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miércoles, 24 de abril de 2013

¿El sol sale siempre por el Este?

Dice la creencia popular que el Sol siempre sale por el Este. Es un principio básico enseñado en la escuela desde siempre. También es notorio el caso en el que se habla de que los antiguos pueblos maya, asirio, egipcio o babilonio dirigían sus templos hacia la salida o puesta del Astro Rey. Aún es más llamativo el caso del musulmán que reza en dirección a la Meca, que históricamente en África, Europa o América ha sido hacia el Este, es decir, nuevamente en dirección del amanecer.
 
¿Es esto realmente así? Una simple reflexión ya nos incita a pensar que esto no puede ser así, simplemente porque en la Tierra hay muchos lugares y latitudes y por tanto parece que más o menos la dirección este se mantiene, pero no con total exactitud.
 
Aun así, cabe pensar... ¿existe algún lugar en la Tierra donde el Sol sale por el Este?¿Quizá sale en todos y lo dicho es una apariencia?¿Quizá no sale en ninguno? En el siguiente tema trataremos de despejar las dudas.
 
Ante todo, hay que hacer algo de memoria sobre un tema que ya comentamos hace algún tiempo: El increíble mundo de las coordenadas. En él, hacíamos referencia a las coordenadas esféricas y a las coordenadas cartesianas. La cartografía local generalmente se mide en coordenadas cartesianas (que corresponden a Norte, Sur, Este y Oeste). Sin embargo, el movimiento solar, para un observador local o incluso para el observador que esté fuera del sistema Tierra-Sol, resulta más ventajoso que se mida en coordenadas esféricas.
 
Como ya vimos en aquel tema, es fácil traducir los puntos notables de dichas coordenadas a otro sistema. Así, por ejemplo, los puntos cardinales Norte, Sur, Este y Oeste, se pueden describir de manera local como azimut (o primera coordenada angular) como 180º, 0º, +90º y -90º. Así pues, en una ubicación terrestre por la cual el Sol saliera exactamente por el Este, se diría que el Sol tendría azimut +90º. La cuestión es averiguar si en algún punto de la Tierra se da esta circunstancia y dónde se encuentra este punto.
 
Para aclarar esta idea, deberíamos observar la siguiente figura, donde se muestra a la Tierra en los puntos notables de su movimiento de translación así como de otros puntos intermedios.





La figura es la representación de la Tierra como un cuerpo quieto (lo cual, como sabemos no es cierto) sobre el que gira y se coloca en diversas posiciones el Sol, aquí no representado. El Sol no se representa por estar muy lejos en relación  a la Tierra, lo que significa que se puede considerar que el Sol está a distancia infinita y puede ser sustituido por sus rayos, representados por la condición anteriormente dicha como paralelos. Las cuatro posiciones coinciden con los dos solsticios (21 J y 21 D) y los dos equinoccios (23 S y 21 M). Como puede verse, el trópico de cáncer, el de capricornio y el ecuador están representados. Estas líneas tendrán su importancia durante la discusión. Por último se representan el eje (que define el Norte y el Sur), el plano de la eclíptica así como el ángulo que forma el eje con la eclíptica (23º) y por último un punto arbitrario P de la superficie terrestre, que será objeto de nuestro estudio. También se ha hecho el dibujo de un círculo, a efectos de hacer entender que los rayos del Sol podrían ser representados más bien como un tubo o cilindro de luz más que la representación plana que aparecen en el resto de puntos notables.
 
La razón fundamental de la posición del Sol respecto de la Tierra es el ángulo que forma el eje con la eclíptica. Si no fuera por esta desviación, no habría estaciones. La posición del Sol, vista desde la Tierra, en cada momento es la posición que ocupa respecto a los cuatro puntos cardinales (N-S-E-O). Existen varias reglas fácilmente demostrables a la vista del dibujo que nos ayudarán a definir exactamente la posición del Sol y sobre todo calcular la posición exacta del Este. Las reglas son las siguientes:
 
1. La posición se define como ángulo respecto al Sur. Así la posición sur es 0º.
 
2. Si un punto está en el hemisferio Norte o Sur más allá de los trópicos (por ejemplo, en el paralelo 40), el Sol siempre está en posición Sur o Norte respectivamente al mediodía.
 
