pueblo (por ejemplo, amenazando con que un Dios malo vendrá a castigar los pecados); sin embargo, lo normal es que donde hay personas con altos conocimientos y con amplia cultura, ocurra precisamente lo contrario: haya gente muy implicada en hacer el bien, en conocer la importancia de la obra de Cristo y en hacer exégesis y denuncia de lo que otros religiosos menos escrupulosos hacían con sus fieles.

Lutero, el reformista; Santo Tomás Moro, San Francisco de Asís y otros muchos más religiosos fueron reformadores de los abusos que muchos clérigos hacían de sus fieles. La ventaja que existe en el seno de la Iglesia es que a pesar de ser una institución político-religiosa, sus componentes han gozado siempre de una libertad y de una capacidad de expresión muy amplia. Los cardenales, príncipes de la Iglesia, por ejemplo, no son ni uno ni dos, sino decenas, y no son elegidos por cuestiones políticas, como los partidos, sino por méritos. No cabe duda de que muchos serán más cercanos a ciertas ideologías del presente o del anterior Papa, pero sobre todo el consenso suele ser debatido. La Iglesia es una de las pocas instituciones que organiza concilios, es decir, puestas en claro de todas las tendencias para unificar criterios y no incurrir en cismas. La Iglesia cuenta además con un problema que a la vez pasó a ser ventaja para los fieles: éstos son por fe, súbditos de la Iglesia, y por nacimiento súbditos del país, lo cual siempre ha ayudado a que muchos que denunciaran abusos (como Lutero, por ejemplo) fueran protegidos por sus príncipes. Lo contrario, por desgracia, también ha ocurrido: Tomás Moro denunció los abusos del rey Enrique VIII y su condición de clérigo y protección especial del Papa no le valió contra la pena de muerte impuesta por el rey.

La Iglesia, ahora más que nunca en los últimos 20 años, está de moda. En ciertos aspectos ha demostrado que puede dar una explicación espiritual más amplia a las necesidades del ser humano que la fe en otras disciplinas más oscilantes, como son la fe en la ciencia, la fe en la magia, la fe en los políticos o la fe en el dinero.

viernes, 5 de agosto de 2011

Strauss-Kahn y la acampada de la Puerta del Sol (II)

Retomamos un tema anterior (Strauss-Kahn y la acampada de la Puerta del Sol) para hablar de un asunto actual. Y es que el ex director gerente del FMI parece que no fue excesivamente culpable o al menos la mujer ya conocía a dicho hombre.

Más importante parece que podría ser el hecho de la famosa acampada de la Puerta del Sol. Si echamos un vistazo a lo que está ocurriendo en estos días en España, cualquier tipo de justificación por parte de los manifestante carece de fundamento. Cierto es que la situación en España es y va a ser durante bastante tiempo caótica, de creciente empobrecimiento y con un acusado nivel de desempleo, pero en ningún momento se puede achacar a "unos pocos" lo que una sociedad democrática ha elegido libremente.

Recalco lo que siempre hemos venido aquí hablando: las democracias, como decían Platón o Thomas Hobbes, no son más que la antesala a la aparición de los tiranos. El caso es bien claro: en una democracia perfecta (como ocurre en España y en casi todos los países occidentales), el valor del voto inculto es el mismo que el del voto consensuado. Las mayorías nunca tienen razón por lo general, porque la mayoría suele ser muy poco dada a la reflexión.

El 15-M, como lo llaman los manifestantes. Proclamas comunistas y anarquistas. ¿Pero de qué estamos hablando? ¿Es lógico permitir que unos cuantos indignos (que no "indignados", como ellos se autoproclaman) tomen pulso a un gobierno. ¡No!

El caso es que si bien no se puede defender la nefasta actuación de Rodríguez Zapatero, uno de los peores gobernantes de toda la Historia de España, junto con Evo Morales, Kirchner o Castro (dejo en tela de juicio a Hugo Chaves, porque si bien es actualmente un gorila inepto, hubo una época en la que era realmente un ejemplo a seguir). Sin embargo, si bien no se puede defender su actuación, si podemos defender lo que estos "indignados" reclaman: la falta de legitimidad del gobierno.

