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viernes, 22 de julio de 2011

El nuevo rescate a Grecia o de las medidas extraordinarias

La Unión Europea ha concedido un nuevo préstamo a Grecia por valor de 159 000 000 000 € (ciento cincuenta y nueve mil millones de euros). La principal novedad es que por primera vez la banca privada asumirá parte del préstamos (en concreto cincuenta mil millones de euros). Con esto se pretende salvar a Grecia de la bancarrota y estabilizar los mercados, que estaban marcando a Europa como una zona de alto riesgo, al nivel de países como Burkina Faso o Afganistán.

¿Y ahora qué?¿Es el final de la crisis mundial? A nadie se le escapa que ahora vendrá un nuevo capítulo. Lo que sí que es muy importante es que por primera vez en siglos el sector privado acude al rescate de un país. Puede que a alguno se le haya escapado las implicaciones de esta situación, pero que el sector privado controle el sector público supone una situación embarazosa para ambos, ya que el sector público se ve en la obligación de pagar fuertes deudas a empresas privadas y las empresas privadas pueden sentir la tentación de intervenir directamente en los asuntos públicos.

¿Cuántas veces hemos oído eso de que los que gobiernan realmente a los pueblos son las grandes empresas y los bancos? Dejando a un lado los tintes novelescos y conspirativos, nada de cierto hay, al menos a gran nivel y en países civilizados, de que las grandes empresas controlen a los gobiernos. Incluso en países de cierta tradición mafiosa como Italia, Brasil o México, se puede hablar realmente de presencia delictiva o corrupción en ciertas zonas o con ciertos políticos y no de un control generalizado de estas empresas. Lo creamos o no, incluso el político menos poderoso no deja de ser un representante del poder soberano y tiene algo que el mafioso o el banquero privado no tiene y es legitimidad.

Apunten esa palabra, porque es la clave al rescate de Grecia. Con la aceptación de los bancos a participar en el rescate griego, se les ha proporcionado legitimidad para rentabilizar su inversión. Esto, como hemos dicho, no legitima a los bancos a participar en la política griega, pero los legitima a reclamar su dinero. Esto puede suponer una situación extraña, que puede desembocar en malentendidos o en dolos.

El caso más parecido al rescate griego ocurrió en el siglo XVI, cuando la familia Fugger llegó a convertirse en prestamistas oficiales de los Austrias españoles, llegando a controlar prácticamente el oro y las minas de España y sus colonias. Sin embargo, a diferencia de lo que puede pasar ahora, bien sabemos que Carlos I o Felipe II no fueron precisamente reyes que permitieron la intromisión en sus asuntos de gobierno. Eso no quita que los acuerdos que adquirieron con la familia Fugger no fueran cumplidos, sino que no se le otorgó legitimidad de gobierno, sino sólo legitimidad de pago. Algo parecido, aunque de mucha menor entidad, fue lo ocurrido en las capitulaciones de Santa Fé, donde se reconocía a Colón y sus herederos derechos económicos y políticos sobre bienes públicos de la Corona de Castilla. Sin embargo, en este caso, las implicaciones políticas que traía el cargo hicieron que pasados los años hubiera de suspenderse el tratado. Esto mismo es lo que puede pasar con Grecia: o bien todos mantienen sus posiciones y la legitimidad se manifiesta en el pago exclusivamente o bien el sector privado tratará de inmiscuirse en el sector público, lo que traerá inestabilidad traducida en malversaciones por parte de los bancos o impagos punitivos por parte de Grecia.

Volvamos no obstante al caso que nos ocupa. Grecia tiene actualmente un problema grave del cual únicamente se sale con dinero. No busquemos las causas o cómo se llegó a esta situación. Busquemos las consecuencias de este nuevo comienzo. ¿Ha sido una decisión acertada la implicación de la banca privada? Sin duda, sí. Los Estados, es decir, en definitiva, los ciudadanos, y menos aún los ciudadanos extranjeros tienen que asumir las malas gestiones de un país como Grecia. Hemos de cambiar las leyes de la economía y de hecho están cambiando. Esta crisis ha demostrado que el capitalismo moderno tiene sus días contados y que es más que probable que debamos admitir que es necesario una vuelta al capitalismo pre-keynesista. El Estado no debe asumir ni intervenir en las políticas monetarias y económicas, como si se tratara de un mercantilismo encubierto. La Nueva Economía debe sustentarse en valores más puros, más básicos, donde el Estado sólo intervenga para garantizar la libertad de los ciudadanos.