3. El Este y el Oeste siempre coinciden con la dirección del movimiento de rotación de la Tierra, sin importar la época del año, ya que el eje de la Tierra está siempre orientado de Norte a Sur.
 
4. Se desprecia tanto el ángulo que forman los rayos del Sol con la Tierra (se consideran paralelos) y se desprecia también pequeños recorridos de la Tierra alrededor del Sol a efectos prácticos de cálculo (por ejemplo, cambios de posición en el transcurso de menos de 1 día).
 
 
Según estas reglas, el Sol saldrá por el Este y se pondrá por el Oeste exactamente sólo los días en los que al amanecer o al atardecer el Sol coincida con la dirección del movimiento. Imaginemos nuevamente el punto P en uno de los puntos notables, en concreto en el solsticio de 21-D. En la siguiente figura se observa varias cosas interesantes:

La figura de la derecha representa los rayos solares incidiendo sobre la Tierra durante el Solsticio 21-D. Como se puede observar, la Tierra gira constantemente. El punto P (representado en rojo) se traslada invariablemente durante todo el año por el paralelo dibujado en azul. El día 21-D, el punto rojo no comienza a ver el sol hasta que llega al plano perpendicular a la eclíptica (línea vertical). Puede verse mejor esta circunstancia en la figura de la izquierda, donde la línea continua más delgada demuestra que está representado justo ese punto y no otro. También, como puede observarse, durante cierto tiempo el punto rojo seguirá el contorno de la circunferencia terráquea, ya que está más al norte del trópico de cáncer. Posteriormente ya seguirá plenamente el paralelo azul hasta el atardecer. Puede observarse que, en esa circunstancia, el Este, que corresponde a la dirección de avance, poco tiene que ver con la posición Este del mediodía. Es decir, como dijimos, la orientación del Este es siempre la orientación del sentido del movimiento. En el punto verde, que representa el mediodía, el vector de orientación forma 90º con el Sur, que es donde apunta el sol en ese momento. Por tanto, se concluye que dicho día, el Sol no sale por el Este sino por una posición más bien sureste para dicho punto concreto.

¿Cuál es esa orientación sureste? La calcularemos posteriormente.

Algo parecido ocurre en los solsticios, pero se puede demostrar que ese punto por el que sale el Sol tiene posición noreste. Por tanto, entre uno y otro, al tratarse de una función continua, debe existir un día en que el amanecer coincide con el Este.

Dicho punto ocurre en ambos equinoccios. Habrá quien haya concluido esto fácilmente diciendo "si no es en el solsticio, será en el equinoccio", pero esto no es tan fácil. En primer lugar, para demostrarlo, sólo tenemos que referirnos nuevamente a la figura de la derecha. Si en lugar de los rayos dibujados nos imaginamos los rayos en el equinoccio, nos encontraríamos con que serían perpendiculares al plano del dibujo (perpendiculares a nuestra pantalla). En esa situación, obviamente todos los puntos de la circunferencia exterior son perpendiculares a los rayos del Sol. Por tanto, siempre que le toque amanecer a un lugar de la Tierra, se encontrará con que verá salir el Sol exactamente por el Este. También ocurrirá lo mismo al atardecer: lo hará por el Oeste exacto. Esto puede verse reflejado en el punto azul.