Miren ustedes, señores "indignados". Entiendo que ustedes no tengan la capacidad intelectual suficiente para entender mis palabras, pero quiero que sepan, caso de que el Espíritu Santo les ilumine, que no podemos deslegitimiar o penalizar lo que ustedes mismos admitieron. Es lo que se denomina un "contrato social". No pueden romperlo ahora que no les conviene. ¡Más suerte la próxima vez, desgraciados!

Lo peor de todo es que siempre hay víctimas en cualquier conflicto. En este caso, las víctimas no son ni el gobierno ni los "indignados" (por mucho que unos y otros se consideren ofendidos). Las auténticas víctimas son los ciudadanos modelos que todos los días se levantan en Madrid a trabajar. ¡A trabajar, señores indignos!¡Indignos son de ser siquiera ciudadanos de un país civilizado!¡Trabajen, leñe!¡Acepten que debido a su incultura y a su falta de esfuerzo ahora están ustedes en paro!¡Haber estudiado unas oposiciones!¡Haber estudiado y tenido buenas calificaciones, en lugar de beber whisky todos los fines de semana y entre semana!

No quisiera hoy acabar con una conclusión simple, porque simple es lo que son ellos. Unos simples animales de rebaño, unas ovejas asustadizas que son incapaces de decir lo que piensan de uno en uno. ¡Malditos cobardes comunistas! ¡Indignos! Lo que es importante es que de una vez por todas el gobierno tome medidas y defienda al ciudadano libre. ¡Haga cumplir la ley, gran señor presidente indigno, antes de que los indignos auténticos le creen aún más problemas!

jueves, 28 de julio de 2011

Los Estados Unidos de Europa

Uno de los sueños más antiguos de Europa ha sido la reconstrucción del extinto Imperio Romano. Un único gobernante para el extenso territorio que abarcara la ribera del mar Mediterráneo junto con las llanuras de Europa Central y las Islas Británicas fue durante siglos la causa de enormes conflictos armadas entre los distintos países europeos. Cierto es que desde la época de los césares hubo algunos personajes que se acercaron bastante a dicho sueño. El primero fue Justiniano, emperador Bizantino, le siguieron Carlomagno, el emperador Carlos V, Napoleón Bonaparte y Hitler, si bien el gobierno de estos últimos fue más bien efímero y que ninguno de ellos pudo adquirir las codiciadas Islas Británicas.

Tras el último intento de Hitler, en 1945, Winston Churchill recuperó una antigua idea de los filósofos europeos de unificar Europa por medios pacíficos en lugar de usar armas para dicho fin. La idea más moderna pretendía acercar a Europa a una postura parecida a la que los emergentes EE.UU. habían llevado a cabo. Cada Estado resultaba ser independiente, con su gobernador, sus propias leyes y jueces, pero cedían parte de su soberanía a la República Federal de los Estados Unidos de América, que asumía las funciones de defensa militar colectiva y relaciones internacionales.

Esta idea se vio pronto muy útil, al resultar altamente efectivo que todos los esfuerzos económicos de los distintos estados federales pudieran ser gestionados y optimizados por un gobierno central, lo que abarataba enormemente el gasto en seguridad, principalmente. Tras las II Guerra Mundial, los Estados Unidos de América eran la primera potencia mundial y esto se vio que no era por simple casualidad.

La idea de una Europa en un gobierno único resultaba atractiva, pero conllevaba ciertos problemas. ¿Quién asumiría el mando?¿Quién controlaría el dinero?¿Qué tipo de gobierno sería el que se formaría? La cuestión no era ninguna tontería. Mientras que los Estados Unidos de América habían sido configurados como un estado federal a partir de un gran número de estados republicanos, la vieja Europa estaba (y está) constituida por gobiernos mucho más complejos y variados, como son monarquías, repúblicas o repúblicas federales. Evitando todos estos problemas, se optó a mediados del siglo XX por formar una libre circulación de personas, mercancías y capitales a través del Espacio Común Europeo. La desaparición de aranceles trajo consigo una unión aduanera de facto, mejorando notablemente la competitividad en los mercados, una baja de precios para los consumidores de toda Europa y facilitar a los productores la entrada de sus productos por todas las naciones del Mercado Común.