De esta manera, el Estado no debería ayudar ni bonificar a empresas para que sus trabajadores no sean despedidos. Eso es típicamente keynesista y erróneo. El Estado, si interviene, sólo conllevará a una situación de relajación y de prolongación ficticia del trabajo. Es el caso de las minas de carbón de España o la práctica totalidad de los astilleros de Europa: es imposible mantener algo que está a punto de morirse. Se habla siempre de "sectores estratégicos", algo así como si falta la minería o los astilleros en un país, entonces se puede dar la casualidad de que haya falta de recursos. Esto es cierto a medias. Un sector estratétigo, si realmente lo es, hay que mantenerlo. Pero su mantenimiento no puede ser a costa de ayudas públicas (o lo que es lo mismo, intervención en las leyes de la oferta y la demanda), sino a costa de que el propio Estado asuma como funcionarios a dichos trabajadores o a dicha empresa. Claro que muchos dirán que eso ya se intentó y fracasó. Yo les digo que se intentó, pero no se mantuvo. Una empresa, aunque sea pública, hay que mantenerse como si fuera una empresa privada. La improductividad (y más si se trata de un sector estratégico) ha de ser penalizada.

De todas maneras, el hecho de que los bancos participen en el rescate es algo fundamental. No hay que olvidar que el capitalismo no es más que un sistema económico. Esto quiere decir que el capitalismo es la norma básica económica. ¿Y qué es la economía? La economía no es más que el mantenimiento y la gestión de los recursos y de su reparto justo entre los habitantes del país. Cómo se reparten sus recursos es el problema, pero más importante es el quién y el por qué. Como en una casa, en la que el padre distribuye equitativamente los recursos entre sus hijos, no podemos señalar a los bancos como responsables de todo porque son ricos. La riqueza es algo que como la fortuna, aparece y desaparece y siempre hay nuevos ricos, nuevos bancos y nuevos pobres. De todas maneras, no hay nadie que viva tanto ni tenga tanto aguante como para disfrutar de todo lo que se puede comprar con muchísimo dinero. De hecho, es precisamente eso, quien tiene mucho dinero tiene la necesidad de comprar, es decir, de dar dinero a otro por un bien o un servicio. Esa es la base del capitalismo. Queda entonces una conciencia residual en la mente que es que el rico debe socialmente su dinero, ya sea en forma de adquirir casas, hacer fiestas o lo que sea. Lo importante y lo correcto es gastar. Sin embargo, de todos es conocido que si se gasta el dinero, se deja de ser rico. Por tanto, los ricos ahorran. Ahorrando se consiguen las grandes fortunas.

¿A dónde estamos llegando? A que los bancos eran reticentes a prestar porque de esa manera su ahorro se resentía. Pero desde un punto de vista social (que no altruista, ya que no se debe permitir nunca eso en la sociedad) los bancos deben gastar su dinero y no ahorrarlo. Ese gasto puede significar inversión, pero lo importante es que el dinero fluya, y así todos reciban. La gestión posterior de ese dinero recibido es lo que convertirá a cada cual en rico o en pobre.

El sector privado tiene dos opciones con su dinero: ahorrar o invertir. No se puede consentir que el dinero esté inmóvil. Eso no significa, vuelvo a repetir, que no se compren viviendas, oficinas, centros comerciales, con los cuales ganar más dinero (inversión). Lo que significa es que esos 50 mil millones de euros servirán para que haya dinero con el cual pagar salarios a funcionarios y con el cual esos trabajadores pagarán a sus bancos otra vez, y el dinero fluirá.

Todos estos pensamientos son complicados y no se han expuesto en toda su totalidad, analizando los distintos escenarios, que por supuesto requieren distinto tratamiento, pero en definitiva, el sector privado propietario de la riqueza está obligado a gastar por el bien social. Repito, no se puede consentir el regalo, pero sí la inversión.

lunes, 18 de julio de 2011

Las ondas electromagnéticas: esas desconocidas (II)

He de confesarme perplejo por esta noticia. Una mujer alérgica a las ondas electromagnéticas

Estimados amigos. Creo que ya son ustedes capaces de distinguir a una estafadora de lo que no lo es. La razón es muy simple: si fuera alérgica a las ondas electromagnéticas de los móviles (microondas), debería ser alérgica a las ondas más energéticas (como son las infrarrojas o las visibles). Es decir, no sólo habría de estar en la más completa oscuridad, sino estar en un ambiente frío (alrededor de 15 grados centígrados). No se pueden ser dañinas las ondas menos energéticas y sin embargo las ondas más energéticas no causarle daños.

Es más, en el supuesto caso de que esto fuera real, la ausencia de móviles sería insuficiente, ya que desde el espacio sideral nos llegan continuamente microondas, si bien es cierto que en baja intensidad y podrían resultar poco dañinas, en este caso.