De este estudio pueden sacarse interesantes conclusiones. Por ejemplo:

a) Podría parecer que en los equinoccios el Sol en el punto P se viera en el sureste o suroeste al mediodía (debido a que en el dibujo se ve un ángulo de desvío de 23º). Esto no es así ya que el sol está situado en la eclíptica para el observador interno pero si nos fijamos en el dibujo, el observador terrestre vería que el Sol se desplaza por el cielo de Este a Oeste, ya que no observa la eclíptica, sino el movimiento intrínseco de la Tierra. Esto ocurriría para todos los puntos de la Tierra.

b) Podría parecer que tras lo dicho en a) todos los puntos de la Tierra de un mismo meridiano verían el Sol de la misma manera durante los equinoccios (es decir, con la misma altura y azimut). Esto no es cierto, ya que a pesar de que el movimiento del Sol esos días es rigurosamente E-S-O, el observador está situado en una latitud determinada, lo que lo convierte en un observados situado en un sistema de referencia relativo al plano tangente a la superfice de la Tierra. De este modo, aunque un mismo meridiano situado en el hemisferio norte verían el sol al Sur, no cabe duda de que lo verían a distintas alturas.

c) Las zonas intertropicales (como el ecuador) verán el curioso fenómeno de que el Sol durante el año ocupará todas las posiciones del azimut (desde el 0º al 180º, pasando por el +90 y -90º) a lo largo del año.

d) Las zonas polares verán el curioso fenómeno de que desde el equinoccio de primavera al equinoccio de otoño el Sol recorrerá todos los puntos del azimut todos los días. El resto del año estará a oscuras.

Por último, cabe destacar al cálculo de la posición de la salida del Sol. Si consideramos un punto P situado más allá del trópico de Cáncer en dirección Norte, la posición oscilará del verano al invierno de la siguiente manera:

En el invierno: 90-latitud-23º.
En la primavera y el invierno: 90º
En el verano: 180-latitud-23º.

Este cálculo siempre tiene que ser positivo. Si es negativo, entonces quiere decir que no amanece (zonas polares, por ejemplo).

Pongamos un ejemplo: en Nueva York (paralelo 40º). En invierno amanece con azimut 27º,es decir, en una posición SSE, muy alejada del Este, mientras que en verano lo hace en el azimut 117º, es decir, algo menos que la posición Noreste (135º). En el caso Quito, a 0º, amanece en el "invierno" en la posición azimutal 67º, mientras que en el "verano" lo hace en la posición azimutal 157º.

En el Polo Norte, en el invierno no amanece (-23º), mientras que en verano lo hace en la posición 67º (aunque en el verano esta afirmación carece de sentido, al existir Sol de Medianoche). Sería más bien el punto más bajo de la trayectoria solar. Como dato curioso, en el círculo polar ártico amanece en el invierno por el Sur.

 

domingo, 19 de junio de 2011

Ecologismo y moral

Ayer presencié una escena propia de las grandes escuelas filosóficas. Iba por el campo cuando se acercó por el camino un padre con su hijo pequeño. El muchacho iba jugando, brincando, corriendo... haciendo cosas propias de su edad. En ese momento, cuando nos íbamos a cruzar, el chico dijo: "Mira, papá, ¿eso qué es?", señalando a un insecto en el camino. "Es un escarabajo", le dijo. El chico, ni corto ni perezoso, comentó a su padre: "¡Vamos a matarlo!". En ese momento su padre lo agarró y le dijo: "¡No, déjalo vivir! ¿Por qué quieres matarlo?".

Cualquier ecologista se sentirá profundamente encantado de escuchar que los padres están ya concienciados y consideran que la naturaleza hay que respetarla. El mundo está cambiando. Yo también estoy convencido de que el mundo está cambiando, pero no de la manera en que ellos pretenden.

Hay que reconocer que salvo cuando uno es chiquillo y comete las típicas travesuras de dejar sin alas a las moscas o quitarles todas las patas a un escarabajo e incluso tirarle piedras al gato o al perro, no suele ser común que las personas maltraten a los animales. Como todo en la vida, habrá quien los golpee, los queme, los ponga a pelear entre ellos, etc. pero reconozcamos que hay bastantes problemas más graves que solucionar en nuestras vidas que ponernos a hacer daño a los animales.

De todas maneras, cada cual allá con sus actos. A lo que quiero referirme es a la actitud que tienen los padres de ahora e incluso los políticos de ahora con el ecologismo. Los grupos ecologistas son uno de los cánceres actuales de la sociedad. Parece mentira que tras cuarenta o cincuenta años de existencia, aún no seamos conscientes de lo malo que es el pensamiento ecologista en nuestra sociedad. Quisiera explicar esto más detenidamente.