Posteriormente, se empezó a configurar una unión política y monetaria, de tal modo que Europa, sin estar formalmente unida en una sola nación, pudiera considerarse por sí misma una institución de carácter internacional con capacidad de imponer leyes y sanciones a todos sus estados miembros. Este fue el origen de la Unión Europea, entidad política que engloba a 5 de las 10 naciones más ricas del mundo y a dos de las cinco naciones que forman el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Así pues, la Unión Europea se convirtió en un claro rival para los EE.UU.

Sin embargo, el sueño de unos auténticos Estados Unidos de Europa, por mucho que los europeístas lo deseen, es más utópico que real, por muchas razones:

1. Como hemos dicho, los Estados Unidos de América surgieron de la federación y anexión de distintos estados republicanos en un estado federal. Lo más parecido a esto que hay en Europa es la República Federal de Alemania. La Unión Europea, aunque no se diga formalmente, es una confederación (al estilo de la República de Suiza) y no una federación. La diferencia esencial entre federación y confederación es que en la primera todos los estados miembros ceden gran parte de su soberanía a un gobierno central, encargado de los asuntos militares y de política exterior fundamentalmente, además de mantener el orden interno y las disputas entre estados. Las confederaciones, en cambio, son uniones en las cuales no se cede en ningún momento la soberanía de los estados, sino que estos acuerdan reuniones periódicas en las que representantes de cada estado, de manera democrática, adoptan medidas de carácter general y obligado cumplimiento. Las faltas de alguno de los estados miembros no es castigada por un gobierno central sino por todos los estados que forman la confederación. Este modelo es inferior al estado federal, ya que la autonomía de cada estado es patente y de hecho es muy corriente observar que los estados más influyentes de la Unión Europea (Francia y Alemania principalmente) adoptan medidas unilaterales que no necesariamente favorecen los intereses de toda la Unión Europea. Esta unión se torna entonces frágil y si todavía hoy subsiste es por los pingües beneficios que deja a todos los países miembros esta situación política.

2. Los Estados Unidos son todos repúblicas. En Europa hay desde monarquías absolutas (como Liechtenstein, Mónaco o la Ciudad del Vaticano) y parlamentarias (España, Reino Unido, Bélgica, etc.) hasta repúblicas (Alemania, Francia, Italia, etc.). Mientras que tiene sentido un presidente federal o un monarca supremo, no parece muy lógico un estado en el que el poder supremo lo ejerza un presidente que gobierna a reyes. Tampoco parece lógico colocar al frente de todos los países de Europa a un rey único. Esto chocaría con los intereses de todas las monarquías, intereses legítimos desde la época medieval. No sería posible, por ejemplo, que la Reina de Inglaterra, Escocia e Irlanda del Norte fuera la nueva Reina de Europa. Los más elementales principios de derecho internacional rechazarían esto, amén de las distintas monarquías históricas de Europa (España, fundamentalmente).

3. Lo que de verdad da unión a los pueblos es el sentimiento de nación. Para que esto ocurra, deben tenerse símbolos propios y un territorio propio. La Unión Europea pronto se percató de esto y lo instituyó. Sin embargo, falta un tercer elemento: el idioma. Esto es aún más complicado que encontrar gobernante. ¿Qué idioma debe ser el idioma oficial de Europa, que permitiera a todos comunicarnos a la vez? El inglés parece la primera opción pero, ¿por qué?¿Es que un idioma que habla de forma nativa alrededor de 60 millones de europeos debe ser sobrepuesto al que hablan 100 millones de europeos (alemán). ¿Es que países que por población, importancia mundial e Historia, como Francia, España, Italia y en menor medida Portugal deben ser excluidos de la pugna por el idioma? Esta es una de las auténticas cuestiones de una unión real en los países: el idioma y las costumbres (entre ellas la religión). Esto bien lo sabían los antiguos, los cuales siempre trataban de exterminar cualquier vestigio cultura e idiomático anterior (desde los mismos romanos).