Sabemos también que el cuerpo humano es sensible a los cambios de temperatura. Más allá de los 44ºC y por debajo de 31ºC morimos. Alguien podría alegar que algo parecido le pasa a esta mujer. Siento decir que no sólo discrepo, sino que se desconoce totalmente el comportamiento de las ondas electromagnéticas. Las ondas electromagnéticas se propagan a la velocidad de la luz y continuamente están chocando con elementos del entorno, variando su energía y por tanto su frecuencia. Como ejemplo, la radiación solar (visible) cuando entra en un invernadero se transforma en calor y por tanto radiación infrarroja. Al ser radiación infrarroja concentrada, genera una temperatura más alta de lo normal. Podría ocurrir entonces que, una hipotética transformación en microondas, de manera natural, hiciera daño a nuestra mujer, sin poder evitarlo. Sin embargo ella sólo se queja de las radiaciones de los móviles, las radios y las cosas artificiales.

En definitiva, esto es una mentira.

martes, 12 de julio de 2011

Difamación de los personajes públicos: Hitler

El último escándalo sobre vidas de personajes ilustres lo ha protagonizado el escritor Thomas Weber con su libro "La Primera Guerra de Hitler". En este libro, se insinúa que el escritor descubrió unos documentos perdidos en los archivos de Baviera donde se hablaba de Hitler (por parte de sus compañeros) como un cerdo de la retaguardia, un cobarde, que nunca estuvo en el frente, sino a más de 5 km de él y que eso tiene lógica, teniendo en cuenta que por aquel entonces la supervivencia en el frente era muy limitada.

¡Cómo son los historiadores y los periodistas! No digo que el tal Weber no tenga razón, pero me resulta bastante complicado pensar en que unos documentos tan importantes hubieran sido extraviados. Incluso así, es bastante curioso que estos documentos hayan sido encontrados a lo Indiana Jones, entre millones de piezas documentales.

Más extraño todavía. ¿Era tan importante Adolf Hitler en 1918 como para escribir documentos, diarios e información sobre sus hechos?¿Cómo se concibe que el futuro canciller de Alemania, que no era más que un cabo en aquel tiempo, pudiera ser tan importante para su compañeros y oficiales?¿Es que eran adivinos?

Quiero pensar más bien que si mañana me convirtiera en el próximo dictador de mi país, aparecerían documentos de muchas clases sobre mi persona. Y estoy seguro de que muchos de ellos tratarían de demostrar mi homosexualidad. Es la típica manera en la que se difama y ridiculiza a las personas: homosexualidad, cobardía, demérito. Estoy convencido de que mis excelentes calificaciones en mis etapa estudiantil serían fruto no de mi esfuerzo personal, sino de adulaciones, lloros, ruegos y exhortaciones. Estoy convencido de que mi hoja intachable de servicios sería considerado como fruto de mis relaciones con los miembros del gobierno o lo que es peor, de una conspiración de mi gabinete por borrar mi pasado.

¡Sucios periodistas e historiadores! ¡Digan la verdad, miserables! Si alguien hizo cosas horribles, como la matanza de civiles, díganlo y comuníquenlo, pero los méritos y las virtudes de aquellos que incluso eran malvados, sean honrados y también explíquenlo, para poder comprender completamente al personaje.

Las acusaciones infundadas a César Borgia, las maneras afeminadas de Alejandro Magno o la falta de genitales en Franco son muchas de tantas historias falsas, incomprensibles y sobre todo indignas por parte del historiador. Sólo falta que digan que Cristo era realmente un criminal e hizo sólo el mal.

viernes, 8 de julio de 2011

Las ondas electromagnéticas: esas desconocidas

En otra ocasión ya hablamos de los mitos acerca de las microondas. Como siguen proliferando los agoreros y los miedosos, es necesario que retomemos el tema y lo analicemos mucho más detenidamente. De manera divulgativa, vamos a tratar de enseñar qué es una onda electromagnética y los efectos que pueden hacer.

El siguiente gráfico, procedente de wikipedia, es la base de todo el análisis. Como se puede observar, existen múltiples tipos de radiaciones u ondas electromagnéticas. Cuando nos referimos a radiaciones, no nos estamos refiriendo en principio a nada peligroso o de origen artificial o nuclear. Con radiación nos referimos a una onda electromagnética cuyo foco es conocido (un radar, el Sol, una piedra de pechblenda, etc.). Las ondas electromagnéticas se clasifican o diferencian según su longitud de onda y su frecuencia.