La ecología debería ser diferenciada de la protección a la naturaleza. Un agricultor que usa pesticidas pero que no quiere que la próxima autopista pase por su campo y un bosque cercano es un protector de la naturaleza, pero no un ecologista. Lo que diferencia al ecologista del protector a la naturaleza es su concepción del hombre.

Si queremos comparar un hombre con un león y una hormiga, y preguntamos cuáles de los 3 seres se parecen más entre sí, estará clara nuestra respuesta: el hombre y el león (pues ambos son mamíferos mientras que la hormiga es insecto). Esta pregunta, obvia en un muchacho de primaria, no habría sido tan obvia para Aristóteles, por ejemplo, que hubiera afirmado que lo eran el león y la hormiga, ya que unos son animales y el otro es humano. Si pudiéramos conversar con Aristóteles le diríamos incrédulos: "Oiga, ¿pero es que usted no sabe nada de la teoría de la evolución?". Y el respondería: "¿Qué?¿De qué habla?¿Usted no sabe que el hombre es el dueño de la creación, única criatura que los dioses bendicieron y que le dio poder para dominar al resto de las criaturas, que viven para servirle?".

Los griegos eran muy sabios y muchos de estos pensamientos antropocentristas fueron transferido a los cristianos de la Edad Media y sobre todo del Renacimiento. Para un griego un ecologista sería un "analizador de la casa" (ecología, en griego, significa eso). Es decir, sería lo que para ellos era el esclavo de cámara, un simple chico que decía "la pared se puede caer" o "nos falta pan". Jamás hubieran admitido que el dicho esclavo les dijera: "señor, su gusto es horrible, pinte las paredes de azul en vez de verde".

El ecologista actual trata de llevar una actitud más bien darwinista, en la que si el hombre es una criatura más, ¿por qué tiene derecho de gobernar a las demás? Es más, si es una más que las demás, ¿por qué dispone de armas mucho más poderosas fruto de su singular cerebro? Esto no se puede permitir y por tanto el hombre debe despojarse de sus armas, vivir desnudo si es posible, para que compita en igualdad de condiciones con el resto de criaturas, evolucionando por selección natural.

No se engañen: ¡eso es lo que quieren los ecologistas en definitiva! ¡Lo que desean es la extinción de la especie humana para que las demás sobrevivan! Practican la doctrina del lento suicidio colectivo.

¿Qué es el protector de la naturaleza? Esta figura ha existido siempre. Sigue la doctrina de las principales religiones mundiales: el respeto al hogar que Dios le proporcionó a los hombres sin perjuicio de que todas las criaturas están bajo su dominio y puede disponer de ellas como y cuando quiera. Tanto en el cristianismo (las parábolas del buen pastor), como en las tradiciones judía, musulmana, budista o shintoista, la figura del hombre protegiendo al rebaño o a la naturaleza siempre están presentes.

El caso es que aquel hombre me llamó la atención con su hijo. Realmente sentí en sus palabras una conciencia ecologista. ¿Por qué vas a matarlo, si es como tú, si vas a cometer un asesinato? Convendría recordar a ese hombre que los escarabajos como otros muchos insectos son plagas y que al margen de transmitir enfermedades también afectan a nuestras cosechas. Es decir, por dejar vivir al escarabajo, dejaremos de vivir unos cuantos de nosotros. Algunos dirán que esto es exagerado y quizá lo sea. Pero lo importante no es si dejamos vivir o no al escarabajo, lo importante es la conciencia que tenemos por la cual vamos a dejar vivir o morir al escarabajo.

La cuestión es clara: si usted es un ecologista, usted es un traidor a la especie humana. Si usted en realidad es un esteta o su vida gira en torno al campo a la naturaleza (agricultores, ingenieros de montes, topógrafos...) y quiere proteger sus intereses, entonces usted va por el buen camino.

El hombre es un ser realmente impredecible. ¿Quién podría afirmar que el éxito como especie condujera al fracaso o al suicidio como alma humana?