Hablar de una auténtica Europa Unida es una entelequia. Incluso ya se observar parte del fracaso con el mismo Euro, al que la pequeña Grecia está haciendo tambalear y ¿quién sabe? lo mismo lo tumba.

martes, 26 de julio de 2011

Violencia entre parejas homosexuales

La tragedia sacudía hoy a España. Un guardia civil homosexual mataba a su ex novio en los vestuarios de un gimnasio. La cuestión sexual no pasaría de ser una mera anécdota si en este país no fuera tan serio el abuso por parte de las administraciones públicas hacia los hombres.

El caso es que, como ya hemos comentado en ocasiones anteriores, las administraciones españolas son totalmente reacias a aplicar penas de cárcel, particularmente en el caso de las mujeres. Bien sabrán nuestros lectores que en España es fácil delinquir o realizar faltas, ya que la misma policía hace caso omiso a denuncias por delitos menores, como son pequeños hurtos o agresiones. Si estos delitos además están realizados por menores o por mujeres, las probabilidades de penas de prisión son prácticamente nulas.

En España, como en otros tantos países, interesa manipular las cifras o que no se conozcan oficialmente. De hecho, existe una ley específica que regula las penas a maltratadores o a hombres que hayan matado a mujeres con alguna relación afectiva. Sin embargo, consideran atenuante la muerte de un hombre a manos de una mujer, como si la vida de un hombre valiera menos que la de una mujer. Esto es sencillamente aberrante. Existen entonces ciudadanos de primera, vulnerándose absurdamente el principio de igualdad que impera en las democracias occidentales. Esto es, como digo, sencillamente vergonzoso.

Ahora me pregunto yo qué le ocurrirá a este guardia civil homosexual (caso de que salga vivo, porque el muy malaje quiso suicidarse pegándose un tiro en la cabeza). Me pregunto si considerarán que él era el macho de la pareja o por el contrario era el pasivo. O incluso me pregunto si la vida de ese hombre vale menos que la vida de las tantas mujeres que son muertas a manos de sus maridos. Me pregunto incluso si está esa vida a la altura de la vida de los hombres asesinados por sus esposas o novias (y que han sido unos cuantas decenas en el año pasado).

Hay muchos derechos por la igualdad de las personas, de los homosexuales o de los niños, pero no existen derechos por la igualdad en las penas a los asesinos. Siempre existen atenuantes, sin que nadie pueda entender cómo un asesinato premeditado puede tener atenuantes o agravantes. Ha muerto alguien y eso no tiene reparo ni perdón de Dios. Nadie tiene derecho a quitarle la vida a ninguna persona, ni siquiera el Estado. La conservación pública de la vida es lo único que nos diferencia del resto de seres vivos y defender lo contrario es síntoma de barbarie, brutalidad y animalidad.

Defendamos de una vez los derechos de la humanidad, sin discutir acerca de la vida o de la importancia de las vidas de cada uno.

domingo, 24 de julio de 2011

El neonazi que mató a 76 personas en Noruega

Nunca está de más recordar lo triste que resulta el terrorismo. Ya tuvimos un comentario anterior al respecto titulado Muerte de Bin Laden. En dicho comentario insistíamos en la idea de que el terrorista pierde sus derechos humanos para convertirlos en derecho natural animal. Conviene recordar la idea, por favor, políticos asquerosos que me leéis o hijos-amigos-primos de los mismos, de que un terrorista ha dejado de ser un ser humano.

No me extenderé en lo dicho en otra entrada, pero aclarar que al igual que la leucemia es una enfermedad en la que el leucocito no reconoce al glóbulo rojo como célula hermana, el terrorista es un ser de la especie humana que ha dejado de considerar a otros humanos como de su propia especie. Es decir, se trata de especies diferentes (los "opresores" y los "oprimidos" o terroristas). Esto carece de todo sentido práctico, téorico o científico, por lo que la única explicación lógica está en considerar que el terrorista en su cerebro piensa realmente que está matando a individuos de otra especie.