Es importante recordar que cualquier onda electromagnética se desplaza a la velocidad de la luz. Es decir, que las radiaciones muy energéticas, como los rayos gamma, se mueven a la misma velocidad que las ondas de radio. También se puede ver que las longitudes de onda están relacionadas con tamaños de objetos reales. Por este motivo la radio o la televisión (sobre todo la radio) se reciben mal en zonas de montaña o en zonas con edificios altos. La onda en cuestión tiene una longitud de onda de 500 m, por ejemplo, y el valle entre las dos montañas tiene 200 m. Por tanto la onda no pasa y choca contra las paredes de la montaña.

Las ondas tienen distinto poder de penetración. De ahí que los objetos sean opacos o transparentes para cada longitud de onda. Esto es importante, ya que el vidrio, por ejemplo, es transparente a la luz visible (podemos ver a través de la ventana) pero es opaco para la radiación infrarroja. En eso se basa el principio del invernadero.

Las radiaciones también pueden ser ionizantes o no ionizantes. La ionización es consecuencia del efecto fotoeléctrico de las radiaciones. Una radiación con una frecuencia lo suficientemente alta (y por tanto energética) puede arrancar un electrón de un átomo y formar un ión. Este efecto puede ocurrir con cualquier longitud de onda y depende exclusivamente del tipo de material. Sin embargo, tradicionalmente se ha venido hablando de radiaciones ionizantes a aquellas que pueden provocar esos iones en sistemas biológicos y generar en enfermedades y malformaciones (cáncer, abortos, mutaciones, etc.). Las radiaciones ionizantes para el ser humano comienzan en un umbral relativamente bajo, el ultravioleta. Previa a esta frecuencia las radiaciones no son ionizantes y por tanto son inocuas (esto incluye a la luz visible, al infrarrojo, a las microondas y a las ondas de radio).

Si lo dicho anteriormente no fuera cierto, no habría vida en la Tierra. Los seres vivos están expuestos diariamente a altas dosis de radiaciones no ionizantes. Para empezar todos los cuerpos, al tener temperatura mayor de 0 K, tienen que emitir algún tipo de radiación. Pero hay que insistir en que a pesar de todo eso, no se tratarían nunca de radiaciones peligrosas. De esta forma, mediante el tipo de radiación emitida, podemos conocer la temperatura de objetos tan lejanos como estrellas o galaxias.

A todo lo dicho anteriormente, seguro que alguien le verá un pero. ¿Cómo es posible que una radiación muy poco energética, como las microondas, sea capaz de cocinar e incluso quemar por dentro un pollo? La razón está en la irradiancia o intensidad (potencia por metro cuadrado). Si somos capaces de concentrar millones de ondas electromagnéticas de baja frecuencia en un espacio reducido, es posible que puedan generar efectos en los cuerpos. No obstante, todo esto tiene una exclusión: sólo producirán efectos sobre los cuerpos que contenga sustancias susceptibles de ser influidas por esas ondas.

Pongamos varios ejemplos. Concentramos millones de ondas de radio provenientes de una fuente emisora. Las ondas de radio no tienen frecuencia suficiente para arrancar electrones e incluso para hacer vibrar enlaces de las sustancias cotidianas. Además, tal y como expresa el gráfico, los cuerpos emisores de estas ondas son equivalentes a cuerpos con temperaturas de menos de 1 K (practicamente el vacío sideral). Estas ondas, por mucho que se concentraran, no podría provocar daños.

Vayamos a las microondas. De todos es conocido que sólo los cuerpos húmedos (con agua) pueden ser calentados con un horno microondas. Esto se debe a que las microondas son capaces de vibrar (y por tanto aumentar la energía) de los enlaces O-H. Por tanto, la cerámica o un plástico no puede ser calentado directamente (el calor le viene por conducción entre el cuerpo caliente y el recipiente). El misterio del microondas consiste en una fuente emisora de microondas que aunque genere poca intensidad, al rebotar en las paredes y no escapar permite aumentar la intensidad enormemente, haciendo vibrar los enlaces y aumentado la temperatura global del cuerpo.

Los infrarrojos y el visible también pueden ser una fuente válida para cocinar o calentar. De hecho, las brasas o las llamas son visibles y calientan. Son tan energéticas que incluso no es necesario concentrar (salvo que se deseen temperaturas muy altas, de cientos o miles de grados, pero incluso así, lo más importante es la temperatura del cuerpo emisor). Los cuerpos entre 100 K y 10 000 K emiten este tipo de radiación. Estos rayos, entonces, pueden calentar e incluso hacer mucho daño mediante quemaduras si la exposición es prolongada (como ocurre al exponerse al sol). Sin embargo, con radiación visible sería imposible provocar un cáncer, por muy concentrada que estuviera. En este sentido hay una extraña teoría y es que pensamos que una bombilla convencional puede generar calor (y de hecho lo genera) pero que otros sistemas, como los fluorescentes, no generan calor y la luz generada no podría calentar. Esto se debe a una falsa apreciación. En efecto, en las bombillas convencionales un muy bajo porcentaje de la electricidad se convierte en luz (y por tanto, su intensidad es relativamente pobre). En cambio, casi todo se convierte en calor (infrarrojo). Por tanto, si estamos lo suficientemente alejados de la bombilla (y por consiguiente la radiación infrarroja se atenúa según la inversa del cuadrado de la distancia), no notaremos calor. Los fluorescentes son mucho más eficientes y el calor generado es menor. Pero insistimos, cuando lo normal es que la luz del sol, un día de verano, esté a 1000 W/m2, un fluorescente de 50 W, alejado 3 m, representa quizá 3-5 W/m2, cantidad propia más bien de un día de luna o incluso menos. Sin embargo, si estamos ante un LED o fluorescente muy potente (10 kW), sí que notaríamos el efecto propio de la luz visible estando a corta distancia y su poder calorífico.

El resto de radiaciones (UV, rayos X, rayos gamma, rayos cósmicos, etc.) pertenecen ya al campo del peligro y generalmente no es conveniente su exposición. De ahí que el Sol sea algo peligroso (UV) o el uranio (rayos gamma).

Es importante que estas cosas no caigan en el olvido. También es importante que entendamos que si uno no se preocupa porque no coge la radio en su vehículo cuando pasa por la alta montaña, tampoco hay que preocuparse porque el televisor pite al estar cerca de un celular o éste se bloquee estando cerca del microondas. Es lógico y normal y para nada peligroso. El peligro está en no saber reconocer esto y guiarnos por los fanáticos.

domingo, 26 de junio de 2011

Pensamientos comunistas de futuro

Ocurre a menudo que, por un capricho misterioso del destino, aparezcan varias coincidencias que repercuten en mayor o menor medida al estado de las cosas. En particular es notable que este último mes haya representado para el pensamiento marxista-comunista mundial un antes y un después acusado. Me estoy refiriendo a la reciente enfermedad y experiencia cercana a la muerte de Hugo Chávez, al aperturismo radical de Raúl Castro en Cuba (facilitar el acceso sin restricciones al capital y los turistas extranjeros), la desaparición de políticas sociales en la Grecia de Papandreu y las recientes declaraciones del líder comunista español Gaspar Llamazares en Twitter.

Quisiera hacer mención a este último señor porque ha sintetizado en pocas palabras lo que está ocurriendo en el pensamiento marxista-socialista-comunista mundial. Tal y como he mencionado en numerosas ocasiones, en este y otros foros: la mayoría nunca tiene razón. Esta aseveración es demasiado rotunda pero no está exenta de razón. La mayoría puede tener razón en aspectos muy simples o básicos, pero cuanto más complejos sean estos, menor será la capacidad de entenderlos para la mayoría, hasta tal punto que en cuestiones muy complejas, la mayoría toma decisiones en función de sus emociones, sus intuiciones o sus supersticiones (esto es, todo lo contrario a lo que llamamos pensamiento racional).

Por ejemplo, rara vez veremos que a la mayoría le parezca bien asesinar a sangre fría a una persona. El binomio matar-malo es tan claro que podemos considerarlo una verdad axiomática. ¿Pero cuántos verían bien matar a un animal muy querido, como es el perro, para dar de comer a una familia? Necesitamos entonces superar nuestros prejuicios al "comer perro", superar nuestras emociones sobre comparar nuestro perrito con el perro que querían comerse o superar nuestra intuición de "no sé por qué es malo, pero debe de serlo porque cuando yo pienso que algo es malo, debe de serlo". Estos pensamientos inconexos y a veces surrealistas son más comunes de lo que pensamos, sobre todo en personas con un nivel cultural más bien bajo. El nivel cultural nada o poco tiene que ver con el nivel académico. He conocido a doctores que tenían menos cultura que un arriero que leía libros a escondidas. La cultura o el conocimiento, a diferencia de los títulos académicos, otorga la verdad.

Se tardó más de 100 años en admitir, tras la caída de la U.R.S.S, que el comunismo era un régimen político inadmisible a largo plazo. Se ha tardado alrededor de 150 años en que los políticos socialistas que aún quedan en el mundo entiendan que las tesis marxistas eran totalmente desacertadas, al menos en el mundo actual. Aún nos queda un tercer nivel, del que no podemos augurar fecha y quizá jamás exista esa fecha, en el cual el comunismo, el socialismo y todos los movimientos marxistas-anarquistas que aún existen en el mundo queden relegados al rango de movimientos pseudopolíticos, doctrinas más cercanas a la magia y al mito que a la realidad, como ocurrió con los sistemas políticos tribales o las teocracias.