Quizá no es el momento, al estar tan recientes los acontecimientos, pero sería interesante conocer, entre otras cosas para calmar ánimos de otros jóvenes o adultos de ultraderecha con accesos febriles por el terrorismo, qué sería lo que el mismísimo Hitler pensaría de esta cuestión. En Mein Kampf [Mi Lucha] se dice que los causantes de las desgracias en Alemania son los judíos y los comunistas. Al mismo tiempo, Hitler habla durante muchas páginas del pueblo, de la juventud, de la tercera edad, de las penurias del proletariado alemán. No sé si sabrán la gran mayoría de los lectores que el terrorismo moderno nació a finales del siglo XIX de la mano de los anarquistas, los cuales, para quien tampoco lo sepan, no eran más que comunistas radicales. Anarquistas y marxistas se englobaban dentro de aquellos primeros comunistas de la Primera Internacional, pero finalmente, como ocurre siempre, los marxistas, que eran mucho menos extremistas, fueron los que lideraron y mantuvieron el movimiento.

Conclusión: no parece muy coherente que un auténtico hitleriano, nazi o neonazi use métodos terroristas, propios de los anarquistas, si realmente lo es. Sería como declararse cristiano y orar a la Meca. Tampoco parece muy nazi o ultraderechista atacar propiamente al pueblo y más aún a su propio pueblo. Porque para un auténtico hitleriano no habría dudas entre los miembros de su pueblo y los miembros ajenos a su pueblo. Cuando los judíos eran encarcelados, aun siendo judíos nacidos en Alemania, Hitler era bien consciente de que ellos no eran alemanes. También hemos mencionado muchas veces esta diferencia fundamental en el pensamiento hitleriano: un judío, que conserva sus costumbres y además se esconde y evita las alemanas, no puede ser un auténtico alemán. No sólo Hitler. También gobernantes anteriores, como los mismísimos Reyes Católicos entendieron esta idea.

Volvamos sin embargo a este terrorista noruego. Lo que más ha trascendido no ha sido sus inquietudes o reivindicaciones. Lo que más ha trascendido es Hitler, el nazismo y la ultraderecha. Por favor, señores asquerosos (o sea, políticos), dejen de emponzoñar y aprovechar estas situaciones para olvidar sus desvaríos y sus faltas de buen gobierno. Hitler está bien muerto desde hace más de 66 años. Lo que ocurre es que quieren evitar que su propia suciedad caiga sobre ustedes.

Las doctrinas de Hitler son en su gran mayoría válidas en el mundo actual. Lo digo sin tapujos y ya va siendo hora de que se lea a Hitler o a muchos otros autores sin taparse la boca sorprendidos. A nadie se le escapa que establecer unas políticas sociales de protección a la infancia y a la vejez es algo excelente. Esto lo dijo Hitler. A nadie le parecerá estúpido pensar que es necesario que el pueblo disponga de los elementos básicos y necesarios y hacer la tecnología más barata y accesible. ¡Esto también lo dijo Hitler! Mientras anonymous reivindica, Hitler ya lo pedía hace más de 70 años.

El pensamiento de Hitler forma base para muchas posibles políticas de calidad, pero a costa de una supremacía de ideas sobre otras. El mundo occidental, más rico, poderoso y avanzado que el tercer mundo o China (o al menos lo era), no puede ceder ante presiones provenientes de colectivos marginales de un país. Hitler es el último gobernante auténticamente defensor de la cultura occidental.

El terrorista de Noruega es posible que tuviera tendencias ultraderechistas. Probablemente incluso leyó a Hitler, pero no podemos decir que unas palabras o pensamientos hayan sido las causantes de los daños. La batalla de los pensamientos y de la moral hay que librarla en el cerebro.

En definitiva, lo que menos ha importado a nadie han sido las víctimas, que casi todas eran jóvenes, y el colectivo objetivo. Un auténtico nazi tomaría y organizaria algo desde abajo y para auténticamente derribar el poder. Un auténtico grupo nazi actúa como el cáncer: imparable, porque el grueso del cuerpo acaba identificándose con el cáncer. Los políticos caen y el antiguo cuerpo muere. Este chico actuó como un grano de pus. Irritante e incluso doloroso, puede que quizá también antiestético, pero se soluciona con quitarlo o dando las friegas oportunas.

No olvidemos: es otro animal, de distinta especie.