Es cada vez más lógico, a tenor de lo ocurrido en el mundo en el último año, que los movimientos de masas deberán ser frenados por los Estados para su propia supervivencia. Es imposible entender un mundo sin una organización poderosa, porque los Estados son los garantes de la Justicia. Sin ella, los recursos nunca pueden ser bien repartidos y estaríamos perdidos. Sin embargo, un sistema político que permita a las masas hacer y deshacer como ocurría en los últimos años del Imperio Romano, sólo puede traer miseria, desastre y dolor. El mundo necesita paz y estabilidad, no mentes vulgares que destruyan lo bueno que tiene la sociedad.

martes, 21 de junio de 2011

Lo que debemos aprender de Hitler (III)

En anteriores ocasiones mostramos la evolución de Hitler y el paso por el ejército y la Primera Guerra Mundial. Hitler ya hacía tiempo que había dejado de ser un joven para convertirse en una persona madura. Con 31 años, Hitler se convierte en el líder del partido nazi, sustituyendo incluso a su fundador, Anton Drexler.

¿Cómo se consigue eso? Todos, en nuestros trabajos o en nuestra vida cotidiana, comprendemos que lo que hizo Hitler no se consiguió de una manera fácil. Si hay, no obstante, alguno entre los presentes que considere que es fácil conseguir el puesto de su jefe e incluso expulsarlo, entonces que hable y que indique cómo.

Esta es otra valiosa lección que deberíamos grabar a fuego. La primera razón de que Hitler desbancara a Drexler fue su mayor carisma. Entonces llega la pregunta, ¿cómo se puede llegar a ser carismático? Esta es una cuestión difícil y que quizá podríamos abordar en otra ocasión, pero básicamente el carisma es una cualidad propia de los líderes y por tanto, para ser carismático hay que ser líder. ¿Y cómo se es líder? Para ser un líder sólo son necesarias 2 cualidades:

a) Que el grupo deposite confianza total en el líder.
b) Que el líder esté convencido de que realmente lo es.

Nada más, ni nada menos. Hitler, ya lo dijimos en capítulos anteriores, estaba completamente convencido de que él era la luz del mundo y consiguió que todos depositaran confianza en él. Nuevamente surge la pregunta, ¿cómo se consigue eso? La respuesta es sencilla y hasta un niño la sabría: siendo recto, trabajador, sincero, no prometiendo lo que no se puede cumplir y sobre todo mostrando siempre la verdad.

Hitler tenía todo eso: él era sincero y mostraba la realidad vivida (aquellos judíos y aquellos marxistas no eran más que sucios cobardes); era trabajador (su misión en el partido era fundamentalmente la de control y la oratoria, trabajos en los que estaba muy comprometido e incluso estudiaba); Hitler era también una persona muy recta: no fumaba, no comía carne, sexualmente era muy moderado y realmente creía y luchaba por su gran madre, Alemania.

Poco a poco, Hitler convence. Algunos dirán: ¡qué suerte, con lo fácil que era! Yo digo, lector, ¿eres tan recto como él?¿Eres tan trabajador como él?¿Dices la verdad o sigues al rebaño? Si dices que sí, probablemente mientes y si aún así no mientes, probablemente falten aquellos contactos a los que Hitler hizo referencia en el capítulo anterior. Un poco de suerte, pero sólo un poquito, es también necesaria, qué duda cabe, pero la suerte hay que buscarla.

Otra gran virtud que tenía Hitler era que se sabía rodear de los mejores. Hitler tenía un gabinete de gobierno de primera clase: en propaganda tenía a Göbbel, uno de los padres de la propaganda moderna; en urbanismo a Speer, un fantástico arquitecto; en el ejército contó con militares de la talla de Rommel. Sus únicos fallos fue contar con Göring y Himmler, dos aduladores que finalmente resultaron ser una decepción para Hitler.

Hitler por otro lado, no era perfecto. También cometía errores, como cualquier humano. Sin embargo, ante los errores su reacción era siempre la misma: superarse. En 1923, Hitler comete el error de secuestrar el gobierno de Baviera. En dicho golpe de estado Hitler trataba de hacerse con el poder de toda Alemania, iniciando una marcha hacia Berlín. Pero no contó en todo esto lo que su bien idolatrado Alejandro Magno hizo en Egipto: primero afianzar posiciones antes de dar el golpe mortal. Baviera se rebeló mientras marchaban sobre Berlín y Hitler fue arrestado y encarcelado por alta traición.

He aquí otra valiosa lección: a pesar de que cometió errores, él siguió siendo honesto y recto, lo que ayudó aún más si cabe a ganar adeptos. Durante su juicio por el golpe de estado, nunca dejó de asumir su responsabilidad (¿Cuántos no trataríamos de eludir la cárcel yendo contra nuestras propias creencias?) y además, resultó que en todo momento del juicio su discurso defendió las mismas posturas que él tuvo en el propio partido nazi, en la que defendía el Deutschland über alles [Alemania sobre todo].

Estuvo 9 meses encarcelado. ¿Qué haría el lector en esa situación?¿Lamentarse?¿Dormir?¿Hablar con su camarada? Hitler escribió su famoso libro Mein Kampf [Mi lucha]. ¿Cuántos hubieran usado su estancia para hacer un libro realmente útil y no una "autoexperiencia" o una novela? Hitler no perdió el tiempo y menos cuando disponía ampliamente de él.

El enfrentamiento directo con los políticos le había dado a Hitler una penosa derrota. Lejos de sentirse perdedor, Hitler trató de reponerse, de ser un trabajador incansable. ¿Qué hizo entonces? Trató de ganar las elecciones democráticamente. Si el poder había que ganarlo según unas reglas y esas reglas consistían en convencer, ¿por qué no intentarlo? No en vano, el partido había crecido en número de adeptos y él representaba realmente la ideología victoriosa: "pan para todos, trabajo para todos, prosperidad para todos".

Tras varias elecciones generales desde 1930, Hitler fue aumentando su número de votantes, hasta que llegó a ser la fuerza más votada. Era 1932. Sin embargo, el presidente de la República de Alemania, Hindenburg, no aceptaba a Hitler, obligando reiteradamente a que se celebraran nuevas elecciones. Finalmente, fue convencido y Hitler consigue en 1933 ser canciller de Alemania. Entonces, Hitler toma una decisión inesperada. Con mayoría en el parlamento, pero con sólo el 34% del control de la cámara y contra todo pronóstico ¡convoca nuevas elecciones! ¿Cuántos presidentes del gobierno harían esto? Ninguno. Es por ello por lo que sus acciones les restan credibilidad, ya que lo único que les importa no son sus países, sino su salario.

Posteriormente, los acontecimientos fueron dando la razón a Hitler. El incendio del parlamento supuso un control más férreo. Sobre la autoría del incendio no hay consenso, aunque la hipótesis más probable para todos los historiadores es que fueron los comunistas los que lo hicieron. Los comunistas no querían a Alemania, ya que habían atacado uno de sus monumentos más preciados. Hitler manda limitar la libertad de expresión y el derecho de reunión. El 5 de marzo de 1933 Hitler tiene el 44% de los votos y con ayuda del resto de los nacionalistas, consiguió la mayoría absoluta del parlamento. Con estos resultados, los comunistas son expulsados del parlamento y el 23 de marzo Hitler da un discurso diferente a sus habituales discursos. Es un discurso serio y optimista, de futuro y de promesas. Pide plenos poderes para llegar a esto y pide al parlamento que le den esos plenos poderes. Finalmente, añade que si no consigue este poder de manera democrática, lo obtendrá por el medio que sea necesario. Esto es lo que podemos llamar "claridad de exposición".

Hitler es ya canciller de Alemania y líder absoluto (Führer). En próximos capítulos, aprenderemos como Hitler fue capaz de de reorganizar Alemania y darle una época de esplendor no sólo militar, que no era conocida en los últimos 60 años, sino social, de la que no gozaba desde el siglo XV.

domingo, 19 de junio de 2011

Ecologismo y moral

Ayer presencié una escena propia de las grandes escuelas filosóficas. Iba por el campo cuando se acercó por el camino un padre con su hijo pequeño. El muchacho iba jugando, brincando, corriendo... haciendo cosas propias de su edad. En ese momento, cuando nos íbamos a cruzar, el chico dijo: "Mira, papá, ¿eso qué es?", señalando a un insecto en el camino. "Es un escarabajo", le dijo. El chico, ni corto ni perezoso, comentó a su padre: "¡Vamos a matarlo!". En ese momento su padre lo agarró y le dijo: "¡No, déjalo vivir! ¿Por qué quieres matarlo?".

Cualquier ecologista se sentirá profundamente encantado de escuchar que los padres están ya concienciados y consideran que la naturaleza hay que respetarla. El mundo está cambiando. Yo también estoy convencido de que el mundo está cambiando, pero no de la manera en que ellos pretenden.

Hay que reconocer que salvo cuando uno es chiquillo y comete las típicas travesuras de dejar sin alas a las moscas o quitarles todas las patas a un escarabajo e incluso tirarle piedras al gato o al perro, no suele ser común que las personas maltraten a los animales. Como todo en la vida, habrá quien los golpee, los queme, los ponga a pelear entre ellos, etc. pero reconozcamos que hay bastantes problemas más graves que solucionar en nuestras vidas que ponernos a hacer daño a los animales.

De todas maneras, cada cual allá con sus actos. A lo que quiero referirme es a la actitud que tienen los padres de ahora e incluso los políticos de ahora con el ecologismo. Los grupos ecologistas son uno de los cánceres actuales de la sociedad. Parece mentira que tras cuarenta o cincuenta años de existencia, aún no seamos conscientes de lo malo que es el pensamiento ecologista en nuestra sociedad. Quisiera explicar esto más detenidamente.

La ecología debería ser diferenciada de la protección a la naturaleza. Un agricultor que usa pesticidas pero que no quiere que la próxima autopista pase por su campo y un bosque cercano es un protector de la naturaleza, pero no un ecologista. Lo que diferencia al ecologista del protector a la naturaleza es su concepción del hombre.

Si queremos comparar un hombre con un león y una hormiga, y preguntamos cuáles de los 3 seres se parecen más entre sí, estará clara nuestra respuesta: el hombre y el león (pues ambos son mamíferos mientras que la hormiga es insecto). Esta pregunta, obvia en un muchacho de primaria, no habría sido tan obvia para Aristóteles, por ejemplo, que hubiera afirmado que lo eran el león y la hormiga, ya que unos son animales y el otro es humano. Si pudiéramos conversar con Aristóteles le diríamos incrédulos: "Oiga, ¿pero es que usted no sabe nada de la teoría de la evolución?". Y el respondería: "¿Qué?¿De qué habla?¿Usted no sabe que el hombre es el dueño de la creación, única criatura que los dioses bendicieron y que le dio poder para dominar al resto de las criaturas, que viven para servirle?".

Los griegos eran muy sabios y muchos de estos pensamientos antropocentristas fueron transferido a los cristianos de la Edad Media y sobre todo del Renacimiento. Para un griego un ecologista sería un "analizador de la casa" (ecología, en griego, significa eso). Es decir, sería lo que para ellos era el esclavo de cámara, un simple chico que decía "la pared se puede caer" o "nos falta pan". Jamás hubieran admitido que el dicho esclavo les dijera: "señor, su gusto es horrible, pinte las paredes de azul en vez de verde".

El ecologista actual trata de llevar una actitud más bien darwinista, en la que si el hombre es una criatura más, ¿por qué tiene derecho de gobernar a las demás? Es más, si es una más que las demás, ¿por qué dispone de armas mucho más poderosas fruto de su singular cerebro? Esto no se puede permitir y por tanto el hombre debe despojarse de sus armas, vivir desnudo si es posible, para que compita en igualdad de condiciones con el resto de criaturas, evolucionando por selección natural.

No se engañen: ¡eso es lo que quieren los ecologistas en definitiva! ¡Lo que desean es la extinción de la especie humana para que las demás sobrevivan! Practican la doctrina del lento suicidio colectivo.

¿Qué es el protector de la naturaleza? Esta figura ha existido siempre. Sigue la doctrina de las principales religiones mundiales: el respeto al hogar que Dios le proporcionó a los hombres sin perjuicio de que todas las criaturas están bajo su dominio y puede disponer de ellas como y cuando quiera. Tanto en el cristianismo (las parábolas del buen pastor), como en las tradiciones judía, musulmana, budista o shintoista, la figura del hombre protegiendo al rebaño o a la naturaleza siempre están presentes.

El caso es que aquel hombre me llamó la atención con su hijo. Realmente sentí en sus palabras una conciencia ecologista. ¿Por qué vas a matarlo, si es como tú, si vas a cometer un asesinato? Convendría recordar a ese hombre que los escarabajos como otros muchos insectos son plagas y que al margen de transmitir enfermedades también afectan a nuestras cosechas. Es decir, por dejar vivir al escarabajo, dejaremos de vivir unos cuantos de nosotros. Algunos dirán que esto es exagerado y quizá lo sea. Pero lo importante no es si dejamos vivir o no al escarabajo, lo importante es la conciencia que tenemos por la cual vamos a dejar vivir o morir al escarabajo.

La cuestión es clara: si usted es un ecologista, usted es un traidor a la especie humana. Si usted en realidad es un esteta o su vida gira en torno al campo a la naturaleza (agricultores, ingenieros de montes, topógrafos...) y quiere proteger sus intereses, entonces usted va por el buen camino.

El hombre es un ser realmente impredecible. ¿Quién podría afirmar que el éxito como especie condujera al fracaso o al suicidio como alma humana?